NOTAS SOBRE LIMA Y EL CRIOLLISMO

 

EL SUEÑO DE UN CRIOLLO

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


El 18 de octubre de 1944, el Presidente Manuel Prado Ugarteche da la Resolución Suprema que establece que el 31 de octubre de cada año se celebraría el "Día de la Canción Criolla", con la finalidad de exaltar los aires costeños de la música peruana. Pero, la idea de tener esa celebración no salió de parte de las autoridades, sino que se debió a las persistentes gestiones de un amante del criollismo, Juan Manuel Carrera del Corral, quien tenía el sueño de que nuestra música criolla pueda tener un día en el que se le recuerde y celebre  como se debe.

Juan Manuel Carrera del Corral nació el 11 de mayo de 1904 en la ciudad de Lima. Fue creciendo a la par con el crecimiento de la música criolla por la cual llegó a tener un gran amor, cariño y pasión. El no era cantante ni músico, puesto que no sabía tocar ningún instrumento. Sin embargo, sentía muy dentro nuestra música y ese sentimiento hizo que naciera dentro suyo el deseo de hacer algo por ella; el hacer que sea posible, por parte de las autoridades, un reconocimiento oficial que exalte nuestro criollismo... y ese fue su sueño.

Carrera era aficionado a las corridas de toros, peleas de gallos, jaranas y, sobre todo, era gran devoto de nuestro Señor de los Milagros, habiendo sido también cargador de sus andas. Fue muy querido en vida por su bondad, nobleza y don de gente que siempre demostró ser. Aunque a veces fue incomprendido, quizás por ser un soñador que tuvo un sueño difícil de que se haga realidad en esa época.

Trabajaba como operario en "El Comercio" y su amor por el criollismo lo llevó a ser Presidente del Centro Musical "Carlos A. Saco". Dicho centro musical fue el primero en su género y estaba localizado en la Plaza Buenos Aires, en la esquina de las calles Acequia de Islas y Los Naranjos, actual esquina del Jr. Huánuco con el Jr. A. Miró Quesada, Barrios Altos de Lima. Se fundó, el centro musical, en el año de 1935 en homenaje a ese gran compositor, guitarrista y pianista que fue Carlos A. Saco, quien falleció el 18 de febrero de 1935 como consecuencia de una pulmonía doble que le dio dos días antes al retornar, de madrugada, de una fiesta a la que había asistido con su bohemio grupo de Cocharcas: Ángel Monteverde, Víctor Echegaray, Pancho Estrada, Carlos Bahamonde, Alejandro Ascoy y otros. Fueron trece de sus amigos de la bohemia, y admiradores de Saco, quienes decidieron honrar al gran compositor y músico fundando el primer centro musical del criollismo. Un año después, sucedería lo mismo con el fallecimiento de Felipe Pinglo el 13 de mayo de 1936 al fundarse, tres días después de su muerte, el Centro Musical "Felipe Pinglo".

Juan Manuel Carrera, como Presidente del Centro Musical "Carlos A. Saco", tocó una puerta tras otra en busca de apoyo para lograr su sueño, hasta que éste empezó a hacer eco en otros y se logró que el Presidente Manuel Prado Ugarteche diera, el 18 de octubre de 1944, la Resolución Suprema que oficializaba el 31 de octubre de cada año como "Día de la Canción Criolla".

El Señor de los Milagros, Patrón de Lima, bailó como nunca en sus andas ese 18 de octubre. Es que nuestro Señor estaba en las calles cargado en hombros de sus devotos, siendo uno de ellos Juan Manuel Carrera del Corral a quien el Señor, en su día de procesión, le concedió el milagro de ver su sueño hecho realidad. El 31 de octubre de 1944 se celebró, por primera vez, el "Día de la Canción Criolla" en la Plaza Buenos Aires de los Barrios Altos, la cual estaba atiborrada de gente que había asistido, desde todos los rincones de Lima y Callao, a celebrar el día de la música popular. El Presidente Manuel Prado Ugarteche se hizo presente en dicha celebración y desde los balcones del Centro Musical "Carlos A. Saco", que daban a la Plaza Buenos Aires, declaró instaurado de manera oficial el "Día de la Canción Criolla".

Los años siguientes se vio a Juan Manuel Carrera animando fervorosamente nuestra música criolla, especialmente en su día. Pero un triste día de fines de la década de los 50's, del siglo pasado, Carrera partió de este mundo dejando al criollismo de luto. Este 31de octubre en que se suele festejar el "Día de la Canción Criolla" y recordamos a los pioneros de nuestra música, así como también a todos aquellos que la engrandecieron, y se alienta y apoya también a los valores actuales; recordemos y brindemos también por ese personaje sencillo y criollo a quien los peruanos debemos el que nuestra música popular tenga un día en el calendario para su celebración: Juan Manuel Carrera del Corral.

 

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LA LIMA DE MIS AMORES

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia



"Qué viva Lima, viva mi patria / hermosa tierra de promisión / ciudad adornada de tauromaquia, / de vivanderas y serenatas, / que hermosa es Lima tu tradición"... "Lima Criolla", vals peruano con el que Manuel Raygada le brindó su homenaje a la ciudad de Lima.

La ciudad de Lima, la famosa "Ciudad de los Reyes" o "Ciudad Jardín", como también se le conoció en un pasado no muy lejano, está en su mes de aniversario. Dondequiera que haya estado siempre me ha gustado resaltar lo bueno que tiene mi Lima, y digo que es mía porque hasta donde yo sé, todavía no la he vendido ni está en mi mente hacerlo.


"Oh, Lima de encanto y primor / balcón florido asomado al mar / ciudad con ritmo de canción / y gracia de tapada colonial. / Gallarda capital del sur / colmada de progreso y de tradición, / Oh, Lima el embrujo hechizante / de locos imperios tienes la pasión / la magia en terreno incario / del gran virreinato la gran altivez"... versos con los que Jorge Huirse y Enrique Portugal nos hacen bailar al ritmo de polca con la canción "Lima".

Lima es una ciudad que se hace querer con su música, su comida y el cariño de su gente. Es por ello que Lima es y será una ciudad que difícilmente alguien pueda olvidar. Para muchos el amor por Lima es un idilio eterno que durará toda la vida y que aún después de muerto, seguirá trascendiendo.

La Lima que Ricardo Palma inmortalizara en sus famosas tradiciones, la Lima que batalló contra el invasor, la Lima que Chabuca Granda adoraba y con quien se identificó a través de sus composiciones, la Lima del Señor de los Milagros, la Lima de Santa Rosa y San Martín de Porres, esa Lima atravesada por el río Rímac es la que uno ama y lleva en su corazón.

"Así es la Lima que quiero / y esa es la Lima que lloro, / la ciudad de mil quimeras, / la del trapío que adoro, / la que dio la marinera, / la que sabe a resbalosa, / ¡a qué volverla modosa / si esa es la Lima de veras!"... estrofa del vals peruano "Lima de veras" de nuestra grandiosa Chabuca Granda.

La Lima de Augusto Polo Campos, donde cada Domingo a las 12 después de la misa muchas parejas todavía se reúnen en las plazas y parques a pasear y cantarse su amor al compás de algún vals peruano, ya sea del Zambo Cavero o de la grande Eva Ayllón. Esa es la Lima donde Oscar Avilés hace llorar a la guitarra con sus acordes incomparables.

La Lima de las tapadas y de la Perricholi... esa Lima de mujeres hermosas, inteligentes e ingeniosas, que tienen una gracia y salero sin igual que lo demuestran en su andar y al sonreír.

"Limeña que tienes alma de tradición, / repican las castañuelas de tu tacón / pasito a paso vas caminando, / por la vereda que va entonando, / como si fuera un bordón / compases de marinera con tu tacón. / Boquita de caramelo cutis de seda / magnolia que se ha escapado de la alameda / en tu sonrisa hay un pañuelo / que enamorado llega hasta el cielo / perfumado de Jazmín, / para bailar marinera con San Martín"... un justo homenaje y reconocimiento a la belleza, gracia y encanto de la mujer "Limeña" en este hermoso vals peruano de Augusto Polo Campos.

La Lima con su corrida de toros, sus turrones, sus anticuchos y picarones. La Lima de los tamales, la revolución caliente y tradiciones muchas de ellas olvidadas. Esa es la Lima que abarrota estadios cuando juegan fútbol Alianza Lima con Universitario de Deportes.

La Lima que la UNESCO catalogara como Patrimonio Cultural de la Humanidad, con sus balcones virreinales; el Palacio Torre Tagle; los Conventos de San Francisco, Santo Domingo, de los Descalzos y el de San Agustín; el Paseo de Aguas; la Alameda de los Descalzos y el Puente de los Suspiros. Esa es la Lima bella, llena de arte, cultura e historia.

"¡Oh! Lima, tan hermosa, / te brindo esta canción / de alegre melodía, / vibrante de emoción, / pues siempre tu fragancia / se impregna en nuestras almas, / y aunque de ti me aleje / se queda el corazón".... del vals peruano "Lima, Ciudad Jardín" de Willy Hartmann Eguren.

La Lima con sus construcciones modernas como el Jockey Plaza o Larco Mar; globalizada con McDonald's, KFC, Ripley, Santa Isabel; y culturizada con el Gran Parque de Lima.

Esa es la Lima antigua y moderna que aunque pasen los años uno siempre lleva muy dentro del corazón, y a la que nunca dejará de cantarle ni de resaltarla por más lejos que uno se encuentre.

"Lima de mis amores, aquí tienes tu canto / en la voz de un limeño que te ama de verdad, / que conoce con Palma tus bellas tradiciones / y recuerda con Gálvez la Lima que se va"... estrofa de "Lima de mis amores", composición con la que Lorenzo Humberto Sotomayor expresa su amor por Lima.
 

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LIMA Y SU ENCANTO
Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


La ciudad de Lima ha cambiado mucho en las últimas décadas, producto de la modernidad que se experimenta a nivel mundial. Sin embargo, aún conserva construcciones que son monumentos históricos y culturales que hicieron que el 12 de diciembre de 1991, la UNESCO le atorgara el título de "Patrimonio Cultural de la Humanidad".

Lima es también costumbres y tradiciones, aunque algunas de ellas se hayan perdido, pero que gracias a grandes personajes como el tradicionista Ricardo Palma, el poeta José Gálvez o el pintor Pancho Fierro, tenemos conocimiento de ellas.

Lima es su gente, alegre, cariñosa, jaranera y dueña de una picardía, sana, que llama la atención a otros.

Lima es también querida por su comida, su música y bailes que ha adoptado, en su suelo, los de todo el Perú.

Lima es una ciudad que, al igual que cualquier otra en el mundo, también tiene sus cosas malas, pero en lo personal a mí me gusta destacar y resaltar lo bueno que tiene mi Lima, la ciudad donde nací y de la que me siento orgulloso que sea un Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esa Lima a la que no dejo de cantarle y expresarle mis sentimientos por ella, algunas veces en verso, porque Lima está llena de encanto y es también conquistadora; lo mismo que romántica, soñadora y poética, al igual que sus mujeres y su mismo nombre...

                            El nombre de Lima
                            suena dulce,
                            como la dulzura de la mujer limeña...
                            tiene gusto,
                            como los besos de la limeña...
                            se escucha bien,
                            como los susurros de la limeña...
                            es corto como el tiempo
                            que nos cuesta admirar a la limeña...
                            llena el ambiente de exquisitez,
                            como el aroma que emana de la limeña...
                            conquista, agrada y nos enamora,
                            como el suspiro de la limeña.

 

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CURIOSIDADES LIMEÑAS


Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


A la ciudad de Lima se le ha llamado también como: "Ciudad de los Reyes", "Ciudad Jardín", "Reina y Perla del Pacífico", "La tres veces coronada villa", "Ciudad de campanas y de campanillas" y otros títulos nobiliarios que se ganó por su belleza, poesía y cultura que en ella había. Pero, contrastando con ello, a Lima también la han llamado "La ciudad de los gallinazos" y "Lima la horrible".

A inicios del siglo XVII, en el año de 1613, la ciudad de Lima tenía solamente 25,000 habitantes. Diecisiete años después, su población fue más del doble ya que, según el Padre Cobo, en 1630, Lima tenía 60,000 habitantes de los cuales 5,000 eran indios y 30,000 eran negros, el resto eran españoles. Lo que significa que, por ese tiempo, la población de raza negra era mayoría en Lima. Por ello, "Quien no tiene de inga tiene de mandinga".

Más de doscientos años después, en 1857, Lima tenía solamente 94,195 habitantes, según el censo levantado por Manuel Atanasio Fuentes. Lo que significa que en 227 años la población de Lima creció 50 por ciento nomás.

El avance intenso de la población empezó a partir de 1920, cuando Lima contaba con 198,875 habitantes que creció, casi 40 años después, a un poco más de 1.5 millones, según el censo de 1961. Un poco más de 40 años después, según el censo de fines de 2005, Lima bordea los 7.5 millones de habitantes, representando casi el 30 por ciento del total de la población en el Perú.

A muchos les gusta tener mascotas en sus casas siendo las más populares los perros y gatos. ¿A quién se le ocurriría tener un ave de rapiña como mascota?. Ello sucedió en la famosa Quinta Heeren de los Barrios Altos, en Lima, donde a inicios de la década de los 40's los habitantes de dicha quinta tenían un cóndor como mascota. "La Pochola" era el nombre con el cual se le conocía a este personaje que llegó a ser muy popular en esa tradicional quinta limeña que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

"La Pochola" solía jugar con los vecinos de la quinta y hasta con los perros que allí habitaban, pero le gustaba salirse de la quinta, de vez en cuando, y cuando la gente que circulaba por el Jr. Junín la veía, se quedaba aterrorizada y hasta el tráfico se detenía, sobre todo, cuando a "La Pochola" se le ocurría abrir sus grandes alas. En una de esas escapadas, un tranvía atropelló a "La Pochola" matándola y dejando muy sentidos a todos los vecinos de la famosa quinta ya que no iban a poder gozar más de la presencia y el cariño de su mascota.

En el Jirón Trujillo, distrito del Rímac, se encuentra la iglesia más pequeña del mundo, "Nuestra Señora del Rosario", que también se le conoce como "Capillita del Puente", por hallarse cerca del Puente de Piedra. Las dimensiones de la iglesia son de 8 metros de ancho por 12 metros de profundidad.

La hermosa estatua del Libertador Simón Bolívar que se encuentra en la "Plaza Bolívar", frente al Congreso de la República, fue tan admirada desde su inauguración que en la ciudad de Caracas, Venezuela, hay una plaza que tiene una estatua idéntica a la que hay en la Plaza Bolívar de Lima. El gobierno venezolano, maravillado por la belleza de dicha estatua, pidió permiso a las autoridades peruanas de entonces para utilizar los moldes con que se construyó dicha estatua en Europa.

El Amancay, una flor atractiva que es emblema de la ciudad de Lima, puede ser admirada sólo tres semanas al año brotando alrededor del 24 de junio para luego desfallecer a mediados de julio. La Pampa de Amancaes, en el Rímac, debe su nombre a la flor y fue escenario de una de las fiestas costumbristas que formaba parte de las tradiciones de la ciudad de Lima, "La Fiesta de Amancaes". Hoy en día el amancay ha desaparecido por completo del Rímac y la Pampa de Amancaes queda sólo en el recuerdo y en la letra de algunas canciones criollas que la mencionan. Pero se puede encontrar el amancay en las lomas de Pachacámac, en un área protegida que ha tomado el nombre de "Santuario del Amancay".

"La Huerta Perdida", uno de los lugares más tugurizados de Lima y que, lamentablemente, fue convertido en cuna y refugio de delincuentes, no debe su nombre al hecho de que la gente se pierda allí sino que durante la colonia el virrey La Serna con su esposa mandaron preparar una huerta hermosa en esa zona para lo cual hasta ordenaron que les trajeran de España cinco mil plantas. La huerta era tan bella que no sólo causaba admiración sino también la envidia de algunos que decidieron robar las plantas, de a poco, por las noches.
Llegó un día en que ya no quedaban plantas en dicha huerta así que el virrey y su esposa, tristes por el hecho aquel, decidieron llamarla "La Huerta Perdida".

La famosa Calle Capón, que desde hace muchos años es el Barrio Chino, no debe su nombre a algún chino o palabra china, ni tampoco nació con los chinos que llegaron a Lima, como equivocadamente es mencionado por muchos. Los primeros chinos que llegaron al Perú lo hicieron en 1849 y recién en 1855 empezaron a ubicarse por el centro de Lima, especialmente en el "Callejón Otayza" que quedaba en la esquina del actual Jr. Ayacucho con el Jr. Ucayali, donde empezaba la Calle Capón. En dicho callejón, los chinos vivían completamente hacinados durmiendo hasta en los suelos de las habitaciones. Según el Dr. César Borja, quien por el año de 1880 hizo un estudio de las condiciones en que vivían los chinos, en el "Callejón de Otayza" él encontró 650 chinos viviendo en 80 habitaciones pequeñísimas. En la finca del costado del callejón aquel, vivían 420 chinos repartidos en 63 celdas diminutas.

El origen del nombre de la Calle Capón se remonta al siglo XVII, doscientos años antes que llegaran al Perú los primeros inmigrantes chinos, cuando en esa calle vivía un sacerdote de nombre Manuel Loayza quien tenía como apodo "Capón", así que desde el siglo XVII esa calle se conoció con el apodo del mencionado sacerdote. La Calle Capón, en el actual Jr. Ucayali, era también una cuadra grande que abarcaba desde el actual Jr. Ayacucho hasta el Jr. Paruro; lo que significa que comprendía a las actuales sexta y séptima cuadras del Jr. Ucayali, como figura en el plano de Lima de 1858. Sin embargo, hoy en día llaman solamente Calle Capón, por desconocimiento, a la parte comprendida entre el Jr. Andahuaylas y el Jr. Paruro, que vendría a ser la séptima cuadra del Jr. Ucayali.

Cuando los chinos que se establecieron en Lima llamaban a comer, decían "chi fan", que significa a comer arroz. El ingenio y la "chispa" del limeño relacionó aquello con los lugares donde se expendía la comida china procediendo a llamarlos "Chifa". En la actualidad "Chifa" es el restaurante chino.

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EL CHINO DE LA ESQUINA

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


Una de las tradicionales características y costumbres de la Lima de hace algunos años es la famosa esquina del barrio, punto de reunión de los muchachos y jóvenes del barrio para conversar, hacerse bromas, poner "chapas" o sobrenombres, enterarse de lo que acontecía por el barrio y alrededores, ponerse de acuerdo sobre el próximo partido de fulbito o fútbol y también para piropear a las muchachas del barrio.

En una oportunidad, Rulli Rendo me comentó que él se preguntaba por qué había desaparecido la esquina del barrio. En su recorrido por Lima, Callao y Balnearios pudo observar que solamente tienen "esquina" los Barrios Altos, Lince y en un bajísimo porcentaje el distrito del Callao. Según lo que había conversado con un amigo, se había dado cuenta que la vieja esquina es hoy en día una "esquina virtual" que ha sido tomada por las cabinas de internet.

Aquel comentario de Rulli trajo a mi memoria la esquina de mi antiguo barrio, durante mi niñez y adolescencia, en la intersección del Jr. Ayacucho con el Jr. Ancash en los Barrios Altos de Lima. Esa esquina era nuestro punto de reunión de todos los muchachos del barrio, a toda hora, donde la pasábamos de lo mejor bromeando con los amigos y también apreciando las bellas féminas que vivían en nuestro barrio y que tenían que pasar por la esquina aquella ya que allí había una bodega, o tienda de abarrotes, de propiedad de un "chino".

Los chinos y sus descendientes siempre han tenido espíritu de comerciantes, por ello solían tener una bodega localizada, mayormente, en la esquina de los barrios. En el caso del chino de la esquina de mi antiguo barrio, éste realmente no era chino ni descendiente de algún chino, sino que era un japonés que vivía en Perú desde pequeño y como su bodega era grande y bien surtida, con él trabajaban sus hijos y otros familiares. Todos ellos eran descendientes de japoneses, a los cuales la costumbre limeña de llamar "chinos" a todos los asiáticos, les hizo conocerlos de esa manera.

Casi todos los barrios tenían su "Chino de la Esquina", llegándose a convertir en un personaje pintoresco de la Lima de hace algunos años. Las características y costumbres de todos ellos eran casi similares. Al chino de la esquina lo identificaba el tener un cigarro siempre en la boca, el lapicero en la oreja, los gatos, la libreta con los fiados, el arroz y el azúcar despachado en papel de color caqui y al que daban varias vueltas, rápidamente, sin derramar ni un granito de azúcar, y otras cosas más que eran algo típico de los chinos comerciantes. Otra característica antigua de ellos era que casi todos los chinos se llamaban José y sus esposas se llamaban María; ello parece que se debía a que habían adoptado esos nombres en reemplazo de sus nombres en idioma chino.

La tienda del "chino" de la esquina de mi antiguo barrio no fiaba, aparentemente, y tenía un letrero que decía: "Si fío, pierdo lo mío. Si doy, a la ruina voy. Si presto, al cobrar molesto. Para evitar todo esto, ni fío, ni doy, ni presto". Con ello la gente no pedía fiado, pero como eran humanos y, sobre todo, amigos de todos, fiaban a escondidas de otros no anotando lo que se debía en ninguna lista y diciendo solamente que les paguen después a ellos mismos ya que eran varios los miembros de la familia, dueña de la bodega aquella, que trabajaban allí. Recuerdo muy bien que durante unas temporadas difíciles en que la situación económica de mi familia era crítica, los de la bodega del "chino" de la esquina, conscientes de aquello, le ofrecían fiado a mi madre, por ello es difícil que uno pueda olvidarse de la parte humana que había detrás del comerciante.

Aquella bodega tenía tres puertas, dos de ellas daban al Jr. Ancash y la otra al Jr. Ayacucho. Por ser esa esquina lugar de tránsito obligado para los que vivían más arriba de los Barrios Altos, tenía mucho movimiento comercial y, a sabiendas de ello, felizmente nunca fue asaltada. En cierta forma, como esa era nuestra esquina del barrio, siempre había muchachos y jóvenes allí reunidos que, a la vez, velábamos porque nada malo le pase al barrio... éramos una especie de "serenazgo gratuito" del barrio.

Hace algunos años, cuando desde Australia viajé a Japón a encontrarme allá con una de mis hermanas quien viajaba desde Perú a participar, con una delegación peruana, en una Feria Internacional de la Moda, decidimos al final de la feria visitar a unos amigos de la infancia que sabíamos estaban viviendo en Nagoya. No los veíamos desde hacía varios años y ellos ya tenían cinco años viviendo en Japón sin haber visto, desde entonces, a ningún amigo de Perú ni a ningún familiar. Una pareja de hermanos, hombre y mujer, con quienes prácticamente crecimos como si fuésemos familia ya que vivíamos en la misma quinta de la Calle Tigre en los Barrios Altos, así que estando en Japón no podíamos irnos de allí sin verlos.

Dejamos un mensaje en el trabajo de mi amigo para que nos llamara al teléfono de la feria que se estaba desarrollando en la ciudad de Osaka y al día siguiente nos avisaron que teníamos una llamada telefónica. Era mi amigo a quien no veía por varios años y que al escuchar mi voz se quedó mudo no sabiendo que decir y, tal vez, por que pensó que el extranjero me había cambiado. Al notar su silencio y nerviosismo inicial opté por decirle: "¿cómo estás 'Cara de Buque'?... estoy con Silvia en Osaka y queremos visitarlos". Mi amigo al escuchar su "chapa" de la infancia se empezó a reír y se alegró de saber que deseábamos verlos. Dos días estuvimos con ellos recordando muchas anécdotas de nuestra infancia, contándonos también los sabores y sinsabores de nuestras vidas en los últimos años.

Mi amigo me contó que un día llamó por teléfono a una agencia, en Tokio, por intermedio de la cual podía enviar dinero a Perú. Al dar su nombre el empleado de la agencia susurró... "¿Cara de Buque?"...  y mi amigo dijo que si, que se trataba de él. El empleado resultó ser un amigo nuestro de la infancia y que era hijo del "chino" de la esquina de mi barrio, por ello reconoció su nombre ya que se acordaba de todos los amigos de su antiguo barrio.

Esa bodega de la esquina de mi barrio hace muchos años que desapareció, ya no hay bodega ni ningún chino allí, pero los muchachos que viven en mi antiguo barrio todavía se reúnen en esa esquina para hacer lo mismo que solíamos hacer, años atrás, con mis hermanos y amigos.

Los tiempos han cambiado y si muy bien la mayor parte ya no podemos ver, vivir y sentir ese calor de amistad, esa "palomillada" sana y pícara que experimentamos en nuestra esquina del barrio, quizás esos recuerdos y nuestro inconsciente nos ha trasladado a una "esquina virtual" en la internet, donde ahora, con los amigos, hacemos algunas de las cosas que solíamos hacer de muchachos en nuestra antigua esquina del barrio.

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SOBRE JORGE BRAVO DE RUEDA
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


El pianista y compositor Jorge Bravo de Rueda nació el 13 de setiembre de 1895 en la ciudad de Chancay, provincia de Huaral, departamento de Lima. Compuso canciones en diferentes ritmos, entre las cuales están "Noche Invernal", "Ojitos Limeños", "Corazón de Gitana" y "Canción del Rímac". Fue el creador del fox incaico siendo su mundialmente famoso "Vírgenes del Sol" quien iniciaría este ritmo; luego seguiría "Túpac Amaru", también de su autoría.

Durante la época incaica, las Vírgenes del Sol o acllas eran mujeres escogidas desde la pubertad las cuales recibían una educación especial que incluía el dominio de las artes domésticas y la iniciación en los secretos de la religión y el culto. Según Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, como las Vírgenes del Sol iban a ser mujeres del Sol, éstas tenían que ser de su misma sangre, es decir hijas de los incas o de sus deudos y además legítimas, de sangre real, que era la misma del sol.

En su obra, Jorge Bravo de Rueda describe la grandeza del imperio incaico con su dios principal, el Sol o Inti, el inca como jefe supremo y las Vírgenes del Sol, que vendrían a ser el tema principal de su inmortal obra.

Jorge Bravo de Rueda falleció el 22 de noviembre de 1940 en el Rímac, barrio en el que vivió desde pequeño cuando sus padres dejaron Chancay para mudarse a la capital.

La consagración mundial de "Vírgenes del Sol" vendría cuando la cantante peruana Yma Sumac, radicada en Estados Unidos, la graba en 1951. Yma Sumac interpretó "Vírgenes del Sol" en diversos escenarios del mundo entero y, después de ello, dicha canción formó parte del repertorio de los cantantes más renombrados del mundo.

Hay un proyecto de ley presentado en el Congreso de la República que propone crear la Universidad Nacional "Jorge Bravo de Rueda Querol", con sede principal en la ciudad de Chancay. Aún no se ha aprobado la creación de dicha universidad, pero su sola propuesta es, de por si, un magnífico reconocimiento hacia nuestro gran compositor chancayano.

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LAS CHAPAS EN EL PERÚ

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


Una costumbre peruana, que viene desde la colonia, y que se hace notar más en los colegios o entre los grupos de amigos de la infancia es el poner "chapa", apodo o sobrenombre a todo el mundo. Creo que encontrar alguien en el Perú, especialmente hombre, que no haya tenido "chapa" es como encontrar la aguja del pajar.

Nuestros artistas, futbolistas, políticos y demás personajes públicos se han ganado, mayormente, su "chapa" ya de adultos. Pero todos ellos han debido tener alguna "chapa" durante su vida infantil, porque ello era algo que no se dejaba para el otro día ya que siempre había alguien que estaba al tanto de cualquier detalle, curiosidad o lo que estaba de moda para "bautizar" con un nuevo nombre a los muchachos, pasando a llamársele, en su barrio y el colegio, con su "chapa".

Las "chapas" tenían, y siguen teniendo, mucho de originalidad y picardía. No podría olvidarme, jamás, de las que tenían los muchachos de entonces en mi antiguo barrio: "Manongo", "Carita del Cielo", "Calzón de vieja", "Loro", "El Muerto", "Tomate", "Muelas", "Frontonero", "Chino Lembi", "Simón Bolívar", "El frío", "Loco Supe", "Hilitos", "Lando Buzanca", "Chino Malo", "Cara de buque", "Rabito", "Cara de Gallo", "Pecho de tabla", "Ricotudo", "Cabi cabi", "Pajarito", "Siete pezuñas", "Mr. Magoo", "Quini quini", "Loco Emilio", "Salvaje", "La pantera rosa", "La Fiaca", "Quiquiniasi" y otros más, porque todos tenían su "chapa".

Las chicas del barrio no se escapaban de la ingeniosidad de los muchachos. Recuerdo a "La mueve - mueve", "La pecho de paloma", "La pekinesa", "La Perricholi", "Las frías", "La loca vincha" y demás nombres que tenían su historia y el porqué de la "chapa" aquella.

Mi chapa desde niño fue "Pollito", me la pusieron cuando entré a la primaria ya que era el menor de los hombres en mi familia y como en el mismo colegio, que está en mi antiguo barrio, estudiaban mis hermanos mayores, entonces a mí, por ser el último, el profesor de Educación Física me empezó a llamar el pollito de los Mejía y así me quedé como "pollito", incluso, entre mis amigos del barrio. Cuando voy a Perú y visito a mis antiguos amigos de barrio o nos encontramos en cualquier lugar, ellos hasta ahora me llaman así, "Pollo" o "Pollito".... aunque ahora más parezca "Gallo".

Lo curioso de todo aquello es que muchos, en el barrio, se habían acostumbrando a llamar a alguien por su "chapa" que no sabían, realmente, cual era el verdadero nombre de los muchachos o de los personajes a los cuales se les conocía solamente por su "chapa". Hay una anécdota de mi madre al respecto. Hace pocos años, un amigo de la infancia llamó por teléfono a la casa de mis padres; mi madre contestó el teléfono y el amigo aquel, luego de saludarla, le preguntó por el número de teléfono de uno de mis hermanos. Mi madre le preguntó quien era la persona que llamaba y el amigo le dio su verdadero nombre, a lo cual mi madre le contestó que no conocía a nadie con ese nombre por lo que no podía darle el teléfono de ninguno de sus hijos. El amigo insistió en decirle que era del "Tigre", la calle donde nacimos, y que era amigo de la infancia nuestro. Mi madre trataba de recordar el nombre aquel, a pesar que tiene muy buena memoria, pero no llegaba a reconocer el nombre que le dio el amigo por teléfono. Entonces, el amigo, desesperado porque no lo reconocían, le dijo a mi madre de que su "chapa" era "Simón Bolívar"... ¡Ah!, ¡Simón Bolívar!, ¿cómo estás hijito? le dijo mi madre al reconocer recién al amigo aquel por su "chapa" de la infancia. Esa "chapa" de "Simón Bolívar" se la pusieron al amigo aquel cuando éste empezó a dejar la adolescencia y empezó a gustarle dejarse las patillas largas sin afeitarlas. Uno de mis hermanos fue el que le puso la "chapa" aquella y de esa manera lo llamaban todos en mi antiguo barrio.

Si algún día alguien no lo recuerda por su nombre, dígale su "chapa" de la infancia y verá que lo recuerdan al instante, porque la infancia es la etapa de la vida de las personas que no se puede olvidar.

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LAS MUSAS DE LOS VALSES
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


La mujer, a través de los siglos, siempre ha sido, y seguirá siéndolo, fuente de inspiración de poetas, pintores y trovadores. En el caso del vals peruano, las mujeres que inspiraron a nuestros bardos criollos fueron: alguna novia, la esposa, la madre, algún amor imposible, alguna amistad, alguna estampa limeña y también alguna mujer que haya destacado en el canto o en otro campo.

Son tantas las musas a las cuales nuestros bardos criollos le dedicaron sus composiciones, algunas con el nombre de ellas en las canciones y otras sin mencionar el nombre, pero cuya historia fue dada a conocer más tarde por quien creó los versos de la canción o por alguna amistad. Dichas historias son todas interesantes, pero empezaré con la musa a la que se le dedicó un hermoso vals que siempre lo sentí muy dentro mío, ya que fue creado para el ser más maravilloso de la tierra, la Madre.

Doña María Luisa Ojeda de Acosta, madre de Manuel Acosta Ojeda, fue la musa que motivó a nuestro gran compositor a crear el vals "Madre". El vals "Madre" fue escrito por Manuel Acosta Ojeda el sábado 12 de mayo de 1951, víspera de Día de la Madre, cuando con unos amigos se encontraba en el bar "El Silletazo" de Surquillo y en la envoltura de una cajetilla de cigarros empezó a escribir unos versos dedicados al ser que lo trajo al mundo... "Madre, cuando recojas con tu frente mi beso / todos los labios rojos, que en mi boca pecaron / huirán como sombras cuando se hace la luz. / Madre, esas arrugas se formaron pensando / ¿Dónde estará mi hijo, por qué no llegará? / Y por más que las bese no las podré borrar..."

Los Chamas estrenaron el vals "Madre" en Radio La Crónica y fue cantado con tanto sentimiento por el intérprete "Pajarito" Bromley que terminó llorando en pleno escenario, lo mismo que la mayoría de los que se encontraban presentes en el auditorio. El vals "Madre", en el Perú, se convirtió en una especie de himno a las madres.

Cuando se habla de la música criolla, especialmente del vals, se tiene que nombrar al Maestro Felipe Pinglo, el inmortal bardo criollo, quien durante su vida tuvo varias musas a las que le dedicó algún vals. "Amelia" fue el primer vals que se conoce de Pinglo y que lo compuso cuando tenía 17 años dedicándoselo a una vecina de los Barrios Altos... "En medio del bosque su base levanta / una linda choza al pie de un arroyo; / allí vive mi Amelia, mi anhelo, mi amada, / todita mi dicha, todo mi tesoro..."

Una morena muy hermosa que vivía en la Quinta Baselli, en la actual cuadra 13 del Jr. Junín, y que vendía anticuchos en una esquina de Cocharcas, fue la musa del vals "Rosa Luz" de Pinglo... "La morena Rosa Luz que es mi beldad / a quien amo con todito el corazón, / saborea las delicias del cariño, / ella vive muy feliz con su pasión. / En sus ojos se refleja la ansiedad, / porque libe de sus labios el amor, / entre besos y suspiros, / sollozante me confiesa / que su vida es mi afecto y mi calor..."

La mejor carta de presentación de Pinglo es a través de su vals "El Plebeyo" del cual hay varias historias sobre su origen siendo una de ellas la que cuenta que le ocurrió al propio Pinglo cuando él dejó sus Barrios Altos para irse a vivir a La Victoria, por un tiempo, donde conoce a Giannina Zucarello, una chiquilla de 17 años que era hija de un industrial italiano a quien no le gustaba ese romance por lo que envió a Giannina donde sus abuelos en Florencia: "(...) Después de laborar vuelve a su humilde hogar / Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, / el hombre que supo amar, / y que sufriendo está esa infamante ley / de amar a una aristócrata siendo plebeyo él..."

Hermelinda Rivera, esposa de Felipe Pinglo, fue la musa del vals "Hermelinda" que Pinglo le dedicara antes de morir, pero que por esas cosas de la vida y haberlo mantenido ella guardado por mucho tiempo, no es muy conocido. Sin embargo, hay otro vals llamado también "Hermelinda", cuyo autor es Alberto Condemarín, y que se ha convertido en uno de los clásicos de nuestra música criolla. Lo anecdótico es que este vals de Condemarín tuvo a la misma musa como fuente de inspiración, Hermelinda Rivera.

Alberto Condemarín era barrioaltino, al igual que Felipe Pinglo, y estaba enamorado de Hermelinda Rivera, pero el Maestro fue quien se ganó el corazón de Hermelinda Rivera. Se cuenta que Alberto Condemarín, con el corazón destrozado por un amor no correspondido, escribió el vals donde describe su pesar y poniéndole el nombre de la mujer que amaba en silencio, "Hermelinda"... "Escucha, amada mía, / la voz de los cantares / que brotan de mi lira / cual desolado son. / Malévola es tu ausencia / temiendo mil azares, / enferma tengo el alma / y herido el corazón..."

Anita, una trabajadora del Mercado Central, fue la musa a quien el compositor barrioaltino Pablo Casas le dedicara su hermoso vals "Anita" en 1936. Anita fue la compañera y madre de los primeros hijos de Casas, falleciendo ella a temprana edad, pero habiendo disfrutado, antes, los versos que Casas le dedicó... "Quisiera confesarte mi cariño, / quisiera que comprendas mi dolor; / no sé como podré explicar / mi afecto, mi pasión, mi amor, / mas temo el llegar a fracasar..."

Casi a fines de la década de los 50's falleció Juanita, la esposa de Andrés Benites quien era amigo de Pablo Casas. El amigo aquel le pidió a Casas que le compusiera un vals en homenaje a su esposa querida y Pablo Casas, en el instante, empieza a entonar los primeros versos del vals "Juanita"... "Por más que el tiempo pasa, / no puedo olvidarla, / profunda es la pena / que lacera mi existir. / Conviértense en martirio / los días de mi vida, / por la mujer querida / que fue mi adoración. / Juanita se llamaba / mi amor, mi idolatría, / la única alegría / que reinaba en mi vivir..."

En la década del 40, cuando en una oportunidad en que Marina Navarro se encontraba enferma, su esposo, el compositor Laureano Martínez Smart, sentado frente al piano empieza a crear los primeros versos de su vals "Compañera Mía" dedicado a su amada esposa... "Compañera mía, / santa mujercita, siempre bondadosa, / que en mis horas tristes / y en mis alegrías fuiste cariñosa; / quiero que reacciones / al horrible mal que hoy tanto te agobia / y vuelva a sonreír tu carita hermosa..."

Elvira, la esposa de Don Lorenzo Humberto Sotomayor, fue la musa del hermoso vals "Corazón" que Sotomayor compuso en 1945 cuando su esposa estaba siendo operada y él con un amigo, que lo acompañaba en el hospital, salieron a tomar un café. El amigo, para levantarle el ánimo le dijo: "Lorenzo, hay que mirar hacia adelante, hay que reír". Don Lorenzo contestó: "Reír, quién habla de reír"... seguidamente, en una servilleta comenzó a escribir la letra de tan sentido vals... "Reír... / ¡quién habla de reír! / si en la vida todo es / sólo sufrir, sólo llorar. / Creer... / en la felicidad, / sólo es un sueño loco, / imposible realidad. / Lo digo, / porque todo para mí / fue angustia y penar..."

Era el mes de marzo de 1949 y Adrián Flores Albán, que contaba con 22 años, se enamoró de una chiquilla de 15 años de nombre Eva, quien vivía en la localidad de Casitas, en el Departamento de Tumbes, a la que dedicó su famoso vals "Alma, Corazón y Vida"... "Recuerdo aquella vez / que yo te conocí, / recuerdo aquella tarde, / pero no me acuerdo / ni como te vi. / Pero si te diré / que yo me enamoré / de esos tus lindos ojos / y tus labios rojos / que no olvidaré. / Oye esta canción que lleva / alma, corazón y vida; / estas tres cositas nada más te doy...". El amor entre Adrián y Eva no pudo ser, ya que ella se casó con un comerciante de la zona, pero quedó escrita una hermosa página en la historia de la música criolla.

El vals "La Flor de la Canela" de Chabuca Granda inmortalizó a Victoria Angulo de Loyola, a quien Chabuca le dedicó su famoso vals. Victoria Angulo solía visitar a Chabuca en su trabajo de la Antigua Botica Francesa, en la Calle Mercaderes, y le comentaba el trayecto que tenía que recorrer a pie, a través del Puente de Palo, para regresar a su casa. Chabuca fue forjando así una canción que se la iba cantando a las hijas de Victoria cuando ellas la visitaban en su trabajo.  Chabuca Granda firma "La Flor de la Canela" en su cuaderno el 7 de enero de 1950 y se la cantó por primera vez a Victoria Angulo en su cumpleaños, el 21 de julio de 1950... "(...) Jazmines en el pelo / y rosas en la cara, / airosa caminaba / la flor de la canela, / derramaba lisura / y a su paso dejaba / aromas de mixtura / que en el pecho llevaba. / Del puente a la alameda, / menudo pie la lleva / por la vereda, que se estremece / al ritmo de su cadera. / Recogía la risa / de la brisa del río / y al viento la lanzaba, / del puente a la alameda..."

El vals también lloró a intérpretes femeninas que fallecieron repentinamente, como fue el caso de Lucy Smith, nacida en Bolivia pero que se hizo cantante en Lima donde falleció el 1 de enero de 1950, a la edad de 23 años. Su trágica muerte ocurrió al salir de una fiesta adonde había ido a celebrar el año nuevo, pero nunca fue esclarecida del todo. Ella no cantaba música criolla peruana pero si era una cantante muy cotizada de tangos y valses argentinos. Al fallecer, dos valses lloraron su temprana desaparición. Los dos valses fueron interpretados, inicialmente, por el trío "Los Cholos", pero el vals "Lucy Smith" que pertenece a Abelardo Carmona y que fue grabado por Los Embajadores Criollos, alcanzó un gran éxito... "Que tristeza y que dolor / siento yo en mi corazón / al saber la desaparición / de la estrella de la radio / que en vida se llamó: / Lucy Smith..."

La muerte de la intérprete Yolanda Vigil "La Peruana" el 7 de setiembre de 1953, en la ciudad de Buenos Aires, a la edad de 34 años, fue llorada por Aurelio Collantes con su vals "In Memorian a Yolanda Vigil", habiendo sido grabado por "Los Morochucos"... "¡Yolanda! / En los risos del viento amargo de setiembre, / se enredó la saeta lila / de los pregones dulces y ardientes. / Que el eco de tu voz, / y el vaivén de tu figura, / estamparon en los marcos / de guitarras y alegrías. / ¡Pregonera, sandunguera! / ¡Flor del alma jaranera!..."

Tres hermanas barrioaltinas, de la Calle del Carmen Alto, fueron las musas a las cuales el compositor Amador Paredes "Parrita" les dedicó dos de sus valses. Por inicios de los 50's, a la casa de la Familia Carrillo Pareja, en Carmen Alto, solía concurrir Pablo Casas, Leturia, El Chino Soto, Amador Paredes y otros criollos más que armaban unas jaranas de hasta tres días. Los dueños de casa tenían siete hijos: Juan, Alicia, Rosa, Paula, Pancha, Irene y Olga, así que cada cumpleaños empezaba con la respectiva serenata. Amador Paredes, amigo de la casa, quiso dedicarle un vals a Rosa y otro a Paula, pero al final hizo uno solo con el nombre de "Paula Rosa". Poco tiempo después le dedicó otro vals a una de las hermanas menores de la casa, Irene, vals que era muy cantado por todos los concurrentes a las jaranas que se realizaban en aquella casa barrioaltina. (*)

El vals "Irene" fue grabado por "Los Embajadores Criollos" y fue un gran éxito... "Irene, tú eres mi vida, / Irene, tú eres mi alma, / eres la diosa divina, / el amor de mis amores. / Yo de ti, enamorado, / humildemente te ofrendo / esta canción, que con amor, / nació de mi corazón..."

Son muchas las historias sobre las musas de los valses, algunas hasta han quedado en el anonimato, pero fueron la fuente de inspiración de nuestros bardos criollos y a quienes debemos que se hayan escrito páginas hermosas en la historia de nuestra música criolla.

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EL CANTO CRIOLLO

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


El folklore costeño en el Perú tiene en la música criolla una gran representación. En lo personal, me gusta escribir temas relacionados con nuestra música criolla y sus representantes, dedicándole también alguna inspiración que la resalte y que enseñe a otros a quererla y sentirla, como aprendí a sentirla y cantarle a mi manera.

La música criolla se da al ritmo de guitarra, cajón y voces melodiosas que dan vida, calor y salero a la jarana criolla. La música criolla no sólo es creación... también es inspiración... una agradable sensación... y hasta una dulce tentación... por que nace del corazón... y lleva mucha pasión.

Nací Criollo, en la Lima de mis Amores,
en un Callejón de un Solo Caño,
que recuerda a la Lima de Antaño,
a Rosa de América y San Martín de Porres.

Soy como El Plebeyo, barrioaltino,
y Cuando LLora mi Guitarra tiemblo de emoción,
siento Nostalgia Chalaca, recuerdo el Perú Campeón
y también al Barrio Bajopontino.

Recorrí la Lima Criolla y jaranera,
bailé con Anita, Mechita y Adela,
también con La Flor de la Canela,
la anticuchera y La Picaronera.

No olvido La Concheperla ni La Veguera,
tampoco que En Trujillo nació Dios,
Olvida que Dijiste Adiós,
Regresa para bailar hasta que me muera.

¡Qué lindo es mi Perú!
por ello le Canto a mi Tierra de Corazón,
a Mi Perú que tiene Aromas de Tradición
y al que digo ¡Cuenta conmigo, Perú!

Invoco Tu Nombre porque Soy Peruano,
al igual que El Cóndor Pasa, el Pisco y el cajón,
con su Toro Mata y el Arroz con Concolón,
al que Todos Vuelven tarde o temprano.

Esa es la Historia de mi Vida,
una especie de Sincera Confesión,
que la cuento con Grata Pasión
y con Alma, Corazón y Vida.

¡Viva el Perú y Sereno!

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LA MÚSICA CRIOLLA

Autor:   Darío Mejía

Melbourne, Australia


La música criolla está llena de historia
y también de mucha gloria,
tiene alma, sentimiento, corazón
y está adornada con mucha sazón.

Música que a todos encanta
y que sobre todo resalta
nuestras costumbres y tradiciones,
a través de sus canciones.

Música de Pinglo, El Maestro,
que nos enseñó a querer lo nuestro;
de la gran Chabuca Granda,
que la engrandeció como Dios manda.


Música que sin ser imperio ni religión,
tiene la grandiosa bendición
de tener una maravillosa reina, Jesús,
que ha brillado con propia luz.

Música que incita a cantar,
que nos hace bailar,
que alegra corazones
y despierta emociones.

Música que entretiene,
el tiempo nos detiene,
cuando con ella nos deleitamos,
hasta que no nos boten no nos vamos.


Música que con su letra nos culturiza,
con sus notas melodiosas nos humaniza,
nos recuerda a los bardos del ayer
y nos hace enorgullecer.

Música con sentimiento,
que aviva nuestro pensamiento,
con versos del alma y del corazón,
convertidos en hermosa canción.

Enseñemos a querer nuestra música criolla, enseñemos a amar todo lo nuestro, que nuestra música forma parte de nuestra idiosincracia e identificación. Hay que tener presente que incentivando la educación, los valores morales y el amor por nuestra cultura, costumbres y tradiciones es una manera de sacar adelante al Perú, puesto que estamos enseñando a amarlo.

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El CANTO DE AMOR AL BARRIO
 

Autor:      Darío Mejía  
Melbourne, Australia


A través del vals, nuestros bardos criollos le dedicaron composiciones a su barrio y las calles por donde solían transitar y jaranearse. Son varias las canciones que calaron hondo en el pueblo, expresando cada una de ellas un gran amor, cariño y mucho sentimiento por el barrio que lo vio nacer a uno, que lo haya adoptado o simplemente que sea el lugar que uno solía frecuentar.

Abajo el Puente (Rímac), Barrios Altos, Monserrate y La Victoria formaban "Los Cuatro Puntos Cardinales del Criollismo". Las jaranas que se organizaban en cualquiera de aquellos reductos, donde imperaba la marinera, el vals y la música negra, eran amenizadas por las "tiras" de criollos de los diferentes barrios que se juntaban para armar jaranas de rompe y raja que atraía la atención de todo el barrio local. Y como era de esperarse, en cada uno de esos lugares donde se cultivó el criollismo no faltó alguna composición que le cantara al barrio, porque los criollos de antes, entre otras cosas, adoraban a su barrio.

Barrios Altos

De todos esos cantos de amor al barrio, el que le hizo Felipe Pinglo a los Barrios Altos con el vals "De vuelta al barrio" es el que más caló en el pueblo por el sentimiento y nostalgia que despliega a través de la hermosura de sus versos... "De nuevo al retornar al barrio que dejé, / la Guardia Vieja de hoy / son los muchachos de ayer. / No existe ya el café, / ni el criollo restaurant, / ni el italiano está / donde era su vender. / Ha muerto doña Cruz / que juntito al solar se solía poner / a realizar su venta / al atardecer de picantes y té. / Ya no hay los picarones / de la buena Isabel; / todo, todo se ha ido, / los años al correr."

El historiador Jorge Basadre, en su Historia de la República del Perú, refiriéndose al vals "De vuelta al barrio" de Felipe Pinglo, menciona lo siguiente: " (...) es un canto de amor entrañable a los Barrios Altos y una expresión de nostalgia del pasado".

No se equivocaba nuestro gran historiador ya que Pinglo, al regresar a su barrio querido después de vivir un tiempo en La Victoria, le cantó a sus Barrios Altos y a algunos de los personajes que identificaban a la Calle Mercedarias, actual cuadra 10 del Jr. Ancash, que era donde quedaba el "Callejón del Fondo" donde él solía reunirse con sus amigos para cantar y tocar la guitarra... "Barrio de mi ilusión, de ti yo me alejé, / pensando que al rodar no fuera el mundo cruel, / la gloria de otros tiempos, procuro retomar; / el pendón de tu nombre, orgulloso paseé. / Hoy de nuevo al llegar cansado de la lid, / a los nuevos bohemios entrego mi pendón / para que lo conserven y siempre hagan flamear, / celosos de su barrio y de su tradición. "

Hay dos versiones sobre esa etapa de la vida de Pinglo en que dejó sus Barrios Altos y se fue a vivir a La Victoria. Aurelio Collantes y Ricardo Miranda Tarrillo sostienen que ello ocurrió entre 1921 y 1924, cuando Pinglo todavía era soltero. Pero hay versiones, de gente que en vida conoció a Pinglo, que señalan que ese alejamiento a La Victoria se produjo entre finales de la década de los 20's e inicios de los 30's y fue debido a una pelea que tuvo con su esposa Hermelinda Rivera. Cualesquiera que haya sido la fecha en que se alejó de los Barrios Altos, a su regreso, al barrio de sus amores, nos dejó una hermosa composición que se sigue entonando hasta nuestros días, el vals "De vuelta al barrio".

Aparte de Felipe Pinglo, otras grandes figuras de nuestro criollismo que también nacieron en los Barrios Altos son: Guillermo Suárez Mandujano, Luis Dean, Augusto Rojas LLerena, Samuel Joya, Ernesto Soto, Aurelio Collantes, Laureano Martínez Smart, Alberto Condemarín Vásquez, Oscar Molina Peña, Nicanor Casas, Montes y Manrique, Pablo Casas Padilla, Pedro Espinel y otros más.

Abajo el Puente

El Rímac, llamado también "Abajo el Puente", barrio que es bastión del criollismo ha sido el barrio de grandes figuras de la música criolla, de entre las cuales tenemos a Braulio Sancho Dávila, Alejandro Sáenz, Luciano Huambachano, Augusto y Elías Ascuez Villanueva, Filomeno Ormeño, Manuel Quintana Olivares "Canario Negro", Néstor Chocobar y muchos más.

Luciano Huambachano le dedicó varias composiciones al Rímac, pero de entre ellas destaca el vals "Barrio bajopontino" mediante el cual no sólo da a mostrar el amor que sentía por su barrio, sino que también lo describe, al igual que nombra varias de sus calles... "Barrio bajopontino / de locas mocedades, / de El Peral, El Molino, / de lejanas edades. / Viejo barrio de vergel, / de poetas y cantores, / de pintores al pastel / y de guapos bebedores. / De Malambo, Las Leonas, / Pedregal, La Condesa, / de regias comilonas, / de santos y de sorpresas..."

Monserrate

Otro de los barrios pilares del criollismo ha sido el barrio de Monserrate. Junto a los Barrios Altos y el Rímac (Abajo el Puente) eran una especie de barrios hermanos con grandes cultores del criollismo que solían intercambiar sus canciones, tragos y jaranas. Monserrate fue el barrio de Justo Arredondo, Pedro Bocanegra (nacido en Chiclayo), los hermanos Govea, el dúo Salerno y Gamarra, Juan Criado (nacido en el Callao) y muchos criollos que llegaban a armar la jarana con su música, baile, trago y hasta que la voz se les ponga ronca, como Luis De la Cuba (nacido en Arequipa).  El vals "Monserrate", con letra de Aurelio Collantes y música de Jorge Pérez "El Carreta", le cantó a aquel barrio jaranero en el cual Collantes dio numerosas cátedras sobre criollismo... "¡Barrio mío! al evocar tu nombre / surgen de tus esquinas como sombras / los faites del pasado. / Y en la luz de los faroles se dibujan... / floridas ventanas de reja, / maceteros de criollas / que fueron la inspiración / de la cuarteta perdida / de mi primera ilusión. / Monserrate, barrio añejo / donde naciera "La Alondra" / que Bocanegra cantaba / allá en el viejo camal..."

La Victoria

Si muy bien fueron varias las casas de La Victoria donde se juntaron los criollos de antaño, es el "Callejón del Buque", en la tercera cuadra de la Avenida Luna Pizarro en La Victoria, el que se llegaría a convertir en uno de los santuarios del criollismo. Dicho callejón fue testigo de jaranas organizadas por las familias negras de esa zona y allí vivía la famosa "Valentina". Por allí desfiló lo mejor del criollismo siendo uno de sus asiduos asistentes nuestro siempre recordado Nicomedes Santa Cruz. En dicho callejón nació el grupo "Perú Negro". El gran compositor Adalberto Oré Lara le cantó a La Victoria y algunas de sus glorias con su hermoso vals "¡Oh, Victoria!", que grabado por Los Embajadores Criollos fue un éxito rotundo... "¡Oh,  Victoria!, trocito de cielo, / en tu suelo pasé mi niñez, / Mendocita y Luna Pizarro / son testigos de mi juventud. / Tres reliquias hermosas tú guardas: / Miguel Grau, Manco Cápac, allí están, / y el coloso estadio que adorna / a esta noble y bella ciudad. / ¡Oh, Victoria!, tierra de campeones, / que en Europa supieron triunfar: / Valdiviezo, el gran Villanueva, / dos estrellas del fútbol de ayer. / Don José María Lavalle / con su juego hizo delirar, / Pedro Flecha y Bom Bom Coronado / a tu suelo hicieron brillar."

Así eran las canciones que se componían en "Los Cuatro Puntos Cardinales del Criollismo", donde se rendía culto al barrio. En la actualidad, y desde hace años, se ha perdido bastante aquello, quizás, debido al desmesurado crecimiento de la ciudad y a la falta de incentivo por parte de las autoridades y los medios de prensa hacia nuestra música, salvo algunas excepciones que no han perdido la fe ni el gusto por ella. No se dan cuenta, o quizás no quieren saberlo, de que incentivando y promoviendo el amor por nuestra cultura y folklore en general, se enseña a amar no sólo lo nuestro sino también al Perú.

El Maestro Pinglo, como prediciendo todo aquello, termina su vals "De vuelta al barrio" con lo siguiente: "La vida en su misterio / me ha dado una gran verdad: / los años que se fueron... / ésos no volverán".

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NAVIDAD A LA PERUANA

Autor: Darío Mejía
Melbourne, Australia

 
Espíritu Navideño
que nos hace dar y amar,
todo problema arreglar,
festejar con más empeño,
mismo estilo limeño,
que la fecha amerita
que sintamos más cerquita
una navidad a la peruana,
por más que esté lejana
nuestra tierra bendita.
 
Quiero música criolla
para alegrar el alma,
romper deseosos la calma,
bailar hasta sacar ampolla
 y vaciarnos la olla
llena del rico aguadito,
los platos no me limito
para seguir la jarana
con música peruana,
de aquí yo no me quito.
 
Pongan una marinera,
una dama quiero verla,
bailemos " La Concheperla "
en Perú o dondequiera,
¿quién es la primera?
agarren su pañuelo,
las reto a un duelo,
bailemos en el centro,
vengan a mi encuentro
María, Juana o Consuelo.
 
¿O prefieren un festejo?
¿ La Comadre Cocoliche ?
bueno, no se encapriche
que yo no me acomplejo,
rompamos el azulejo 
bailando como se manda,
no me diga que se ablanda,
demuestre su salero,
ésta no se la exonero,
así que se me agranda.
 
Un valse puro corazón,
" La Flor de la Canela "
al ritmo de castañuela,
con guitarra y con cajón
entonemos dicha canción,
derrochando sentimiento
hasta quedar sin aliento;
que continúe la jarana,
tenemos hasta mañana
¡qué viva el nacimiento!
 
 

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EN EL CIELO SE ARMÓ LA JARANA

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


El 31 de Octubre se celebra el "Día de la Canción Criolla" y en el cielo San Pedro con la Virgen María han armado el alboroto... han juntado a nuestra Chabuca con Pinglo, Mario Cavagnaro, Aurelio Collantes y Gonzalo Toledo para armar la jarana... "Pero Regresa..." cantan en coro y convencen así a la "Morena de Oro", Lucha Reyes, para que agarre el micro y deleite a todos con su voz sin igual. "Son tus risas cristalinas, cual un coro de ocarinas..." empieza a entonar Lucha Reyes y con ello logra que nuestra "Soberana", Eloísa Angulo, se haga presente para deleitarlos con su voz maravillosa; uniéndose también Delia Vallejos al coro celestial criollo.
 
"Guitarra llama a cajón,... cajón a la voz primera... Escuchen con atención... ¡Aquí está la Marinera!...", se escucha de entre la gente y es la voz de Don Nicomedes Santa Cruz, quien pide una demostración de nuestra marinera para dar inicio a la fiesta.
 
Se forma un círculo entre la gente y es para hacer espacio a San Martín de Porres quien pañuelo en mano está zapateando ya con Santa Rosa de Lima al compás de una marinera limeña.
 
"¡Un momentito!", grita Don Manuel "Chato" Raygada... "no pueden empezar una celebración peruana sin mí, ya que... Tengo el orgullo de ser peruano y soy feliz de haber nacido en esta hermosa tierra del sol, donde el indómito Inca, prefiriendo morir, legó a mi raza la gran herencia de su valor...", y se sumó a la jarana.

 

"La jarana va a empezar al golpe de un buen cajón, salgan todos a bailar y ajústense el pantalón... ¡Saca, cholo, chispas del suelo, sí, agitando el blanco pañuelo, no!... Marinera de mi tierra, como tú no hay nada igual, en costa, montaña y sierra, es la más tradicional...", llega cantando y tocando la guitarra el Maestro Luis Abelardo Núñez.
 
"Caitro" Soto, "Chocolate" Algendones, Eusebio Sirio "Pititi", el "Gancho" Arciniega y Francisco Monserrate hacen retumbar los cajones; lloran las guitarras y todos junto a Chabuca ya están entonando: "Del puente a la alameda menudo pie la lleva por la vereda que se estremece, al ritmo de su cadera… recogía la risa de la brisa del río y al viento la lanzaba, del puente a la alameda…".
 
"En la jarana somos señores, hacemos flores con el cajón, y si se trata de dar trompadas, también tenemos disposición...", se acercan cantando los muchachos de "La Palizada" quienes no podían perderse la jarana.... "Pásame la agüilla, la agüilla, la agüilla, yo no te la paso cholito, ni de raspadilla..." entonan Montes y Manrique, Padres del Criollismo.
 
Amparo Baluarte y Serafina Quinteras se encuentran deleitando a todos con sus poemas hechos canción... cuando se escucha una voz que dice "Llámame, búscame, quiéreme, bésame, es todo lo que te pide mi corazón..." y se trata de Alicia Lizárraga, quien se une a la celebración.
 
"No hay jarana criolla sin alguna canción del Maestro Pinglo", pronuncia Niko Cisneros y Felipe Pinglo, guitarra en mano, se acerca entonando "La noche cubre ya con su negro crespón, de la ciudad las calles que cruzan las gentes con pausada acción; la luz artificial con débil proyección propicia la penumbra que esconde en su sombra venganza y traición...".
 
Se acerca una "Nube Gris" y en medio de ella se encuentra Eduardo Márquez Talledo, quien con su guitarra llega a darle más brillo y criollismo a la jarana peruana.
 
Doña Flora Tristán y Doña María Reiche sacan a bailar a Don Antonio Raimondi, no nacieron en Perú, pero su corazón es tan peruano como el Pisco, "El Cóndor Pasa" y el Cajón.
 
"Todos vuelven a la tierra en que nacieron, al embrujo incomparable de su sol, todos vuelven al rincón donde vivieron, donde acaso floreció más de un amor...", canta Don César Miró... es que todos, desde la lejanía, con el corazón y el pensamiento, volvieron a cantarle a la tierra de sus amores, sobre todo en esta fecha tan especial en que se celebra "El Día de la Canción Criolla".
 

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EL SABOR CRIOLLO
 

Autor:      Darío Mejía        
Melbourne, Australia


En una oportunidad en que entrevisté por teléfono al gran Oscar Avilés, me mencionó que uno nace con el sabor criollo, ya que ello no se aprende. El ingenio, la picardía y "chispa", que tenían los criollos de antaño, se ha ido perdiendo con el tiempo debido a que no ha habido una adecuada difusión, fue lo que me comentó la "Primera Guitarra del Perú".
 
Las palabras de una de las glorias vivientes de nuestro criollismo y digno representante de esa definición, verdadera, de lo que es ser criollo, debe hacernos meditar sobre la esencia del criollo y lo que lo identificaba, y sigue identificando, para tratar de conservar esa especie de "don" que Dios le otorgó a muchos peruanos al traerlos al mundo con ese sabor criollo.
 
El concepto, real, que se tenía del criollo en los tiempos de la colonia ha variado tremendamente con el concepto que se tiene actualmente. Lo mismo ha sucedido con el concepto de la palabra "cholo", que antes era despectivo, pero que en la actualidad también sirve para llamar a alguien en forma cariñosa. Tenemos como ejemplo al Cholo Sotil, el Cholo Luis Abanto Morales y el Cholo Berrocal, a quienes, cuando nos referimos a ellos, en forma cariñosa se les llama cholos. Los tiempos evolucionan y nuestro idioma no ha escapado a ello puesto que ha evolucionado mucho también.
 
La definición sobre criollo que nos da la Real Academia de la Lengua es muy genérica ya que el término criollo es utilizado en varios países. Dicha definición ha variado muy poco con la que se tenía desde fines del siglo XVI. Es por ello que al hablar del criollo en el Perú, debemos basarnos, mejor, en lo que ello representó para nosotros en gran parte del siglo XX y que todavía se mantiene entre muchos de los que se sienten criollos, porque ello es lo que  heredamos de nuestros padres y abuelos. Siendo también ello lo que nos dejaron muchas glorias del criollismo, de las cuales tenemos todavía algunas con nosotros para que podamos entender el verdadero significado de lo que es ser criollo en el Perú.
 
El criollo verdadero es aquel educado, respetuoso, ingenioso, con la "chispa" siempre presente y pícaro como nadie, a la vez. El criollo es el que no necesita levantar la voz ni proferir groserías, insultos u ofensas para hacerse escuchar. Es aquel que sabe ser culpable e inocente a la vez. Es quien puede hacer volar la imaginación de las personas volviéndolas cómplices de sus  picardías, sin necesidad de expresar éstas directamente.
 
Criollo es ser alegre, coqueto y soñador; pero serlo con encanto, con gracia, con ese toque de sabor y salero que contagia a los demás y  hace soltar una risa o un suspiro a las otras personas, dependiendo de quien se trate.
 
El criollo es servicial, pone el hombro cuando se le necesita, está con el amigo en las buenas y las malas, sonríe con las ocurrencias y bromas de los demás y también llora cuando la desgracia los golpea.
 
El criollo sabe saborear un buen Seviche, se deleita con una Papa a la Huancaína o una Carapulcra, deja el plato limpio cuando degusta un Arroz con Pollo. Se endulza la vida y el gusto con un plato de picarones, se siente en el paraíso con una mazamorra morada y puede morir tranquilo después de haber saboreado unos anticuchos.
 
Criollo es aquel que cuando escucha la guitarra y el cajón siente más al Perú dentro de su corazón... es el que entona un vals con Alma, Corazón y Vida... el que saca "pecho" por Mi Perú... aquel que goza y disfruta cuando La Flor de la Canela derrama lisura y estremece las veredas al ritmo de sus caderas... el que se jaranea así esté en un Callejón de un Solo Caño... el que sabe ser humilde y sencillo como El Plebeyo... el que sube a la palma como el Palmero... aquel que prende la vela pa' quemar el Alcatraz... también el que al estar lejos y siente Nostalgia Chalaca se toma una copa de Pisco con gusto... porque sabe que tarde o temprano Todos Vuelven a la tierra en que nacieron.
 
Ese es el verdadero criollo, según mi parecer, aquel del que Oscar Avilés me comentó con una ligera tristeza y añoranza, porque, lamentablemente, en los últimos tiempos se ha tergiversado el concepto del criollo relacionándolo con la "viveza". El verdadero criollo no tenía, ni tiene, eso de malo. La falta de difusión de lo que significa, y se siente, ser un criollo es lo que ha hecho que se  vaya perdiendo esa esencia y orgullo de sentirse criollo; algo que Avilés nos quiere hacer recuperar a través de sus palabras, estando en las manos de nosotros el que las nuevas generaciones, si es que nacen con ese sabor criollo, se sientan verdaderos criollos... y a mucha honra.
 
 

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OCTUBRE MES DE TRADICIONES
 

Autor:      Darío Mejía        
Melbourne, Australia

No hay país en el mundo que tenga tantas tradiciones juntas en un mes, como las tenemos en el mes de octubre en el Perú.
 
Octubre, mes de tradiciones en el Perú, trae muchos recuerdos a mi mente. Este mes se caracteriza por ser el mes del Señor de los Milagros, mes de toros, mes de los turrones, de la mazamorra morada, de la canción criolla y también de los terremotos. Esto último se debe a que, casualmente, han ocurrido algunos terremotos en el mes de Octubre y por ser este mes muy significativo para los peruanos, el temor popular empezó a relacionarlo como mes de terremotos.
 
Recuerdo que en el terremoto de Octubre del 74, me encontraba durmiendo cuando empezó el terremoto. En ese entonces vivía en una quinta donde al fondo teníamos un cuarto mis 3 hermanos y yo. El movimiento telúrico despertó a uno de mis hermanos y a mí haciéndonos correr hacia la puerta, desde donde podíamos ver como los demás vecinos y mis padres estaban en medio del patio de la quinta llorando muy asustados. "Salgan del cuarto" nos gritaban... pero mi hermano y yo no nos movíamos de la puerta... y no era porque estábamos petrificados de miedo, sino porque estábamos tan sólo en  calzoncillos.
 
La Procesión del Señor de los Milagros es una tradición y creencia religiosa peruana de m
ás de 300 años. La imagen del Cristo de Pachacamilla es sacada en andas y la procesión recorre las calles de Lima durante varios días en el mes de octubre, siendo cientos de  miles los que acompañan al Cristo Moreno, habiéndose convertido en una de las manifestaciones religiosas más grandes del mundo.
 
Octubre es conocido también como el "Mes Morado" ya que, especialmente en la ciudad de Lima, calles, casas y muchos lugares públicos son adornados con banderas y pancartas de dicho color. Muchas personas se visten con hábitos de color morado también, otros llevan una corbata o una cinta morada acompañada de un detente en el pecho y las camisetas del Alianza Lima, uno de los equipos más populares del Perú, se tiñen de morado durante todo el mes de octubre. Una vela de color morado es prendida en muchas casas en señal de homenaje a nuestro Cristo Moreno o Cristo de Pachacamilla.
 
Desde que tuve uso de razón hasta que me mudé de barrio pude apreciar la imagen del Señor desde muy cerca, ya que el primer barrio popular que el Señor visitaba en su recorrido anual era los Barrios Altos, en Lima, lugar donde nací. Si muy bien el Señor no entraba a mi calle, al menos pasaba por la esquina y echando una mirada de reojo hacia mi barrio me decía: "ya te vi... deja de hacer diabluras".
 
La Plaza de Acho de Lima se viste de gala a fines de octubre ya que se da inicio a la feria taurina más importante de Sudamérica, donde toreros de diversas nacionalidades se disputan el Escapulario de Oro  del Señor de los Milagros. Entre orejas y rabos es el público el que decide, con pañuelo blanco al aire, quien es el que ofreció la mejor faena en las tardes taurinas, haciéndolo ganador de tan disputado

Escapulario.
 
No es que sea un taurófilo, pero de niño me alegraba mucho cuando llegaba la temporada de toros. Es que mi antiguo barrio está ubicado a una distancia no muy lejana de la Plaza de Acho y como casi nadie tenía carro en mi antiguo barrio, entonces la calle se llenaba con los carros de los que asistían a las corridas de toros. Recuerdo muy bien que a todo aquel que tenía carro le decía "Mister", con tal de que me permitiera que le cuide el carro... esa fue la primera palabra en inglés que aprendí.
 
¡Cómo olvidar el sabor de los turrones de Doña Pepa!... Exquisito manjar que fue inventado por Doña Josefa Marmanillo, una mujer que vivía en un fundo algodonero en el Valle de Cañete y a quien todos, cariñosamente, la llamaban con el sobrenombre de "Doña Pepa". Ella era una esclava que fue libertada por sufrir de una parálisis a los brazos y manos, pero que debido a su fe en el Cristo Morado se sanó mientras le imploraba por ayuda. En agradecimiento al Señor, elaboró un dulce muy delicioso al que todos en el Perú conocemos como el "Turrón de Doña Pepa".
 
Un personaje de mi infancia viene a mi memoria: "El Moqueguano" o "Moque", como también lo llamábamos en los Barrios Altos. Moque recorría los colegios de los Barrios Altos vendiendo alfajores, y también turrones cuando llegaba octubre. Moque cargaba sus alfajores en una caja de madera con asa que él mismo construyó y allí estaba a la salida del colegio, vendiendo o cobrando a los que le fiaba. Su clásica adivinanza era lo que atraía mucho a los escolares. Nunca pude acertar la cantidad de monedas que cogía en su mano y que uno tenía que adivinar para ganarse un alfajor gratis. Pienso que el Moqueguano es una tradición olvidada ya que no se le ha hecho justicia en nombrarlo en las tradiciones limeñas, como se ha nombrado al vendedor de Revolución Caliente o al Molientero. En uno de mis viajes a Perú y visitando mi antiguo barrio, pude volver a ver otra vez a Moque con su caminar rápido dirigiéndose, como siempre, a algún colegio a esperar la salida de los escolares.
 
La mazamorra morada es un postre infaltable en toda mesa limeña durante el mes de octubre. ¿Qué peruano no habrá comido alguna vez un combinado de arroz con leche y mazamorra morada en "los agachados"?... Creo que eso forma parte de las tradiciones limeñas y de una Lima antigua y mazamorrera que cada vez se va modernizando más.
 
La historia de Lima conserva el nombre de una de sus más célebres mazamorreras: "Ña Aguedita". Manuel Atanasio Fuentes, en 1866, contó que Ña Aguedita era una de las tres fresqueras que, antaño, vendía  en el Portal de Escribanos, en la Plaza de Armas de Lima, y que era célebre por sus frescos, mazamorra y champús. Por la mañana, Ña Aguedita vendía frescos, y por la noche vendía mazamorra morada y champús de agrio y de leche. Durante las noches, era difícil conseguir un asiento en las bancas donde se sentaban los comensales que buscaban los sabrosos dulces de Ña Aguedita. Esas bancas recibían a lo más notable de la población de Lima y a parejas de enamorados y matrimonios que a base de esos deliciosos dulces conquistaban el paladar, y el corazón, del ser amado.

"Quiero, vida, que comprendas / que nuestro cariño / es tan puro como el alma / de inocente niño; / que yo soy sólo de ti, / que tú eres para mí / la vida, la luz y el amor"... Qué hermoso vals peruano de  Erasmo Díaz, interpretado por el Zambo Cavero, "Sincera Confesión".


Por ser octubre el mes de la canción criolla, me gusta recordar y escribirle a mi Lima criolla y jaranera, especialmente al barrio  donde nací y viví muchos años. Los Barrios Altos de Lima, barrio antiguo, pilar del criollismo y uno de los más tradicionales de Lima, era famoso por sus peñas y jaranas criollas. En los Barrios Altos no faltaba una voz melodiosa que, al son de alguna guitarra y un cajón, entonara los valses de Felipe Pinglo, Chabuca Granda, Félix Pasache, Mario Cavagnaro o Augusto Polo Campos. Los viernes y sábados eran netamente criollos en Los Barrios Altos, aunque cuando se trataba de entonar un vals peruano, cualquier día de la semana era igualmente bueno.
 
Esos valses que hacen cantar y bailar a los árboles y las bancas de la Plaza de Barranco y que los fines de semana despierta a nuestra Chabuca, llevándola a bailar desde la Alameda hasta su Puente de los Suspiros.
 
Valses que llenaban el restaurante Rosita Ríos en el Rímac, la Peña Felipe Pinglo en el Cercado de Lima, La Valentina en la Victoria o los Callejones de las calles Suspiro, Las Carrozas, Mercedarias y Cinco Esquinas en los Barrios Altos; lugares que eran los sitios predilectos de todo buen criollo, quien después de unos tragos y escuchar unas canciones se volvía hasta músico agarrando un par de cucharas y siguiendo el ritmo de las guitarras y el cajón entonar a voz llena "Alma, Corazón y Vida", "Anita", "Cuando llora mi guitarra", "El Huerto de mi Amada", "El Plebeyo", "Idolo", "Mechita", "Mi Perú", "Nuestro Secreto", "Todos Vuelven" o esa especie de himno que tenemos los peruanos que se llama "La Flor de la Canela".
 
Valses de antaño, que se idolatran como si fuese devoción a la procesión del Señor de los Milagros y que hacen bailar al Señor con la Virgen en su anda, ante los "¡Olé!" de una Plaza de Acho rebozante de un público ávido de toros y escapularios.
 
Valses que llevan el aroma de los picarones y los anticuchos de los puestos ambulantes de las noches en el Rímac, La Victoria o los Barrios Altos y que hacen que San Martín de Porres se quiera escapar de la iglesia para zapatear una jarana con Santa Rosa de Lima.
 
Valses que llegan al alma y que tienen el gusto de la mazamorra morada y el salero de la gente morena de La Victoria y el Rímac,
haciendo bailar al hombre como si fuese un "Caballero de Fina Estampa"... llevándolo después a un "Rompe y Raja" con su pareja... refrescando el ambiente como si fuese una "Brisa del Titicaca"... despertando la gracia y belleza de la mujer limeña que hace que el hombre porfíe por ganar, como buen "Don Porfirio"... terminando luego cantándolos a voz llena en el "Sachún".
 
Valses que nos hacen cantar... y una lágrima soltar, cuando se  escuchan a la distancia, ya que nos hacen recordar lo grande y maravilloso que es nuestro Perú y sus tradiciones.
 
 

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PINGLO Y LOS BARRIOS ALTOS
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


Felipe Pinglo, el bardo inmortal, estaba viviendo los momentos más dramáticos de su vida durante los primeros días del mes de mayo de 1936. Se encontraba postrado en la cama de su casa de la Calle Penitencia en los Barrios Altos de Lima y, enfermo como se hallaba, logró terminar su última composición que estaba dedicada a su esposa Hermelinda Rivera, el vals "Hermelinda" que lo terminó el 6 de mayo de 1936.

Durante esos últimos días, Pinglo logró recuperar la guitarra con la cual compuso las notas musicales de su primer vals, "Amelia", y muchas de sus grandes creaciones, la cual había desaparecido durante una noche de jarana sin que sepa más de ella por varios años. Quien una vez se llevó la guitarra de Pinglo la dejó en un rincón de la casa que paraba llena de sus amistades que estaban acompañándolo en sus últimos días de vida. Con ella, otra vez en sus manos, Pinglo pudo terminar las notas de su último vals.

Muchas cosas deben haber pasado por la mente de Pinglo en aquellos últimos días. Su mente debe haber viajado por los rincones de su barrio querido, Barrios Altos. Barrio que lo vio nacer y donde vivió toda su vida, con excepción de una corta temporada en que se fue a vivir a La Victoria, pero al regresar al barrio de sus amores compone uno de los mejores cantos de amor al barrio, su vals "De vuelta al barrio".

En cierta forma, la vida de nuestro bardo inmortal está ligada a la historia de las calles de Barrios Altos, porque todos sus biógrafos, cuando mencionan las calles por donde transcurrió la vida de Pinglo, señalan la denominación antigua que tenía la ciudad de Lima y no la actual, que para la gran mayoría es desconocida tanto en nombre como en historia: Colegio Real, Buena Muerte, El Prado, Maravillas, Mercedarias, Naranjos, Penitencia, Rufas, San Ildefonso, Trinitarias, etc.

Felipe Pinglo nació el 18 de julio de 1899 en la Calle del Prado No. 500. Dicha calle es lo que actualmente comprende a la cuadra 13 y parte de la 14 del Jr. Junín, Barrios Altos. En la actual cuadra 14 del Jr. Junín nació Felipe Pinglo (Jr. Junín 1456), frente al Convento Nuestra Señora del Prado. Sin embargo, cuando en 1861 se decide cambiar la antigua denominación de las calles de Lima y adoptar la nomenclatura que tenemos hasta nuestros días, dicha calle no se llamaba como "Calle del Prado" sino que se llamaba "Mascarón del Prado". Debido a que existían ya otras calles que llevaban ese nombre de Mascarón (Calle del Mascarón se llamaban dos calles, la que es la actual quinta cuadra del Jr. Cusco y también la que es la actual séptima cuadra del Jr. Maynas), que podía confundir a la gente, la empezaron a llamar, solamente, como "Calle del Prado".

La Calle del Prado (Mascarón del Prado) debe su nombre al Convento Nuestra Señora del Prado que queda en dicha calle y que fue fundado como Monasterio del Prado por el Arzobispo Villagómez el 1 de setiembre de 1640.

Contigua a dicha calle esta la "Calle de Cinco Esquinas" que viene a ser lo que actualmente es la parte final de la cuadra 14 del Jr. Junín (la cuadra 14 del Jr. Junín comprende parte de la Calle del Prado y a la Calle de Cinco Esquinas). Cinco Esquinas debe su nombre a que desde la época de la colonia son cinco las calles que se interceptan al final de lo que actualmente es la cuadra 14 del Jr. Junín: Calle de los Naranjos, Calle Barbones, Calle Ancha (actual cuadra 15 del Jr. Antonio Miró Quesada), Calle Sequión (llamada también Calle del Acequión, era una calle extensa que comprende a las actuales seis cuadras de la Calle Huari) y Calle de Cinco Esquinas.

Felipe Pinglo realizó sus primeros estudios, el jardín, en una escuelita en la "Calle Barbones". Dicha calle es lo que en la actualidad viene a ser la cuadra 15 del Jr. Junín y está llena de historia ya que daba a la Portada de Barbones de la antigua Muralla de Lima. Tanto la Portada de Barbones como la de Maravillas vieron  desfilar a las tropas del ejército en su ida y venida del centro y sur del país, especialmente durante las batallas por la independencia y la Guerra del Pacífico.

La Calle Barbones debe su nombre a que allí, a finales del siglo XVII, se levantó el Convento de Betlemitas que pertenecía a la congregación de betlemitas que llegó, de Guatemala, al Perú en 1671 y que al ser elevados a Orden Religiosa por el Papa Inocencio XI, por bula del 26 de marzo de 1687, deciden construir su convento en Lima.

 

Pero dicho convento fue conocido por el pueblo, desde su inicio, como "Convento de Barbones" ya que a los padres de dicha orden religiosa se les conocía como "Padres Barbones". Según las reglas de la orden de los betlemitas, les estaba prohibido afeitarse.

La primaria, Pinglo, la estudió en la Escuela Fiscal de los Naranjos en la "Calle de los Naranjos". Dicha calle era larga y está localizada entre el actual Jr. Huánuco y el cruce de Cinco Esquinas, comprendiendo a las actuales cuadras 12, 13 y 14 del Jr. Antonio Miró Quesada. Debe su nombre a la Capilla de los Naranjos que se fundó en esa zona en 1750.

Para ir a su escuela, Pinglo, desde El Prado, debe haber subido hasta el cruce de Cinco Esquinas y de allí doblado a los Naranjos. También cabe la posibilidad de que haya bajado hasta la "Calle Manuel  Morales" que conecta con los Naranjos. Dicha calle, Manuel Morales, no existía en 1861, cuando se adoptó la actual nomenclatura que tienen las calles de Lima. Debe haberse abierto a finales del siglo XIX y por ello su nombre no tenía nada que ver con la tradición con la cual el pueblo limeño solía bautizar a sus calles. El gobierno local le puso ese nombre en homenaje al Doctor Manuel Morales, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores en dos ocasiones, 1859 y 1878.


La Calle Manuel Morales, actualmente llamada Matías Maestro, es una calle que conecta el Jr. Junín con el Jr. Antonio Miró Quesada y está, subiendo de la Iglesia del Carmen, al final de la cuadra 11 del Jr. Junín, a su mano derecha. Allí quedaba el antiguo Teatro Lima que pasó a ser cine y después un templo evangelista. Pinglo debe haber visitado muchas veces el Teatro Lima de donde se sabe que se organizó allí, el 8 de mayo de 1926, un festival a beneficio del músico Nicolás Wetzell contándose con la participación de Felipe Pinglo, el dúo Montes y Manrique, los hermanos Vilela, Carlos Saco, Guillermo  Acosta, Juan Araujo y otras figuras más del criollismo de la época aquella.

En el número 114 de la Calle Manuel Morales, vivió y murió Alejandro Ayarza "Karamanduca". También vivió allí, sus últimos años, Abelardo Gamarra "El Tunante", quien vivió en el No. 109. Menciono que Abelardo Gamarra vivió sus últimos años en la Calle Manuel Morales porque allí falleció, el 9 de julio de 1924, y también
debido a que encontré en el semanario Integridad, que dirigía  Abelardo Gamarra, un aviso en su edición del 22 de mayo de 1909 que decía: "Abelardo Gamarra se ha trasladado del Barranco a Lima, Calle de Mapiri número 123". La Calle de Mapiri era el nombre anterior que tenía el actual Jr. Miguel Aljovin y su primera cuadra es el costado del Palacio de Justicia. El nombre antiguo de dicha calle, antes de 1861, era "Calle San Juan Nepomuceno" y muy cerca de allí estaba la Muralla de Lima con su Portada de Guadalupe. No existía en ese entonces (1861) el actual Palacio de Justicia. Pero, como ironía de  la vida y quizás de la tradición, San Juan Nepomuceno es conocido como "El Mártir del secreto de confesión" y, años más tarde, en esa  calle se construiría el Palacio de Justicia donde los que llegan allí tienen que dejar los secretos a un lado y confesar sus pecados en forma pública. Me salí de los Barrios Altos con esta pequeña  historia, pero creo que valió la pena.


Uno de los clubes para los cuales Felipe Pinglo jugó fútbol fue el "Alfonso Ugarte" que quedaba en la "Calle de San Ildefonso". Dicha calle es una cuadra grande que viene a ser actualmente, en  numeración, la primera y segunda cuadra del Jr. Andahuaylas. En dicha calle vivió el General Andrés Avelino Cáceres. Yo nací a la vuelta, en la "Calle Tigre", primera cuadra del actual Jr. Ayacucho, pero acudía, a diario, al Mercado de San Ildefonso y a una panadería que había en esa calle, la cual preparaba los mejores y más deliciosos  panes franceses que haya probado en mi vida.

Volviendo al nombre de la calle, debe su nombre a que allí quedaba el Convento de San Ildefonso, el cual fue destruido a fines del siglo XVIII o inicios del XIX (En unas estadísticas de Lima de 1839, ya se mencionaba que estaba destruido). Dicho convento fue inicialmente un colegio, para estudio de los religiosos de la orden de San Ildefonso, que se fundó en 1606 como Colegio de San Ildefonso. Mediante bula del 13 de octubre de 1608, expedida por el Papa Paulo V, se acordó que dicho colegio pasaría a denominarse Colegio y Universidad Pontificia de San Ildefonso. Después, ampliaron el área que abarcaba y pasó a convertirse en Convento de San Ildefonso. La parte del Convento ya no existe, pero queda todavía en pie la parte que se utilizaba como el Colegio de San Ildefonso y que ahora viene a ser la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Debe mencionarse también de que el club Alfonso Ugarte solía entrenar y jugar en las canchitas de Martinete que estaba muy cerca de San Ildefonso, por lo que Pinglo debe haber jugado en esas canchitas donde años más tarde jugaban sólo los valientes y que hasta ahora existen en el actual Jr. Amazonas, que también tiene su historia por lo que nombraré algunas de sus calles antiguas que, infinidad de veces, recorrí de niño y adolescente, donde también antiguamente se encontraba una de las Portadas de la Muralla de Lima.

Como no existía, antiguamente, la primera cuadra de la Av. Abancay, el Convento de San Francisco llegaba hasta el actual Jr. Ayacucho. La parte que corresponde al actual Jr. Amazonas entre la actual Av.  Abancay y el Jr. Ayacucho, que viene a ser la segunda cuadra del Jr. Amazonas, se llamaba "Calle Barranca". Su nombre se debe a que muy cerca, donde ahora se encuentra una feria de libros, estaba una zona conocida como "La Barranca", por encontrarse a varios metros de altura sobre el nivel del río, y donde a mediados del siglo XVIII se construyeron allí varios callejones que serían los "modelos" que tomaron los que se levantarían después en Lima.


La "Calle Viterbo" era la que actualmente es la tercera cuadra del Jr. Amazonas. Luego empieza la zona aquella conocida como "La Barranca", en su actual intercepción con el Jr. Andahuaylas (Calle de San Ildefonso), por lo que dicha calle tenía el nombre de "Calle Barranqueta" y viene a ser la actual cuarta cuadra del Jr. Amazonas. En su esquina, donde empieza la Feria de Libros actual, se construiría el Puente Balta a inicios del siglo XX y, en esa misma esquina, estaba uno de los cines más antiguos de Lima, el "Cinelandia", donde, por su cercanía al río Rímac, las ratas desfilaban en el intermedio. Dicho cine fue destruido en la década del 70 del siglo XX.

Sigue la "Calle las Carrozas" que viene a ser lo que actualmente es, en numeración, la primera parte de la cuadra 5 del Jr. Amazonas, entre el actual Jr. Paruro y el Jr. Huanta. Muchos se extrañarán al  ver el nombre de "Las Carrozas" en el Jr. Amazonas y no en la primera cuadra del Jr. Huánuco, como se conoce actualmente. Según las estadísticas y planos de Lima del siglo XIX, la "Calle las Carrozas" era la que he mencionado en el actual Jr. Amazonas y la primera cuadra del Jr. Huánuco se llamaba "Calle Sauces". Pero hay que tener presente que era el pueblo quien muchas veces, sin ceremonias ni decretos, bautizó a muchas calles por algún hecho curioso que haya ocurrido en ellas y fue el pueblo el que, años más tarde, decidió rebautizar a la "Calle Sauces" como "Calle las Carrozas".

Continuando por el actual Jr. Amazonas, se llegaba a la nombrada "Calle Martinete" que viene a ser, actualmente, la segunda parte de la cuadra 5 del Jr. Amazonas, entre el Jr. Huanta y el Jr. Huánuco. Allí se encuentran las mencionadas canchitas de Martinete donde Pinglo debe haber jugado muchas veces con sus compañeros del club Alfonso Ugarte. En su actual intercepción con el Jr. Huánuco, donde empieza el Puente Huánuco, se encontraba la antigua Portada de Martinete de la Muralla de Lima, por ello la importancia que tiene el Jr. Amazonas en la historia de Lima y el que se escriba correctamente el nombre de dicha zona "Martinete", ya que en las estadísticas de Lima que hicieron José María Córdoba y Urrutia en 1839 y Manuel Atanasio Fuentes en 1858, ellos lo escribieron de esa manera. Sin embargo, he leído que últimamente algunas publicaciones, al momento de hablar sobre esa zona, lo escriben como Martinetti.

Pinglo realizó sus estudios secundarios en el Colegio Guadalupe, por lo que para ir a su colegio tenía que bajar por todo el Jr. Junín. Dicho jirón junto al Jr. Ancash son los que más debe haber recorrido Pinglo ya que él hizo su reducto en el Callejón del Fondo de la Calle Mercedarias, actual Jr. Ancash, y cuando se casó con Hermelinda Rivera se fueron a vivir a la "Calle Penitencia" (donde falleció), una calle extensa que actualmente, en numeración, viene a ser la primera, segunda y tercera cuadra del Jr. Paruro. Dicha calle se intercepta con el Jr. Ancash, al igual que la "Calle Rufas", paralela a Penitencia, que fue donde vivía Hermelinda Rivera cuando Pinglo la conoció el 24 de mayo de 1925. La Calle Rufas es una cuadra grande  que viene a ser actualmente, en numeración, la primera, segunda y tercera cuadra del Jr. Huanta, entre el Jr. Amazonas y el Jr. Ancash.

Felipe Pinglo, en junio de 1919, compuso el vals "Leonidas Yerovi"  para honrar la memoria del escritor y poeta Leonidas Yerovi, quien nació el 9 de setiembre de 1881 en la "Calle Bravo". Dicha calle era  una cuadra larga que abarcaba a las actuales cuadras 2, 3, 4 y 5 de la Av. Sebastián Lorente (ex Av. De los Incas).

Se debe también nombrar al barrio chino que fue donde Felipe Pinglo  se inspiró su vals "Sueños de Opio", especialmente en la "Calle Capón". Al respecto, debo señalar que muchos están equivocados con el origen del nombre de esta calle, mayormente los chinos, ya que no debe su nombre a algún chino o palabra china.

Existe un mito o "cuento chino" con respecto al origen del nombre de la Calle Capón, del cual conté anteriormente su verdadero origen. Los chinos han tratado de hacer creer que el origen del nombre de la calle aquella se debe a ellos y, en octubre de 2005, a raíz de que se conmemoraron 150 años de haberse los chinos establecido en Lima, la versión de los chinos fue recogida por varios medios de prensa, que no se tomaron la molestia de investigar.

Los primeros inmigrantes chinos llegaron al Perú en 1849 a trabajar en haciendas que no estaban en Lima. En 1855 empiezan los chinos a ubicarse en Lima, especialmente en la Calle Capón que era una cuadra grande. La versión que cuentan los chinos es que la Calle Capón debe su nombre a que en dicha calle se mataban a los animales para consumo, capándolos a algunos de ellos, siendo los chinos los que se  dedicaban a este oficio. Dicha versión, sobre el origen del nombre de la Calle Capón, es solamente un mito o "cuento chino", porque la calle aquella ya se llamaba Capón desde el siglo XVII. Manuel Atanasio Fuentes en su "Estadística General de Lima", de 1858, señala a la Calle Capón la cual aparece también en el plano de Lima de dicho año. También se puede revisar la obra de José María Córdoba y Urrutia: "Estadística histórica, geográfica, industrial y comercial del Departamento de Lima", 1839, que fue impresa cuando los chinos,  estando todavía en su tierra, ni siquiera sabían que existía el Perú. Hay documentos más antiguos donde figura el nombre de la Calle Capón.

En el siglo XVII vivió en dicha calle un sacerdote de nombre Manuel Loayza quien tenía como apodo "Capón", así que desde el siglo XVII, 200 años antes de que llegara el primer chino al Perú, esa calle se conoció con el apodo del mencionado sacerdote. La Calle Capón, en el actual Jr. Ucayali, era también una cuadra grande que abarcaba desde el actual Jr. Ayacucho hasta el Jr. Paruro; lo que significa que comprendía a las actuales sexta y séptima cuadras del Jr. Ucayali. Sin embargo, hoy en día llaman solamente Calle Capón, por desconocimiento, a la parte comprendida entre el Jr. Andahuaylas y el Jr. Paruro, que vendría a ser la séptima cuadra del Jr. Ucayali.

Pinglo debe haber visitado los lugares donde nacieron y vivieron grandes figuras de nuestras letras como nuestro tradicionista Ricardo Palma quien nació en la Calle Puno, actual tercera cuadra del Jr. Ayacucho, en un solar que todavía existe y tiene una placa señalando que allí nació nuestro ilustre literato. Manuel Ascencio Segura nació en la Calle Mestas, actual cuadra 10 del Jr. Huanta. César Vallejo vivió en la Calle Acequia de Islas No. 425, actual séptima cuadra del Jr. Huánuco. En dicha calle nació Nicomedes Santa Cruz Aparicio el 15 de setiembre de 1870, padre de Victoria, Nicomedes, César, Rafael, Rosalina, Pedro, Octavio, Fernando, Jorge y Consuelo Santa Cruz. Antonio Raimondi también vivió en los Barrios Altos, pero lo nombraré más adelante.

Felipe Pinglo debe haber recorrido todo los Barrios Altos, por lo que nombrar todas sus calles ocuparía, fácilmente, muchísimas páginas. Por ello, falta de espacio y tiempo, es que en otra oportunidad continuaré recorriendo y contando, junto al Maestro Pinglo, solamente sobre las calles del Jr. Junín y el Jr. Ancash, en lo que corresponde a los Barrios Altos, ya que, pienso, son las que el Maestro debe haber recorrido más en su vida. Sin contar que dichos jirones son considerados como corredores turísticos de los Barrios Altos, debido a la enorme riqueza arquitectónica, cultural e histórica que encierran sus construcciones y calles.

 

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El AMOR EN TIEMPO DE VALS

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

El amor ha sido fuente de inspiración del ser humano por los siglos de los siglos. Nuestros bardos criollos no han podido escapar al embrujo, magia, misterio, pasión y tentación que trae consigo el amor; cantándole a su alegría, dicha y también a su desengaño y otros sentimientos que hace despertar.

Al hablar del amor expresado por nuestros bardos a través de sus composiciones, se tiene que mencionar a Mariano Melgar, el poeta patriota y romántico, quien a través del yaraví cantó y lloró la pena que lo agobiaba por no poder gozar del amor de su amada Silvia. La oposición de los padres de Silvia, a su relación con el poeta, influyó en ella para que lo rechazara. El dolor de perder a Silvia entristeció mucho al poeta y ese sufrimiento fue trasladado a sus yaravíes... "¿Por qué a verte volví, Silvia querida? / ¡Ay triste! ¿para qué? ¡Para trocarse / mi dolor en más triste despedida! / (...) Lloro... no puedo más... Silvia querida, / déjame que en torrentes de amargura / saque del pecho mío el alma herida."

El vals "Aurora", cuya letra pertenece al poeta tacneño Federico Barreto y la música a Carlos Gardel, le cantó al amor traicionado..."Aurora, me has entregado al abandono, / y yo que tanto y tanto te he querido; / ni tu negra traición echo al olvido, / ni disculpo tu error, ni te perdono..."

Dicen que del odio al amor o del amor al odio hay un solo paso. Felipe Pinglo, en su vals "Pasión y Odio", nos dejó algo al respecto... "Ayer la amaba yo, hoy mi pasión es cruel, / termina en mí el deseo de amarla otra vez. / En mi memoria está promesa de infame mujer / que el tiempo no logró a lapidar un mal querer. / (...) Las mejillas que un día mis labios colorearon, / el polvo del olvido las ha envuelto en el fango. / ¡Hoy odio a la mujer que antes idolatré!"

En el vals "Odiame", de Rafael Otero, también se puede ver algo de amor y odio. La letra de dicho vals, en parte, fue tomada del soneto "Ultimo ruego" de Federico Barreto... "Si tú me odias quedaré yo convencido / de que me amaste, mujer, con insistencia; / pero ten presente, de acuerdo a la experiencia, / que tan sólo se odia lo querido."

El odio y el amor ha dado pie para muchos temas, como el vals "Dolor y odio" de Angel Aníbal Rosado... "Así como te quise, / así te odio ahora; / tú me obligaste a ello, / no te podrás quejar."

Cuando el compositor barrioaltino Augusto Rojas LLerena tenía 15 años, en el año de 1939, se enamoró de una chica mayor que él, de 22 años, quien terminó quedándose con otro. Aquel amor trunco dio pie a que Rojas LLerena expresara el rencor que ello le produjo, naciendo así el vals "Rencor"... "Creíste que sin tu amor no iba a vivir, / mostrándome indiferente te dejé; / si mi quisiste fue por burla y nada más / ahora te odio y te aborrezco con rencor."

Un amor no correspondido dio origen al vals "Hermelinda" de Alberto Condemarín... "¡Qué triste, amada mía, / los días amanecen, / qué lentas son las horas / que estoy lejos de ti! / Para calmar la duda / que tormentosa crece, / acuérdate, Hermelinda, / acuérdate de mí."

Los prejuicios de la sociedad se opone a algunos amores y el vals "El Plebeyo", de Felipe Pinglo, denuncia aquello... "Después de laborar vuelve a su humilde hogar / Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, / el hombre que supo amar, / y que sufriendo está esa infamante ley / de amar a una aristócrata siendo plebeyo él. / Trémulo de emoción, dice así en su canción: / El amor siendo humano tiene algo de divino, / amar no es un delito porque hasta Dios amó..."

Los celos, de otra persona o de algo, también inspiraron a nuestros bardos. El vals "Celos" de Felipe Pinglo nos habla sobre ello... "Celos tengo de esos labios tan hermosos / que depositan besitos tan intensos / y celos tengo de la brisa mañanera / que besa y besa lo que besar no puedo."

Pedro Espinel también toca el tema de los celos en su vals "Celos míos"... "Cuantas veces aguardando yo impaciente / a la mágica beldad de mi soñar / mundo y vida he tenido ante mi frente / en amable y elocuente meditar. / Más de pronto una duda me ha azotado, / destruyendo la pureza de mi ser, / atrofiado por los celos he dudado / del afecto de tus mimos de mujer."

Angel Aníbal Rosado colabora con más celos con su vals "Mis celos"... "La angustia de no verte me atormenta, / me hiere con el dardo de la duda, / mil cosas, mil sospechas me devoran / haciendo de mi vida un martirio."

La espera, esa penosa y larga espera que el amor muchas veces nos hace pasar a todos, no pasó desapercibida por nuestros bardos criollos. Eduardo Márquez Talledo, en su vals "Alma de mi alma", toca el tema de la espera... "Ven, que ya no puedo resistir / la eterna condena de esperar. / Eres la razón de mi existir / y la inspiración de mi cantar. / Ven, porque sin ti me moriré, / ven, alma de mi alma, ven a mí; / ven, que de rodillas te diré / que mi amor es sólo para ti. / La noche avanza y solo estoy / porque mi amada no vendrá..."

El compositor Nicolás Wetzell pidió que lo esperen con su vals "Espérame"... "Espérame, / ¿no ves que me alimenta tu calor? / Espérame, / ¿no ves que moriría sin tu amor? / Escúchame / las últimas palabras que por ti / han brotado de mi enfermo corazón."

La espera desespera y el compositor José Escajadillo, en su vals "Cada día", nos lo da a entender... "Ven, que yo me muero de esperar, / ven, que ya agonizo de llorar; / vuelven las gaviotas a pasar / y este verano no vendrás."

La alegría y dicha de haber sido bendecidos con el amor, ha sido cantada muchas veces por nuestros bardos. Erasmo Díaz Yuiján le cantó a su amada con su vals "Cariñito"... "Desde hace tiempo / enamorado, enamorado estoy / de un cariñito que es mi gran felicidad / y desde entonces reina en mis cantares, / mis pensamientos, / mi corazón. "

Alberto Haro también muestra la alegría que brinda el amor en su vals "Prenda mía"... "Nunca creí / que un beso de tus labios, mi bien, / me diera tanta dicha, prenda mía. / Quiero entregarte la llave de mi corazón / para adorarte siempre, alma mía."

La dicha del amor y lo que se siente cuando se está enamorado es expresado por Mario Cavagnaro con su vals "Vivir enamorado"... "Hoy te has quedado aquí, / no lo puedo creer, / por fin son para mí / tu vida y tu querer. / Por fin mi corazón / no muere de ansiedad, / por fin tanta ilusión / se vuelve realidad."

Oscar Avilés nos habla de la bendición del amor con su vals "Bendito amor"... "Navegando en la barca de la vida / muchos sufren sinsabores y amarguras, / pero todo se compensa en esta vida, / si se encuentra el verdadero amor. / Navegando en la barca de la vida / he sufrido sinsabores y amarguras, / pero todo se compensa en esta vida, / ya encontré el verdadero amor."

Hay mucho material para seguir hablando sobre el amor y como influyó en las composiciones de nuestros bardos criollos, así como también como influyeron o calaron en el público dichas composiciones. El amor siempre dará que hablar, claro que se espera que sea algo bueno lo que traiga a nuestras vidas; pero si ello no ocurre o por esas cosas de la vida se muere la ilusión y el amor, entonces habrá que cantar el vals "Se acabó y punto" de Félix Pasache... "Si todos los sueños que soñamos juntos, / no se realizaron, se quedaron truncos, / no hay que hacer un drama, / se acabó... y punto."

 

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RÍMAC, BARRIO DE CANTORES
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia



"Barrio bajopontino / de locas mocedades, / de El Peral, El Molino, / de lejanas edades. / Viejo barrio de vergel, / de poetas y cantores, / de pintores al pastel / y de guapos bebedores"... versos del vals "Barrio bajopontino", con los que Luciano Huambachano le cantó a su barrio querido.

El Rímac, barrio que es bastión del criollismo, está de fiesta ya que este 2 de febrero celebra un aniversario más de su creación política como distrito. Durante la colonia se le conocía con el nombre de "Barrio de Indios de San Lázaro". También se le llamó "La Nueva Triana", y a inicios del siglo XX lo llamaban "Puerto Arturo" y "Porto Guinea". Pero el sobrenombre que perdura hasta ahora, y con el que también se le conoce, es el de "Abajo el Puente".

Parte del Rímac está incluida dentro de lo que representa la zona histórica de la ciudad de Lima y que fue declarada por la UNESCO como "Patrimonio Cultural de la Humanidad". Entre sus atractivos históricos, culturales y turísticos, tenemos a la Alameda de los Descalzos; el Paseo de Aguas; el Mirador de Ingunza; la Quinta de Presa; las Iglesias de San Lázaro, Los Descalzos, Santa Liberata y Nuestra Señora de Patrocinio. También cuenta con los siguientes museos como atractivos del distrito: Museo de Sitio del Mirador del Cerro San Cristóbal, Museo Taurino de la Plaza de Acho, Museo del Convento de Los Descalzos, Museo del Virreinato y Museo Geológico de la Universidad Nacional de Ingeniería.

Muchos desconocen que el Jr. Trujillo, en el Rímac, tiene la iglesia más pequeña del mundo, "Nuestra Señora del Rosario", que también se le conoce como "Capillita del Puente", por hallarse cerca del Puente de Piedra. Las dimensiones de la iglesia son de 8 metros de ancho por 12 metros de profundidad.

La Iglesia de Santa Liberata alberga al Señor Crucificado del Rímac, Patrón del distrito, Patrón de la Guardia Republicana (que actualmente forma parte de la Policía Nacional del Perú) y Patrón de la Compañía de Bomberos Rímac No. 8 (actual Rímac No. 21). La imagen del Señor Crucificado del Rímac es sacada en procesión, por la Hermandad del mismo nombre, por las calles del distrito cada Semana Santa.

La Plaza de Acho en el Rímac, es una de las primeras plazas de toros de América y escenario de la famosa "Feria Taurina del Señor de los Milagros". El coso de Acho se viste de gala a fines de octubre ya que se da inicio a la feria taurina más importante de Sudamérica, donde los mejores toreros del mundo se disputan el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros.

El Rímac fue cuna de un gran equipo de fútbol, el "Sporting Tabaco", que tenía su local en el Jr. Trujillo. La cervecería Backus y Johnston pasaría luego a comprar dicho club y lo convertiría en "Sporting Cristal", equipo que ha dado lustre al fútbol peruano llegando a ser subcampeón de la Copa Libertadores de América.

En el Rímac crecía antes una flor atractiva que es emblema de la ciudad de Lima, el amancay. Dicha flor puede ser admirada sólo tres semanas al año brotando alrededor del 24 de junio para luego desfallecer a mediados de julio. La Pampa de Amancaes debe su nombre a la flor, y fue escenario de una de las fiestas costumbristas que formaba parte de las tradiciones de la ciudad de Lima, "La Fiesta de Amancaes". Hoy en día el amancay ha desaparecido por completo del Rímac y la Pampa de Amancaes queda sólo en el recuerdo y en la letra de algunas canciones criollas que la mencionan.

Las noches en el Rímac son frescas y están llenas de romanticismo y calor humano que hacen despertar a "La Perricholi" llevándola a pasear desde su antigua casa en la Quinta de Presa hasta su Paseo de Aguas que fue construido para que ella contemple su belleza ante un espejo de agua.

Recorrer el Jirón Trujillo en el Rímac es una experiencia agradable ya que no sólo podrán apreciar la Iglesia de San Lázaro que fue durante siglos parada obligatoria de todos los virreyes que llegaban a Lima; sino que también encontrarán una variedad de balcones e inmuebles históricos de gran importancia. Y si de tanto caminar les da sed, pues la podrán aplacar con una dorada y espumante "Cristal" o una deliciosa "Inca Kola", la bebida de sabor nacional, siendo ambas del Rímac.

El Rímac ha sido el barrio de grandes figuras de la música criolla, entre las cuales tenemos a Braulio Sancho Dávila, Alejandro Sáenz, Luciano Huambachano, Augusto y Elías Azcuez Villanueva, Filomeno Ormeño, Manuel Quintana Olivares "Canario Negro", Néstor Chocobar y muchos más. Sin olvidar que nuestra "Morena de Oro", Lucha Reyes, nació también en ese barrio bastión del criollismo. La Calle de Malambo, en el Rímac, ha sido testigo de muchas jaranas criollas que se solían organizar en los callejones de ese barrio jaranero donde, antiguamente, vivía mucha gente negra. Según el plano de Lima de mediados del siglo XIX, la Calle de Malambo vendría a ser lo que actualmente son la cuarta, quinta y sexta cuadras de la Av. Francisco Pizarro.

En el "Callejón de la Cruz", de la Calle de Malambo, nació Braulio Sancho Dávila, gran compositor criollo de quien Augusto Azcuez dijo era el autor del vals "Idolo" y que incluso él, Azcuez, con Manuel Quintana "Canario Negro" lo estrenaron en una serenata en la Calle del Salitral, hacia el fondo de la Portada de Guía, el 5 de enero de 1914. La autoría de dicho vals ha sido motivo de discusión por muchísimos años y se le atribuye a Nicanor Casas.

Eduardo Montes, del dúo "Montes y Manrique", tuvo sus lecciones de canto en el Rímac, donde asimiló el estilo de su maestro Alfredo Pastor. Eduardo Montes y Alfredo Pastor solían reunirse en la Alameda de los Descalzos para ensayar y cada vez que cantaban concurría todo el "puente". El canto de Montes nació en ese barrio jaranero entre las estatuas románticas de la Alameda donde tomó el suave fresco de las magnolias.

"Un Vals y un Recuerdo", de Rodolfo Coltrinari y Lorenzo Humberto Sotomayor, es un vals que ha sido entonado muchas veces por los mejores exponentes de nuestro criollismo y que inmortalizó a un gran cantante rimense, Néstor Chocobar, quien falleció a la temprana edad de 23 años. Su verdadero nombre era Héctor Chocobar Sepúlveda y utilizaba el nombre artístico de Néstor Chocobar, quien por haber fallecido en 1945 no se tiene registros grabados de su voz, pero según los entendidos de la época, Néstor Chocobar era la voz varonil más notable que tuvo el cancionero criollo.

Mencionar al barrio de cantores, desde Melbourne, Australia, me hace sentir orgulloso de toda esa gente rimense que le dio brillo a nuestra música criolla y destacó también en otros campos. Rememorar al Rímac es recordar también a Germán A. Mansilla Vigo, llamado cariñosamente "Tío Germán" por todos los que lo conocimos en Melbourne. Germán Mansilla V. fue un peruano muy criollo, autor y compositor de aproximadamente 180 canciones. Nació en el Rímac y a su Rímac querido le compuso una canción, "Rímac de mis amores", donde expresaba el cariño que sentía por su barrio.

Germán Mansilla, cuando vivió en Perú, hizo mucha labor social en ayuda de los más necesitados. En Melbourne, siguió haciendo labor social y fue Presidente del Club Social, Cultural y Deportivo "Peru United". Hincha acérrimo del Perú, de sus tradiciones, costumbres y, sobre todo, de su música criolla. Falleció el 19 de diciembre del 2003 y estoy seguro que en el cielo se ha juntado con nuestras glorias del criollismo, que partieron anteriormente, para que al ritmo de guitarra, cajón y castañuelas, brinden su homenaje a uno de los barrios más criollos de nuestra Lima, el Rímac.

 

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MELODÍAS DEL CORAZÓN
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

Felipe Pinglo, como es sabido, escribía sus canciones en cualquier papel. El Maestro solía cargar un lápiz consigo y cuando algo o alguien lo inspiraba, agarraba cualquier papel que esté a la mano y volcaba en él los versos que fluían a su mente cual manantial inagotable. Su capacidad de creación era extraordinaria y el vals "Melodías del corazón" fue una demostración más de lo que era capaz el Maestro.

Corría el año de 1934 y el nombre de Felipe Pinglo ya era conocido en todos los ambientes donde se practicaba el criollismo. Pero, también era conocido que habían detractores de su obra que no podían creer que existiera una persona con una capacidad de creación tan grande y hermosa por lo que lo tildaban de plagiador de canciones argentinas; cuando el Maestro nunca se inspiró en canciones argentinas ni éstas influenciaron en su obra.

Cuenta Aurelio Collantes que durante una reunión en la cual se encontraban presentes el guitarrista y cantor Zacatecas, el letrillero Roque Plaza, el bandurrista José Irala y otros criollos chalacos, algunos de los presentes insinuaron que Pinglo era plagiador de trovas argentinas. El Maestro, ante tamaña afrenta, cogió la guitarra y empezó a pulsear algunas notas, deteniéndose para escribir con su lápiz los versos de una nueva composición. Pocos minutos después, ante la sorpresa de quienes lo insultaron, Pinglo les entregó a los presentes una nueva creación literaria y musical que engrandecería el cancionero criollo del Perú. Había nacido el vals "Melodías del corazón".

Al igual que otras de las composiciones de Pinglo que fueron plagiadas, el vals "Melodías del corazón" fue plagiado en forma doble. En el diario La Crónica del 31 de mayo de 1945, Juan Rasilla Moreno (Juramo), amigo de Pinglo, denunció que toda la primera parte del vals "Se fue sin decir adiós" era una copia del vals "Melodías del corazón" de Pinglo. Juramo también señala que el vals "Mi tesoro", que estaba de moda por ese entonces, era un plagio de la segunda parte del vals "Melodías del corazón". Lo que significa que de aquel vals del Maestro, otros, sacaron dos valses.

El dúo "Las Criollitas", integrado por Eloísa Angulo y Margarita Cerdeña, hizo una hermosa grabación del vals "Melodías del corazón" de Pinglo, logrando que de esa manera su obra se mantenga presente entre nosotros. El CD "JARANEANDO con El Dúo de Oro" nos hace disfrutar también de esa hermosa obra del Maestro Pinglo, que es una de las demostraciones de su grandeza musical.

 
Melodías del corazón
(Vals Peruano)
Felipe Pinglo
 
La flor que vida dio
a un pobre corazón,
ayer se marchitó.
 
En mí grabado está
el espectro fatal
de la desilusión.
 
La quiero yo olvidar,
imposible me es,
busco un nuevo querer,
no lo puedo encontrar.
 
El miedo de ofender
a la que tanto amé
aumenta mi penar.
 
Mentira quien te diga,
corazón sensible,
que nuevo cariño tendrás.
 
Falsía quien prometa
darte por entero
todo su amorío, verdad.
 
Mas si acaso a ti llega
el sordo lamento de otro ser
que vive en penar,
escucha sus ayes,
ábrele tus puertas
que es felicidad.
 
Del ayer que viví
tan sólo queda en mí
un recuerdo de amor,
perfumes de mujer
que trajeron así
efluvios de pasión.
 
La flor que alimentó
la pasión que fugó
fue un hada del querer
que me robó la fe
y que al huir de mí se llevó la ilusión
de un mañana feliz.
 
(Versión publicada en "El Cancionero de Lima" No. 979)
 

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SEÑORES DE LA JARANA
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

Rafael Santa Cruz, actor, investigador, percusionista, profesor de cajón y autor del libro "El Cajón Afroperuano" , estuvo haciendo una encuesta hace varias semanas, entre los cantantes, compositores, músicos y personas relacionadas con la música, sobre quienes eran, a criterio del encuestado, los cinco más importantes cajoneros fallecidos. Como algunos expusieron su parecer en forma pública, fue grato poder leer los nombres de maestros del cajón que, si muy bien ya no están físicamente con nosotros, aún retumba en nuestros oídos esos golpes maravillosos de cajón que solían crear.

Dos de los más recientes grandes cajoneros o cajoneadores fallecidos partieron casi al mismo tiempo, con diferencia de una semana. Pedro Carlos Soto de la Colina , "Caitro" Soto, falleció el 19 de julio de 2004 y tuvo el mérito de internacionalizar al cajón peruano acompañando a Chabuca Granda, el grupo Perú Negro y otros artistas. En la década de los 70, durante una de las visitas al Perú de Paco de Lucía, "Caitro" Soto le obsequió un cajón a Paco de Lucía, quien se había quedado impresionado por la sonoridad y el ritmo que "Caitro" le sacaba al instrumento. Posteriormente, Paco de Lucía introduciría el cajón peruano a la música flamenca, el cual, en la actualidad, forma parte del flamenco.

Una semana después de la partida de "Caitro", la música peruana perdió a otro de sus grandes cajoneros. Julio "Chocolate" Algendones Farfán nos dejó el 26 de julio de 2004. "Chocolate" Algendones no sólo era un excelente percusionista sino que también fue un gran investigador y difusor de la música afroperuana.

Antes que "Caitro" Soto y "Chocolate" Algendones, otros maestros del cajón partieron de este mundo: Eusebio Sirio "Pititi", Julio Vásquez, Abelardo Vásquez, Ronaldo Campos de la Colina (fundador de Perú Negro), Reynaldo "Canano" Barrenechea, ""Pomadita" Lazón, Córdova "Pibe Piurano" y otros grandes artistas del cajón.

Si muy bien cada uno de los antes nombrados hizo méritos suficientes para recordarlos como grandes cajoneros, hay otros dos maestros del cajón que la gran mayoría desconoce porque no los escuchó ni vio tocar el cajón, pero quienes pudieron gozar del arte de esos cajoneros nos dejaron testimonios de la gran calidad que tenían y como alegraban y daban vida a las jaranas de antaño.

Pero antes de nombrarlos, pienso que merece una mención honrosa el Dr. Francisco Graña, eminente médico de la primera mitad del siglo XX. Augusto Azcuez ha destacado el criollismo del Dr. Graña. El poeta José Gálvez, en una de sus crónicas de 1943, lo señala como gran maestro de lo criollo y cajonero de todo registro para la marinera. Nicomedes Santa Cruz también destacó las cualidades del Dr. Graña como cajonero y contó que Francisco Monserrate lo felicitó muchas veces por su manera de tocar el cajón.

Cajoneros de antaño

Víctor "Gancho" Arciniega fue un cajonero que no son muchos los que puedan contar que llegaron a gozarlo en su mejor momento. Según contó Gonzalo Toledo en una oportunidad, el "Gancho" Arciniega nació en la calle Barbones de los Barrios Altos, el mismo barrio donde también nació Gonzalo Toledo.

El "Gancho" Arciniega integró el Conjunto Ricardo Palma que debutó en el Teatro Segura en 1936 y difundieron por muchos años el folclore afroperuano. Durante la época de oro del criollismo, Arciniega fue considerado como uno de los más grandes cajoneros de la época. El gran Pepe Villalobos, compositor, intérprete y percusionista, quien conoció y fue vecino del "Gancho" Arciniega en los Barrios Altos, me comentó hace algunas semanas de que Arciniega había sido el mejor cajoneador que había visto en su vida.

Pero cuando el "Gancho" Arciniega estaba en su mejor momento, otro cajonero ya había hecho, y seguía haciendo, historia con el cajón. Francisco "Máquina" Monserrate, cajonero de la Guardia Vieja , fue considerado por los entendidos del cajón como superior al "Gancho" Arciniega y el más grande cajonero que haya tenido el Perú.

Monserrate nació en Chincha y no sólo fue un señor de la jarana con el cajón sino que también fue un gran bailarín de marinera. En la Fiesta de Amancaes del 24 de junio de 1938, la pareja de Francisco Monserrate con Isabel Fontané ganó el concurso de marinera.

Entre fines de los 40 e inicios de los 50, cuando Yolanda Vigil " La Peruana " se presentaba en el "Embassy", Monserrate, que la acompañaba en el cajón, introdujo el cajón al vals volviéndolo su compañero inseparable. El "Gancho" Arciniega se encargaría de secundarlo en el acoplamiento del cajón al vals.

Según Nicomedes Santa Cruz, era larguísima la gama de sonidos e infinita la combinación de golpes que tenía Francisco Monserrate. Si no son muchos los que nos puedan contar que vieron al "Gancho" Arciniega en su mejor momento, menos son los que puedan decir que vieron tocar a ese gran maestro del cajón como fue Monserrate y que nos dejó en 1957. Pero unos versos del gran Nicomedes Santa Cruz nos lo recuerda y nos habla de su calidad como cajonero:

 Como Francisco Monserrate

no ha habido negro ni habrá.
Bajo su piel de chocolate
un ritmo atávico late:
tucutum-pá, cum pá-pá.
 
Palma y cajón para Bartola,
Manuel Quintana cantará,
quizá la copla sea española
pero el cajón me habla de Angola:
tucutum-pá, tucutum-pá.
 
Baila Bartola Sancho-Dávila,
ya tiene el diablo puesto atrás.
Mi gente suda y huele a zábila
con este ritmo, ancestro de Africa:
tucutum-pá, tucutum-pá.

 

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POEMA HECHO CANCIÓN
 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

 

“Me decían que la poesía no se vende, justamente la poesía es la que me abrió las puertas al mundo” dijo emocionada Susana Baca, la ganadora del Grammy Latino, en una entrevista que se le hiciera en Lima a fines de noviembre del 2002.

 
Poema,
que expresas lo que se siente en verso,
entregas el corazón al universo,
mostrando el alma sin ningún problema.
 
Le cantas a las alegrías,
lloras por las penas,
cual jardín de azucenas,
embelleces nuestros días.
 
Poema que le cantas al amor
por la vida, la tierra o una mujer,
con palabras que hacen estremecer
porque están llenas de pasión y ardor.
 
Afloras los sentimientos en rima,
te deleitas con el verso libre,
con letras de alto calibre,
que nos hacen sentir en la cima.
 

Hace tres años, cuando el escritor y poeta José Luis Mejía me hizo llegar una de sus crónicas que escribe semanalmente, se me quedó grabado algo que él mencionaba con respecto a que si uno cuando es adolescente le escribe un poema a la chiquilla que le llama la atención, está reafirmándose en su juventud, pero si ya pasó la barrera de los treinta y continúa escribiendo poemas de amores posibles o imposibles, entonces se debe a que se ha vuelto poeta.

Una polémica reciente sobre la letra de un vals trajo también a mi mente que hace unos años una señorita preguntó en una lista de amigos, que difunde el criollismo, si es que existía una publicación con poemas escritos por compositores de música criolla. Mi respuesta, en aquella oportunidad, fue que la gran mayoría de canciones, por no decir todas, son poemas que los autores escribieron inspirados, ya sea en un amor o en cosas de la vida, y a los cuales le adicionaron música.

También ocurre el caso de que hay poetas que, sin quererlo, han contribuido con sus inspiraciones a enriquecer el cancionero criollo. Es que sus poemas no fueron creados pensando en convertirlos en canciones, pero la belleza de sus versos inspiró a más de un compositor para añadirle música y hacer del poema una canción. Esos poemas son a los que se refirió Susana Baca en su comentario de noviembre del 2002.

Cuando sale a flote el poeta que todo compositor lleva dentro, nos entrega bellos versos y melodías que disfrutamos en toda su dimensión. Pero no todas las letras van a ser del gusto de todos ya que siempre habrá alguien que las critique. Es por ello que antes de malograr nuestro hígado debemos tener presente que si el compositor se vuelve poeta y el poeta también nos llena de fantasía y locura, a veces, pues al igual que se le entiende al poeta esos momentos de ilusión, fantasía, sueños y locuras, del mismo modo hay que comprender al compositor cuando, convertido en poeta, saca a flote lo que siente, así sea utopía pura porque son esas locuras, sueños o utopías las que hacen la vida más interesante, sacándonos, a la vez, de la monotonía.

Hay versos, sí, dignos de ponerle marco de oro, como es el caso del vals 'En un atardecer' de Manuel Acosta Ojeda que 'Los Chamas' estrenaron en 1954: "En la agonía roja / de cada atardecer, / se entristece la fauna / y la flora desmaya, / mientras por el poniente / el sol se hace una raya / y el beso de la noche / la luz hace correr..."

También está el vals 'Embrujo' en el que Luis Abelardo Núnez resalta el encanto de la tierra peruana, el cual fue estrenado en 1956 por el conjunto 'Fiesta Criolla': "No sé qué encanto posee la tierra mía; / será, quién sabe, el embrujo de sus mujeres, / o acaso las dulces notas de mis canciones, / que toda América canta con alegría..."

El Maestro Felipe Pinglo nos dejó muchos versos de antología, como los del vals 'El huerto de mi amada' que el Maestro compusiera en 1933 a una muchacha hermosa de Los Naranjos, cuya casa tenía huerta y jardín al fondo, diciendo una de sus estrofas: "Quien quiera con el alma, el corazón no mande, / quien busque amores buenos, que deje de soñar; / el corazón y el alma son dos fuerzas humanas / que emprenden una senda para no regresar..."

La poetisa de la canción popular, Amparo Baluarte, nos deleitó también con los versos de amor del vals 'Secreto': "En esta tarde triste yo te espero, / tú vendrás hacia mí con tu ternura, / yo te diré lo mucho que te quiero / oprimiendo tus manos con dulzura..."

Son innumerables los versos que hay en la canción criolla. Si son buenos o malos ello depende del estado de ánimo que haya tenido el compositor cuando los creó, porque hay que tener presente que, ante todo, es un ser humano y no va a estar inspirado las 24 horas del día. Pero fueron versos con sentimiento, salidos del corazón, que buscaban expresar lo que sentían al momento en que agarraron la pluma para estamparnos sus pensamientos que, en una u otra forma, han influenciado en nuestra existencia haciéndola más amena... y ello es lo que hay que agradecerles eternamente.

 

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BARRIOS ALTOS, CUNA DEL CRIOLLISMO

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

"Barrio de mi ilusión, de ti yo me alejé, pensando que al rodar no fuera el mundo cruel, la gloria de otros tiempos, procuro retomar; el pendón de tu nombre, orgulloso paseé"... estrofa del vals peruano "De vuelta al barrio" del Maestro Felipe Pinglo.

Barrios Altos es criollismo y el criollismo tiene que ver con los Barrios Altos ya que ese barrio tradicional de nuestra ciudad capital ha visto nacer a grandes glorias del criollismo escrito y musical, siendo a la vez testigo de muchos acontecimientos que han marcado la historia de la canción criolla.

Antiguamente, los nacimientos solían ocurrir en las casas de las familias. La Maternidad de Lima ya existía en los Barrios Altos desde el siglo XIX, aunque tenía el nombre de " La Casa de Maternidad". Sin embargo, las costumbres y tradiciones que siempre han mantenido los barrioaltinos les hacía conservar aquella costumbre de que el nuevo miembro de la familia, que llegaba a bendecirla con su nacimiento, naciera en el calor de hogar, bajo el amparo y alegría de toda la familia.

Dicha costumbre de que los nacimientos se den en el hogar de las familias se mantuvo en Lima hasta la década de los 60 del siglo pasado. Como buenos barrioaltinos, mis hermanos y yo también nacimos en nuestro antiguo hogar de la calle Tigre, con la excepción de mi hermana menor que nació en el Hogar de la Madre.

Si muy bien los personajes que nombro en este escrito nacieron todos en las calles de los Barrios Altos, no todos se quedaron a vivir en sus calles sino que algunos emigraron después a otros barrios de Lima o al interior del país y por haberlo hecho, en algunos casos, a temprana edad, con el correr de los años se identificaron más con el nuevo barrio que los acogió. Lo mismo sucedió con los Barrios Altos, de que adoptó a muchos que a pesar de no haber nacido en sus calles llegaron a identificarse tanto con ese barrio tradicional de Lima que no se puede discutir que no sean tan barrioaltinos como otros porque en sus calles se rompieron las rodillas jugando fulbito, hicieron bailar por primera vez el trompo y la huaraca, en sus callejones de tierra aprendieron a jugar a las bolitas, allí experimentaron sus primeras jaranas y también en sus calles sus corazones se ilusionaron por primera vez ante otro ser.

En el campo de las letras, Barrios Altos vio nacer a Manuel Ascencio Segura el 23 de junio de 1805 en la calle Mestas, actual cuadra diez del Jr. Huanta. Nuestro escritor costumbrista y autor teatral retrató con ingenio a la sociedad peruana del siglo XIX. Pero, cuando Segura ya deslumbraba con su pluma, en suelo barrioaltino nacería una de las más grandes figuras de la literatura peruana e hispanoamericana, Ricardo Palma, quien nació el 7 de febrero de 1833 en la calle Puno, actual tercera cuadra del Jr. Ayacucho. El insigne tradicionista tiene entre sus obras más conocidas las "Tradiciones Peruanas".

La calle Acequia de Islas, actual séptima cuadra del Jr. Huánuco, sería testigo del nacimiento de Nicomedes Santa Cruz Aparicio el 15 de setiembre de 1870. Padre de Victoria, Nicomedes, César, Rafael, Rosalina, Pedro, Octavio, Fernando, Jorge y Consuelo Santa Cruz. Muchos años después, en dicha calle, viviría por un tiempo el más grande poeta peruano, César Vallejo.

Cultores del cantar criollo

Considerado uno de los precursores de nuestro cancionero criollo, Nicanor Casas Aguayo vendría al mundo en la calle del Prado el 10 de enero de 1872. Sobre esta fecha debo aclarar que en los registros de la APDAYC figura una fecha que puede confundir, pero esa otra fecha es de la esposa de Nicanor Casas, Rosa Micheline Sánchez, según me fue informado recientemente por uno de los nietos y la hija de Nicanor Casas, quienes actualmente residen en la Isla de Margarita, Venezuela, y me contactaron a través de Peruan-ita, Asociación Cultural Peruano Italiana.

Nicanor Casas es autor de los valses "Amoroso", "El enamorado", "Elisa", "Esther", "Las guerrillas del amor", "Lejos del bien amado", "Noche encantadora" , "Recuerdos de Arica" (conocido también como "El 7 de Junio"), "Sobre la puna" (dedicada al centenario de la Independencia del Perú); la polca "Ingrata palomita" y otras obras más. Es también autor del vals "Idolo", cuya paternidad fue sustentada por su esposa, Doña Rosa Micheline Sánchez, siendo registrado y reconocido los derechos de autor, en la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), el 19 de junio de 1963. Aunque se debe señalar que algunos criollos de antaño, como Augusto Azcuez y Aurelio Collantes, sostenían que dicho vals le  pertenecía a Braulio Sancho Dávila.

Unos meses después del nacimiento de Nicanor Casas, el suelo barrioaltino vería nacer a Eduardo Montes el 28 de agosto de 1872. Gran intérprete de la música criolla que integró el dúo "Montes y Manrique" con César Augusto Manrique. Esta fecha de nacimiento de Eduardo Montes me fue también proporcionada por uno de sus nietos, Raúl Montes.

El compañero de Montes en el dúo, César Augusto Manrique, nació el 25 de setiembre de 1880 en la calle de la Huaquilla , actual cuadra 10 del Jr. A. Miró Quesada. Gran guitarrista e intérprete de la música criolla que se conoció con Montes a fines de 1904, en una jarana en Cocharcas. Montes y Manrique fueron los primeros peruanos en grabar música del Perú, por ello Manuel Raygada los llama "Padres del Criollismo" en su vals "Acuarela criolla".

Unos años antes que Manrique naciera, los Barrios Altos se engalanaría con otra gloria del criollismo, Oscar Molina Peña, quien nació el 24 de setiembre de 1876 en la calle Penitencia, una calle extensa que viene a comprender las actuales primera, segunda y tercera cuadras del Jr. Paruro. A Molina le bastó un vals para inmortalizarse en el cancionera criollo, "Idolatría", que se lo dedicó a su esposa Juana Rosa Pardo. Idolatría es considerado uno de los mejores valses de la llamada época de la Guardia Vieja. Pero, al igual que algunos valses de inicios del siglo XX, dicho vals ha sufrido transformaciones y/o variaciones que le han hecho los intérpretes a través de los años. Eva Ayllón, por ejemplo, cambió algunas partes de la letra que grabó Eloísa Angulo, considerada la mejor versión que se haya hecho de dicho vals.

El vals "Idolatría", compuesto por Oscar Molina en 1906, inicialmente fue solamente un tema musical sin letra que el gran compositor Romualdo Alva, mayor por 6 años que Molina Peña, lo llevó al pentagrama ya que Molina Peña no conocía la técnica del pentagrama. La letra se le añadió tiempo después, no se sabe por quien, pero se le atribuye a Oscar Molina Peña.

Guillermo Suárez Mandujano vendría al mundo en 1888 en la calle Mercedarias, actuales cuadras 10 y 11 del Jr. Ancash. Puso una zapatería en la calle de Los Naranjos, que por las noches era peña criolla, conociéndose allí y formando dúo con otro gran intérprete y guitarrista barrioaltino, Eduardo Espinel Sánchez, padre de Pedro Espinel. Cabe señalar sobre Guillermo Suárez, compositor y guitarrista, que aparte de las composiciones que le pertenecen, como los valses "Adela" y "Bella mujer", se dice que él es el verdadero autor del muy sonado vals " La Cabaña ", que es atribuído al rimense Alejandro Sáez.

Alfredo Checa nacería en 1893 en la calle del Chirimoyo. Alfredo Checa con Faustino Vargas formaron el "Dúo Vargas-Checa" que animaron mucho las noches criollas durante las primeras décadas del siglo pasado. El Callejón de La Confianza fue uno de sus refugios de criollismo.

Otro grande del criollismo nacería en 1898, Alberto Condemarín Vásquez, quien nació en la calle de Los Naranjos, la cual comprende a las actuales cuadras 12, 13 y 14 del Jr. Antonio Miró Quesada. El vals "Hermelinda" es el más representativo de su producción y uno de los clásicos del cancionero popular.

Estando por finalizar el siglo XIX, Barrios Altos vería nacer al más grande compositor de la canción criolla, Felipe Pinglo, quien nació el 18 de julio de 1899 en la calle del Prado No. 500, actual Jirón Junín 1456. Pinglo revolucionó el vals criollo, o vals peruano, le dio otra dimensión y forjó una escuela que hasta el día de hoy es seguida por los cultores de la música criolla en el Perú. Entre sus composiciones más resaltantes debemos citar: "Amelia", "Bouquet", "De vuelta al barrio", "El Canillita", "El Huerto de mi Amada", "El Plebeyo", "El Espejo de mi Vida", " La Oración del Labriego", "Mendicidad" , "Rosa Luz", "Sueños de Opio" y muchísimas obras más.

Sobre Pinglo se han ocupado las mejores plumas que han contado la historia del cancionero criollo, destacando todos ellos las cualidades que tenía para componer canciones, con hermosas letras, en cuestión de minutos, como fue que sucedió con varias de sus grandes creaciones, las cuales las creó ante la presencia de testigos que contarían después como nacieron esas grandes composiciones del Maestro. Pero Pinglo no sólo fue alabado por los cultores del criollismo, sino que también fue, injustamente, atacado por gente que le tenía envidia y no quería reconocer que podía existir un peruano, del pueblo, con una capacidad tan grande de creación para la música.

El inicio del siglo XX nos traería a otro barrioaltino que se convertiría en gloria del criollismo, Laureano Martínez Smart, quien nació el 4 de julio de 1903. Le pertenece los valses "Amargura", "Aromas de Tradición", "Compañera mía", "El Provinciano" , "Hace tiempo", "Invoco tu nombre", "Lima de Antaño" y "Oh Amelia", entre otras obras más. Compuso los valses, con letra de Juan Sixto Prieto, "Destino" y "Fatalidad".

César Pizarro nació el 12 de febrero de 1905 en la calle de Los Naranjos. Compositor que integró el "Dúo Huambachano- Pizarro" con el rimense Luciano Huambachano. El dúo aquel ganó muchos concursos de canto y alegró las jaranas criollas en Lima  durante varios años.

Quien se convertiría en "El rey de las polcas", Pedro Espinel, nacería el 1 de agosto de 1908 en la calle de Los Naranjos. Es autor de los valses "Alejandro Villanueva", "Celos míos", "Dos reliquias", "El expósito", "El proscrito", "Fin de bohemio", "Idilios pasados", "La voz del corazón", "Páginas rotas", "Pobre ciego", "Remembranzas" y "Rosa Elvira" (la música de este vals le pertenece a Carlos Saco). De las polcas que compuso destacan "Anhelos", "Bom Bom Coronado", "Campesina", "Gracia y donaire", "Ingratitud" , "La primavera", "Me atormenta la inquietud", "Morochita", "Ojazos negros", "Promesas falsas", "Seducción", "Sonrisas" y "Soñador".

En el 2008 se cumplirá el centenario del nacimiento del gran compositor Pedro Espinel. Realmente, espero que las autoridades o alguna entidad cultural del Perú haga el reconocimiento que se merece la obra de ese barrioaltino que ha dejado su nombre impreso con letras de oro dentro de nuestro cancionero criollo.

Como si fuese poco lo que los Barrios Altos venía aportando hacia la canción criolla, el 13 de marzo de 1912 nace Pablo Casas Padilla en la calle Sequión, llamada también calle del Acequión, que era una calle extensa que comprende a las actuales seis cuadras de la Calle Huari. A Casas le pertenece los valses "Anita", "Desengaño", "Digna", "Dos contra el mundo", "Humillado", "Juanita", "Mal proceder", "Olga", "Optimo", "Teresita", "Tiempos pasados", "Vida" y muchas otras obras.

Se debe destacar que en la única entrevista que le hicieron a Pinglo, estando él en su lecho de enfermo en el Hospital Dos de Mayo, el Maestro destacó las cualidades de Pablo Casas como compositor.

El 23 de julio de 1915 nos traería a Ernesto Soto Agüero, "Chino Soto". Es autor de los valses "Ausencia", "Bella primavera", "Bertha", "Flor de María", " La Abeja ", "Nostalgia", "Quety", "Pobre niña", "Semblanza" y otras obras más. El "Chino Soto" se nutrió de criollismo en el Callejón del Fondo de la calle Mercedarias, donde Pinglo solía acudir a hacer música con Samuel Joya y sus demás amigos de la "tira" de Mercedarias, entre los cuales estaban Pedro Espinel, los hermanos Díaz, Obdulio Menacho y otros.

Aurelio Collantes, " La Voz de la Tradición ", vendría a suelo barrioaltino el 15 de octubre de 1915. Estudioso de la música criolla tiene entre sus obras: "Documental de la canción criolla", "Glosas y recopilaciones" , "Historia de la canción criolla" y "Pinglo inmortal". Autor de los valses "Abajo el Puente" (música de Jorge Pérez), "Ingratitud" (en conjunto con Juan Criado), "Monserrate" (música de Jorge Pérez), "Ternura", la polca "Santarrositas" y otras obras más.

Alejandro "Pato" Villalobos nacería el 17 de octubre de 1917 en la calle Cocharcas, actual novena cuadra del Jr. Huánuco. Músico, pianista y compositor que se volvió popular con su vals "Peruanita Hermosa".

En Las Carrozas nacería Augusto Rojas Llerena el 28 de agosto de 1918. Autor de los valses "Dulce amada mía", "Milagro", "Mi retrato", "Navidad del niño", "Pobre mujer", "Presentimiento" , "Rencor" y "Rosa de América".

El 2 de agosto de 1919 nació Irma Angela Vigil Ronco en la calle del Chirimoyo. Ella utilizaba el nombre artístico de "Yolanda Vigil" y se le conocía también como " La Peruana ". Fue una gran intérprete que paseó su voz por diferentes escenarios latinoamericanos.

Barrios Altos también nos daría a otro gran exponente de las letras como el periodista y cronista costumbrista Gonzalo Toledo, quien nació el 20 de enero de 1922 en la calle Barbones, actual cuadra 15 del Jr. Junín. Gran difusor del criollismo que a través de El Comercio publicó por varios años crónicas costumbristas las cuales las llevó a dos libros: "Déjame que te cuente..." en 1992 y "Déjame que te cuente... Tomo II" en 1995.

El 4 de noviembre de 1925 nacería Salomón Alarco Rivarola quien por su singular voz fue conocido como "El Jilguero de los Barrios Altos". Intérprete que se codeó con lo mejor del criollismo y supo imprimirle un gran sentimiento a las canciones del Maestro Pinglo cuando las entonaba.

Uno de los grandes poetas peruanos que también nació en los Barrios Altos es Juan Gonzalo Rose, quien vería la luz por primera vez el 10 de enero de 1928 en la tercera cuadra del Jr. Lucanas. Es el autor de los valses "Felipe de los Pobres", "Pescador de Luz", "Si un rosal se muere" y "Tu Voz".

Cabe señalar que el poeta y decimista barrioaltino Germán Súnico Bazán acaba de grabar la pista de 16 poemas de Juan Gonzalo Rose, producción que está buscando sea financiada por alguna entidad cultural, estatal o privada que pueda estar interesada en resaltar la obra de nuestro poeta. Gracias a Germán Súnico es que obtuve la calle exacta donde nació Juan Gonzalo Rose, quien a su vez la consiguió por intermedio de la hermana de nuestro desaparecido poeta.

José "Pepe" Villalobos Cavero también llenaría de criollismo los Barrios Altos al nacer el 8 de abril de 1931. El Maestro Pepe Villalobos es un gran compositor, intérprete, guitarrista y percusionista que ha conocido y hecho música con las más grandes figuras del criollismo desde la década de los 40, ya que desde niño se sintió atraído por la música popular. Es fundador del grupo "Tradición Limeña" que cumple 47 años difundiendo el acervo criollo ya que debutó el 31 de octubre de 1960 en el restaurante "Karamanduka" . Gran difusor de la música negra tiene entre sus obras "El Galpón", "El Negrito Chinchivi", "El Pobre Miguel", " La Comadre Cocoliche ", " La Morena Trinidad ", "Mueve tu cucú", los valses "Barrios Altos", "Mi serenata", "Obsesión de amor" y muchas obras más.

Angel Aníbal Rosado García nacería el 4 de mayo de 1942 en el Jr. Huamalies. Le pertenece los valses "Cautivo de amor", "Dolor y odio", "Falsa indiferencia" , "Mis celos", "Mis ensueños", "Quedemos como amigos", "Voluble" y muchas obras más en distintos géneros.

Luis Dean también nació en los Barrios Altos. Es el autor de los valses "Gloria", "Indiferencia" , "Mujer voluble", "Te perdoné" y otros más.

El compositor barrioaltino Amador Paredes "Parrita" alegraría las jaranas criollas con sus valses "Irene", "Paula Rosa", "Rosita", la polca "A los Barrios Altos" y otros temas más.

Lucas Borja es otra de nuestras glorias del criollismo que nació en los Barrios Altos. Es autor de muchos temas entre los cuales se cuenta "Amorcito", "Cantar llorando", "Consejo", "Cuando toco mi guitarra", "Eres mi encanto" y "Mi serenata". Borja también ha recopilado y compuesto canciones patrióticas relacionadas con la Guerra del Pacífico.

Otras figuras barrioaltinas del criollismo son la intérprete Teófila Ramírez Mejía, " La Coco Ramírez ", hija de Isabel Mejía que Pinglo la nombra en su vals "De vuelta al barrio". También los hermanos Rómulo y Víctor Ramírez, sobrinos de " La Coco Ramírez ", intérpretes todos ellos de la calle Mercedarias.

Del mismo modo, de Barrios Altos son las voces de Graciela y Noemí Polo "Las Limeñitas", Genaro Herrera, Victoria Villalobos y muchos personajes más que han engrandecido nuestro cancionero criollo a través de los años. 

Decimistas y otros personajes barrioaltinos

Barrios Altos también ha dado grandes decimistas entre los cuales tenemos a Germán Súnico Bazán, quien nació el 28 de mayo de 1929 en el Jr. Teniente Arancibia. Autor de muchísimas décimas, es uno de los integrantes de "Los Caballeros de la Décima " habiendo también compuesto valses como "Barrio mío", dedicado a los Barrios Altos, "Chabuca", dedicado a Chabuca Granda y "Evocación".

Ernesto Francisco López Soto nació el 21 de agosto de 1961 en la tercera cuadra del Jr. Lucanas. Decimista y autor de dos libros con sus décimas: "Sin hacer mucho alboroto", Lima 1990, y "Con mi saco azul marino", Lima 2006. El segundo fue publicado póstumamente.

Otros decimistas barrioaltinos son Fernando Ojeda Mendoza, nacido en 1926, y Angel Fernando Barrionuevo Spencer; según me lo informó el decimista César Huapaya. Casualmente, César Huapaya, decimista barrioaltino, acaba de publicar su libro " La Décima en Chile y Perú", el cual ha sido recientemente presentado en las ciudades de Lima, Santiago de Chile y Valparaíso.

El "Gancho" Víctor Arciniega nació en la calle Barbones, según lo mencionó en una oportunidad Gonzalo Toledo, de ese mismo barrio. Gran cajoneador sobre quien Pepe Villalobos, que lo conoció y llegó a ser su vecino en los Barrios Altos, me comentó que ha sido el mejor cajoneador que haya visto en su vida.

El fútbol, deporte pasión que ha estado ligado al criollismo, también ha tenido en los Barrios Altos grandes figuras que han destacado a nivel profesional como Roberto Challe, Luis Cruzado, Orlando "Chito" de La Torre , Pedro González, Leo Rojas, Luis Reyna y Juan José Oré entre otros.

La Canción Criolla dejó su huella

En el Teatro Apolo de la calle del Chirimoyo, Jesús Vásquez fue coronada como "Reina de la Canción Criolla " el 19 de julio de 1939.

La primera celebración oficial del "Día de la Canción Criolla " tuvo lugar en los Barrios Altos. El evento se llevó a cabo el 31 de octubre de 1944 en el Centro Musical "Carlos A. Saco", situado en la esquina de las calles Los Naranjos y Acequia de Islas, de la Plaza Buenos Aires. Dicha celebración contó con la presencia del Presidente de la República Manuel Prado.

Como una especie de reconocimiento del gran aporte de los Barrios Altos hacia la canción criolla, la Virgen del Carmen de Lima, Patrona del Criollismo, es también barrioaltina y se ha vuelto ya una tradición que los criollos le lleven serenata la noche del 15 de julio, víspera del día central de la Virgen , contándose con la presencia de diversos artistas criollos que se acercan a rendirle su culto a la Patrona del Criollismo, en su morada de los Barrios Altos.

Lamentablemente, como me lo comentó el Maestro Pepe Villalobos, en los Barrios Altos no se ha renovado el criollismo en los últimos tiempos. Salvo contadas figuras, ya no hay esa fiebre, esa pasión que antes se vivía en los Barrios Altos por la canción criolla, donde uno salía a pararse a la puerta de su casa y veía desfilar las guitarras dirigiéndose a brindar alguna serenata o, simplemente, reunirse en grupo para hacer un poco de música que alegraba las noches y los días de los barrioaltinos. Esa especie de semillero del criollismo, como se le consideraba a los Barrios Altos, está perdiéndose por la falta de apoyo de las autoridades para con nuestra canción criolla.

Hace unos meses, el gran compositor Augusto Polo Campos me dijo lo que pensaba al respecto y comparto con él su sentir: "Quiero pedir un proyecto de ley para que se imparta nuestra música peruana en las escuelas como cursos obligatorios. No podemos matar la música con la cual nos arrullaron nuestros padres y nuestros abuelos, hay que incentivarla en las escuelas".

No se ama lo que no se conoce ni enseña, es por ello que es imperativo que en las escuelas se siembre la semilla de amor por lo nuestro para que los peruanos aprendan a valorar lo que tienen y se sientan orgullosos de su cultura y música que los identifica ante el mundo, con carta de ciudadanía, como solía decir el Maestro Pinglo.

Barrios Altos, cuna de Maestros que nos han brindado musicalidad, como dice la canción de Amador Paredes "Parrita", no sólo es bastión de la canción criolla sino también costumbres, tradiciones e historia que está esparcida entre sus calles y construcciones que no se pueden olvidar; como dicen los versos del vals "Barrio mío" de Germán Súnico Bazán: "Cada cuadra un silbido / cuyo eco aún resuena en cada rincón / artesanos del fútbol, / que hacían la de trapo con pasión, / el cine Mazzi, el Delicias, / el Apolo y el Pizarro / testigo de romances, / con sus alegrías y cuitas de amor / las serenatas por doquier, / los bordoneos y el cajón / vive de esos recuerdos / que llevo grabados en el corazón."

 

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CAJONEADOR O CAJONERO

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

Como un homenaje a Caitro Soto se ha organizado un Concurso Nacional de Cajón Peruano a llevarse a cabo en varias fechas durante el mes de Julio, cuya final es el 19 de Julio, día en que se recuerda un aniversario más de la sensible desaparición de Caitro Soto ocurrida el 19 de Julio de 2004. Santiago Venturo Ferré escribió algo al respecto, en homenaje a Caitro y el cajón, donde dice lo siguiente: 'Al que toca piano se le dice "pianista", al que toca guitarra... "guitarrista" , el "violinista" toca el violín la trompeta el "trompetista" y el cajón el "cajonista". (...) El concepto hecho palabra en cada cual, se extiende con el sufijo ista, es por tal motivo en que insisto de que la verdadera denominación del instrumentista que toca el Cajón es Cajonista'.. . es la opinión de Santiago Venturo Ferré.

Pero Santiago Venturo Ferré se olvidó de que al que toca el timbal se le llama "timbalero", al que toca el bongo se le dice "bongocero", igualmente existe el maraquero y otros instrumentistas que no llevan el "ista".

Todo ello trae a mi mente que hace dos años alguien lanzó una inquietud en un grupo cultural peruano sobre la palabra "cajoneador" . Inquietud que provino después de que yo la utilicé al escribir "El Cajón y el Vals Peruano". La persona aquella se preguntaba, con justa razón, porque se le llamaba "cajoneador" al que toca el cajón si la denominación debería ser "cajonista", si es que seguimos la regla de llamar guitarrista al que toca la guitarra, baterista, flautista, pianista, violinista, etc, a los que tocan los respectivos instrumentos musicales.
 
Considero importante el que si alguien no está de acuerdo con algo o tiene alguna duda, debe expresar su punto de vista o comentario al respecto porque, aunque parezca mentira, del intercambio de pareceres uno aprende más, motivándonos también a investigar un poco más y/o traer a nuestra mente algo que podamos saber pero que estaba dormido debido a que nadie nos lo preguntaba.
 
Por ejemplo, en una oportunidad alguien me preguntó sobre el uso del artículo "los" antes del nombre "Barrios Altos". Una pregunta sencilla que tenía, más que todo, inquietud gramatical, hizo que me acordara lo que había leído sobre la historia de Lima y sus calles; aclarando la inquietud aquella y explicando, a la vez, el origen del nombre Barrios Altos o Los Barrios Altos que muchos desconocían y que yo lo sabía pero que lo tenía durmiendo en mi mente hasta que alguien tuvo una duda gramatical.
 
En muchas reglas aparecen excepciones. La de la palabra "cajoneador" es una de ellas. Estas excepciones son aceptadas, a veces, debido al uso o costumbre de quienes hacen uso de la palabra en cuestión. Al ser el cajón un instrumento musical de origen peruano, entonces se acepta el uso o costumbre que se da en Perú para nombrar a la persona que toca el cajón.
 
Eudocio Carrera Vergara en su libro " La Lima Criolla de 1900", edición corregida y aumentada, Lima 1954, utiliza la denominación "cajonero". En "Historia de la Canción Criolla " de Aurelio Collantes, Lima 1956, se utiliza las denominaciones "cajoneador" y "cajonero". César Santa Cruz Gamarra en su libro "El Waltz y el Valse Criollo", Lima 1977, utiliza la palabra "cajoneador" .
 
Aquellas referencias, de personas que vivieron las jaranas de la primera mitad del siglo XX, nos dan a conocer que desde hace muchos años se viene utilizando, indistintamente, las denominaciones "cajoneador" y "cajonero" para referirse a quien toca el cajón y, vuelvo a recalcar, por ser el cajón de origen peruano, se acepta el uso o costumbre que se haya adoptado en Perú. Esto queda demostrado en la explicación que le dio la Real Academia Española (RAE) a quien le hizo llegar la consulta respectiva sobre cual era la denominación correcta del instrumentista que toca el cajón:
 
"En los diccionarios de español general y en los diccionarios de términos musicales que se encuentran a nuestra disposición, no figura ningún término para designar al instrumentista que toca el cajón. No obstante, en textos de temática musical se documentan las voces cajonista -preferentemente para referirse, en España, al que toca el cajón flamenco- y cajoneador -usada en Perú para referirse al que toca el cajón en la música folclórica peruana-. En ambos casos, se trata de acuñaciones correctas, fieles a las reglas de formación de palabras del español".
 
Los españoles son los que, en los últimos 25 años, han introducido la denominación "cajonista" como una manera más de tratar de identificar al cajón como de ellos. A mí no se me ocurriría llamarlo de esa manera puesto que el cajón es peruano y al que lo toca se le ha venido llamando "cajoneador" o "cajonero".
 
La RAE creo que cae en el juego de los que pretenden identificar al cajón como de origen español, ya que al llamarlo cajón flamenco lo está identificando como del flamenco, cuando en realidad el cajón es peruano y punto.

Hace un año le comenté sobre esto a Rafael Santa Cruz, autor del libro "El Cajón Afroperuano" , y él me dijo lo siguiente: "Recién a fines de los años setenta escuché alguna vez lo de 'cajonista', antes siempre se dijo cajonero y cajoneador. Fue un intento de los exponentes de lo que se podría llamar la 'nueva canción peruana'. Movimiento que en los setentas empezó a darle otro tratamiento a la música peruana, en textos, armonías e incluso melodías, que tomaban de lo popular y folklórico para expresarse de forma más contemporánea (por decirlo a mi manera). O sea que tampoco en esto son 'pioneros' los españoles con respecto al tema del cajón."
 
La reconocida musicóloga, compositora e investigadora de nuestro folklore, Chalena Vásquez, también ha empleado la denominación "cajoneador" en un artículo de ella sobre el cajón. Según lo que he podido observar, tanto "cajoneador" como "cajonero" han sido utilizados indistintamente de la época. No es similar al caso del valse o vals en el cual los criollos antiguos eran quienes solían llamarlo valse.
 
En el Perú debemos seguir utilizando la denominación que siempre le hemos dado a quien toca el cajón, ya sea "cajoneador" o "cajonero" porque ambos son de origen peruano, al igual que el cajón.

 

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SOBRE EL VALS HORTENSIA

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

El vals "Hortensia" pertenece en letra a Carlos A. Saco y música a José Savas Libornio. Sobre Libornio se dice que nació en Filipinas, pero existen documentos donde se menciona que era español. Sería bueno que si es que tienes algún contacto en Filipinas pudiera investigar si realmente Libornio nació allá, aunque resultará un poco difícil el poder averiguarlo ya que él nació en 1855.

Sobre Manila, en Filipinas, me pasó una anécdota graciosa hace varios años. De regreso a Australia, del Japón, decidí quedarme unos días en Manila y al momento de salir de allí, en el aeropuerto de Manila, luego de mostrar mi pasaporte australiano a la encargada de la línea aérea, ella me pidió que le mostrara otros documentos de identificación. Aquello me extrañó ya que el único documento oficial para un viajero internacional es el pasaporte y yo se lo había mostrado. Tenía otros documentos conmigo pero me negaba a mostrárselos debido a que no encontraba la razón, legal, de que me pidieran otros documentos de identificación. Como la empleada aquella insistía en que le tenía que mostrar otros documentos, para lo cual tenía retenido mi pasaporte, que encima era australiano, no quise perder más el tiempo allí y le mostré mi licencia de conducir y algunas tarjetas de banco expedidas en Australia. Luego de ello me entregó mi pasaporte y mi tarjeta de embarque. Intrigado le pregunté porque me había solicitado otros documentos si el pasaporte es lo único que yo debía mostrar. Ella señaló mi segundo nombre que aparece en mi pasaporte y que es MARCOS, así que debes saber lo buscados y requeridos que son la familia MARCOS en Filipinas. Cuando le he contado esta anécdota a algunos filipinos que conocí en Melbourne, donde vivo, ellos se rieron y entendieron la razón por la cual me retuvieron en el aeropuerto de Manila.

Regresando a lo que te interesa, sobre el autor de la letra del vals "Hortensia", que es Carlos Alberto Saco, él nació el 25 de febrero de 1894 en la calle Paz Soldán, en el "Alto Perú", Callao. Autor de "Cecilia", "El quita-sueño", "El zancudo", "Suspiros" y otros temas más. El fox-trot incaico "Cuando el indio llora", también le pertenece. Compuso la música del fox-trot "Las cautivas", con letra de Manuel Covarrubias. Le pertenece la música del vals "Rosa Elvira", cuya letra es de Pedro Espinel.

Saco le puso música a muchas letras de otros, pero también le puso letra a música de otros, como es el caso del vals "Hortensia" cuya música es de José Savas libornio. Saco falleció el 18 de febrero de 1935 como consecuencia de una pulmonía doble que le dio dos días antes al retornar, de madrugada, de una fiesta a la que había asistido con su bohemio grupo de Cocharcas: Angel Monteverde, Victor Echegaray, Pancho Estrada, Carlos Bahamonde, Alejandro Ascoy y otros. Varias calles de Lima llevan su nombre.

El verdadero origen de José Savas Libornio es un misterio, aunque se dice que es filipino habiendo nacido en Filipinas en el año de 1855. Compositor, maestro de música y director de las bandas de música del ejército, José Savas Libornio, compuso una marcha que hasta el día de hoy es ejecutada para anunciar la llegada y el retiro del Jefe de la Nación , así como también el izamiento de la bandera en cuarteles, buques de la Armada , puestos de frontera y centros de enseñanza. Dicha marcha fue estrenada el 9 de diciembre de 1897, con ocasión de celebrarse un aniversario más de la Batalla de Ayacucho, y oficializada el 17 de diciembre de 1897, mediante una resolución que la reconocía como "Marcha Nacional Peruana". En 1909, el gobierno de Leguía la denominó "Marcha de Banderas".

Autor de valses, polcas, bailes de salón y marchas, tiene entre sus obras los valses: "Crisantemo" , "En la hamaca", "Hortensia" (música), "Jardín de flores", " La Perla del Pacífico", "María Isabel" y "Mis ensueños". Le pertenece las marchas: "7mo. de Línea", "Escuadra Peruana", "Estado Mayor", "Marcha de Banderas" y otras más.

Libornio vivía en la zona del Cuartel Primero, por ello solía jaranearse en el barrio de Monserrate. Falleció el 9 de diciembre de 1915 en su domicilio ubicado en la quinta cuadra del Jr. Huancavelica, Lima.

Cuando Libornio fallece, Carlos Saco recién se había mudado a Lima desde el Callao, teniendo 21 años por ese entonces y gustándole más el billar que la música. Como logró un trabajo en la cervecería Backus y Johnston, vivió en el Rímac por un tiempo, en la Calle de Las Cómodas que antiguamente se llamaba Calle de Mendoza o Calle de los Mendoza y que actualmente es la tercera cuadra del Jr. Chiclayo. Dicho nombre, Las Cómodas, debe su nombre a que allí debió existir algún negocio de cómodas. Su anterior nombre, Mendoza, lo debe a que en esa calle tenía varias propiedades Don Alonso de Mendoza Hinojosa, quien fue alcalde de Lima en varias oportunidades.

Los billaristas suelen visitar otros billares aparte del de su barrio, lo sé por experiencia, y es así que cuando Saco visita el billar de la Calle de la Plazuela del Teatro, actual segunda cuadra del Jr. Huancavelica, conoce allí a artistas, cantantes y músicos, sintiéndose atraído por ese mundo por lo cual al hacer amistad con un guitarrista español, Saco le enseñó a este guitarrista los secretos del juego del billar y el guitarrista le enseñó a tocar la guitarra.

Saco se hizo después pianista, destacando más con el piano que con la guitarra. Pero cuando Saco es ganado por la música, el maestro José Savas Libornio ya había fallecido dejando muchas composiciones. Es a una de esas composiciones musicales del maestro Libornio que Saco decide ponerle letra naciendo así el vals "Hortensia", en letra.

Hay mucho más que contar sobre Carlos Saco, pero me saldría del tema que te interesa que es el vals "Hortensia", aparte que estoy con el tiempo recortado. Pero, antes de terminar, ya que te interesa la relación costumbrista que pueda haber entre Perú y Filipinas, te contaré que el nombre antiguo de la actual quinta cuadra del Jr. Augusto Wiese (conocido también como Jr. Carabaya), era Calle de Filipinas. Dicha calle, a inicios del siglo XVII, se llamó Calle de Doña Leonor de Ampuero ya que dicha dama tuvo su residencia allí. Luego, a inicios del siglo XVIII, se llamó Calle de Solisvango por la familia Solís Vango que vivió en dicha calle. Cuando en 1785 se forma en España la Real Compañía de las Filipinas, empresa marítima que comercializaba con América, Asia y Europa, dicha compañía decide establecer filiales en varias ciudades del continente americano. En Lima, la Compañía de las Filipinas se estableció en la calle que por ese entonces se llamaba Solisvango. Como la compañía aquella adquirió gran importancia comercial, a la calle donde estaba ubicada se empezó a conocerla con el nombre de ella pasando a llamarse Calle de Filipinas. Saludos.

 
Hortensia
(Vals Peruano)

Letra de Carlos Alberto Saco
Música de José Savas Libornio
 
Soñé tenerte entre mis brazos,
mujer querida, desde que vi
tu rostro angelical.
 
Por ser de ti diera la vida, (*)
mi dulce bien, o por no ser
he de morir, sueño fatal.
 
Por vez primera, Hortensia
querida, te juro
que tú eres la dueña de mi corazón.
 
Y para que veas que a ti sólo me entrego,
jurando que te quiero
y te adoro con ciega pasión.
 
Tú recordarás, Hortensia querida,
que yo te seguí una noche que el reflejo
de la luna nos guiaba,
inclinándome a tus plantas te pedí
que escucharas las dulces palabras
de este trovador.
 
(*) Los Chamas hicieron popular este vals, pero en la versión de Los Romanceros Criollos ellos interpretan esta parte como: "Por ser de ti la vida diera".

 

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CARNAVAL, CARNAVAL !

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

 

La palabra "Carnaval" proviene del latín "Carnevale", la fiesta de la carne, del loco amor, donde todas las travesuras valen. En el Perú, febrero es el mes de los carnavales y aunque ya no se celebra como antes, durante tres días con feriados, de todas maneras esa vieja costumbre perdura en todo el Perú.

En Lima se celebran los carnavales ya sea con fiesta en algún club social o regional, donde se elige a la "Reina del Carnaval", o también en algún club de playa con un luao que se ha vuelto popular en los últimos años. Pero, los carnavales también se celebran y juegan todos los sábados y domingos del mes de febrero, con agua, tanto en Lima como otras ciudades del Perú, siendo los globos con agua los más populares entre la gente. También se moja con chisguetes, jeringas y baldazos de agua.

En los barrios más tradicionales de Lima, como Barrios Altos, el Rímac y La Victoria , si que no se salva de ser mojado ningún transeúnte que se atreva a caminar por cualquiera de sus calles durante los fines de semana. A pesar de estar prohibido el juego con agua, hasta la policía lo piensa muchas veces antes de entrar a esos lugares en época de carnavales porque saben que les lloverá un globo con agua de cualquier edificio, callejón o quinta, ya que en temporada de carnaval no se perdona a casi nadie de ser mojado, ni así se arrodillen.

Los micros y combis se vuelven blancos de los globos y baldazos de agua. El betún y la pintura también son utilizados por muchos y en la noche los "torpedos" y la popular "matachola" son el terror de todas las chicas que se atrevan a circular por la calle, ya que no sólo las deja llenas de talco o yeso, sino que también las deja con dolor de cabeza.

Cuando estuve de paseo por Iquitos, en Febrero del 2000, unos amigos me fueron a buscar al hotel para jugar carnavales. Ya hacía muchos años que no jugaba carnavales, así que los amigos llegaron en una camioneta pick-up con un barril lleno de agua y baldes pequeños con los cuales cargábamos el agua y mojábamos a todo aquel que viéramos caminando por la calle. Mojábamos y de paso esquivábamos los globos de agua que nos arrojaban... hasta que llegamos a una calle en donde había por lo menos unas 50 personas, entre hombres, mujeres y niños, parados en la pista y cerrando la calle. No nos quedó más remedio que detener la camioneta y doblarnos como sea tapándonos la cabeza porque nos llovió de todo: agua, globos, barro, pintura, huevos y no sé que más... qué bravos habían resultado ser los charapas para jugar carnavales ¡eh!.... hasta nos arrojaron "del agua su duro".

La gente provinciana que vive en Lima celebra la "Yunza" que es un ritual característico entre los que son de la sierra, conocida también como "Umisha" en la selva y como "Cortamonte" en la costa. Consiste en plantar, artificialmente, un árbol cargado de regalos, en torno al cual se baila hasta tumbarlo con los cortes de un machete o hacha. La pareja que da el corte con el que se derriba al árbol queda emparentada y a cargo de la organización de la "Yunza" del siguiente año. Creo que la mayor parte de la población peruana ha asistido alguna vez a la celebración de esta fiesta que es una tradición de muchos pueblos, llevada también a Lima hace muchos años.

Si muy bien los carnavales se celebran en todo el Perú, por su colorido y organización, Cajamarca es conocida como la "Capital del Carnaval", donde miles de personas provenientes de diferentes lugares invaden las calles durante diez días de febrero para jugar con agua, saltar y bailar hasta el cansancio durante el día y la noche... y todo en honor del Rey Momo o Ño Carnavalón.

En la ciudad de Iquitos se celebra el Carnaval Amazónico, también está el Festival del Carnaval y de la Muliza Cerreña en Chaupimarca, Pasco. El Carnaval Ayacuchano, el Carnaval Huaracino, el Carnaval Jaujino, el Carnaval Ucayalino y otras festividades más de carnaval que se llevan a cabo en los diferentes pueblos del interior desde que se inicia el mes de febrero.

El Carnaval Negro es otra de las celebraciones y atractivos culturales y turísticos de algunas zonas del Perú. El Carnaval Negro Cerro Azul, en el malecón de Cerro Azul, ya lleva varios años llevándose a cabo al ritmo de música negra, baile y un concurso de belleza donde las candidatas son de raza negra.

El Festival Verano Negro de Chincha es una celebración y muestra de la cultura negra en el Perú, donde por medio de un despliegue de comida, danzas, música, poesía, concurso de belleza y otros eventos culturales, se resalta la influencia de la cultura negra en el Perú. En forma paralela se realiza el Carnaval Negro en el distrito de El Carmen, Chincha, donde se llevan a cabo concursos de cajón, zapateo, festejo y de El Negro más Negro. También se celebra la Yunza Negra.

Si muy bien muchos dicen que los carnavales se degeneraron con el juego de agua de los últimos años, se equivocan al respecto ya que esa "degeneración" lleva más de 150 años. Lo mismo que las prohibiciones del juego con agua tienen una historia de más de 150 años, pero sigue viva la costumbre aquella.

En la edición No. 1680 del 14 de enero de 1845 del periódico "El Comercio", de Lima, la Intendencia de Policía publicó un aviso advirtiendo a los hojaleteros que estaba prohibida la fabricación de las jeringas destinadas al juego de carnaval. Las medidas que tomaban las autoridades para tratar de eliminar los carnavales se puede también apreciar con lo que se publica en la edición No. 2289 del 5 de febrero de 1847 de "El Comercio", bajo el título de Intendencia de Policía, donde se hace saber que estando prohibido y en desuso por dos años el juego de carnavales en la provincia de Lima, la intendencia cuidará de mantener inalterable el orden público, del mismo modo que lo hizo en el 45 y 46. Lo que quiere decir que en los años 1845 y 1846 estuvo también prohibido jugar carnavales en Lima... ¡Qué bravos deben haber sido nuestros antepasados jugando carnavales para que ya los prohibieran a mediados del siglo XIX!

Carlos Prince, en su obra "Fiestas religiosas y profanas", Lima 1890, cuenta que era casi imposible hacer que los carnavales desaparezcan y que ni siquiera las prohibiciones de la policía, para que no se juegue con agua, ha podido evitar que se arroje agua de los balcones y se juegue en las calles. Prince también señala de que treinta años atrás, por mediados del siglo XIX, las negras y zambas, en grupo, solían colocarse al pie de las acequias y por las inmediaciones de los brazos de río, saliendo al encuentro de todo transeúnte con sus mates de agua en las manos, al tiempo que gritaban: "Agua bendita". Si la persona, al oír aquello, no daba inmediatamente una moneda, le arrojaban agua sucia y, si no era lo suficientemente veloz para escaparse, lo bañaban en la acequia o era sumergido en el río.

Por esos tiempos ya habían los grupos de personas que con las caras pintadas, de todos los colores, recorrían las calles llevando consigo un arsenal de pinturas en polvo con lo que pintaban a todo aquel que se les cruzara en su camino. Eran tres días de locura, desorden y completo desenfreno donde las jeringas, baldes, bateas y tinas eran las armas de combate del carnaval.

Las señoritas de sociedad hacían que sus criadas aprovisionaran de agua sus balcones para que ellas, desde allí, mojaran a todo aquel que pasaba por la calle, ya sea a pie o a caballo.

Los bailes de máscaras, en Lima, que suelen llevarse a cabo por temporada de carnaval, tienen sus orígenes también por mediados del siglo XIX. En la edición No. 3764 del 30 de enero de 1852 de "El Comercio", se comenta sobre la novedad de un baile de máscaras que se realizó en el Teatro de Variedades de la Calle de Espaderos, actual quinta cuadra del Jr. de la Unión , y entre otras cosas se dice que unas doscientas personas bailaron hasta la zambacueca (que era como también se le llamaba a la zamacueca). Claro que también se comenta que hubo cena, brindis y abundancia de trompadas en los bandos de diferentes naciones allí reunidos.

Con el correr de los años, los carnavales fueron adquiriendo otra dimensión oficializándolos el presidente Leguía. Se introdujeron los desfiles de carros alegóricos por las calles de la ciudad y la elección de reinas del carnaval en los distintos barrios de la ciudad. Como Leguía había oficializado los carnavales, la primera reina del carnaval de Lima fue elegida por voto popular en febrero de 1922, con mesa de sufragio, cédulas y todas las de la ley.

La musa popular no podía estar ausente ante esa costumbre limeña que ya llevaba muchos años, así que Filomeno Ormeño compuso una polca alegre, pegajosa y muy movida que la presentó a un concurso de canciones de carnaval organizado por la Municipalidad de Lima en 1938. "Canción del carnaval", de Filomeno Ormeño, ganó el concurso aquel y a los pocos días todo Lima bailaba y cantaba la polca aquella, la cual sigue escuchándose y bailándose hasta nuestros días.

Chabuca Granda también compuso la polca "Carnaval de calles" que el dúo Irma y Oswaldo volvieron popular: "(...) Una fiesta de color, / una fiesta de matraca, / olvido, si es que hay dolor, / una fiesta de esperanza; / esperanza de reír / tras la máscara pintada / y que al reír y reír / las penas se vuelvan nada."

En la actualidad, el Carnaval es una celebración de muchos pueblos del Perú y aunque la manera como lo festejan en algunos lugares haya cambiado con el paso de los años, lo que no cambia es que se juegue con agua durante esos días. Ni en los años en que había corte de agua, a cada rato, la gente de Lima se privó de jugar carnavales en febrero. En esos tiempos difíciles, la gente se las ingeniaba para jugar de alguna manera y dar rienda suelta a esa traviesa tradición que es el carnaval. Claro que el agua con la que jugaban ya estaba "usadita", pero en carnaval "todo se vale". Y es que los carnavales es una vieja tradición que, como lo dijo Carlos Prince, difícilmente morirá... después de todo, un poco de agua no mata.

 

Canción del carnaval
(Polca Peruana)
Filomeno Ormeño
 
Todos a reír y a gozar
todos a gozar del carnaval;
mascarita, vamos a danzar
con ritmo triunfal.
 
Alegremos Lima virreinal,
nuestras reinas se divertirán
y sus risas nos animarán
en el carnaval.
 
¡Carnaval, carnaval!
es el grito general;
¡carnaval, carnaval!
de alegría sin igual.

 

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A RAÍZ DEL ARTÍCULO DE PACO VALLEJOS: ¡Marinera o Zamacueca?

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

 

Con el debido respeto que tengo por el Señor Paco Vallejos, gran conocedor de nuestra marinera, pienso que se equivoca cuando sostiene que no es por las hazañas de Grau que Abelardo Gamarra crea el nombre de marinera. Tampoco Ramón Castilla era presidente del Perú, en 1839, cuando, en el Perú, se empieza a llamar chilena a nuestra zamacueca.

El nombre de Marinera se origina por las heroicidades del Huáscar cuando se declara la guerra con Chile. Lo que quiere decir que el nombre se le ocurrió a Abelardo Gamarra cuando el Huáscar estaba todavía, en el mar, defendiendo a la patria.

El mismo Abelardo Gamarra, en su artículo "El Baile Nacional" del libro "Rasgos de Pluma", Lima 1899, contó el origen del nuevo nombre: "El baile popular de nuestro tiempo se conoce con diferentes nombres: se le llama tondero, moza mala, resbalosa, baile de tierra, zajuriana y hasta el año 79 era más generalizado llamarlo chilena: fuimos nosotros los que una vez declarada la guerra entre el Perú y Chile creímos impropio mantener en boca del pueblo y en sus momentos de expansión semejante título; y sin acuerdo de ningún consejo de Ministros, y después de meditar en el presente título, resolvimos sustituir el nombre de chilena por el de marinera; tanto por que en aquel entonces la marina peruana llamaba la atención del mundo entero, y el pueblo se hallaba vivamente preocupado por las heroicidades del Huáscar, cuanto por que el balance, movimiento de popa, etc. etc., de una nave gallarda, dice mucho con el contoneo y lisura de quien sabe bailar, como se debe, el baile nacional. Marinera le pusimos, y marinera se quedó: por supuesto que por entonces, y para que la semilla fructificara, lanzamos no pocas letras picarescas a las que ponían música esos maestros incógnitos que no se sabe donde viven, pero que nos sorprenden con sus músicas deliciosas.

 
Ven, china, ven,
Ven y verás
Y verás a los chilenos
Que nos quieren gobernar.
 
Si te dan, si te dan, si te dan
Si te dan el alto quien vive,
Tu dirás, tu dirás, tu dirás
¡Viva el Perú! ¡Muera Chile!
 

Al son de este canto sucumbió la chilena y se levantó gallarda, como la bandera del Huáscar, la marinera, para llegar a ser arriada probablemente con mucha dificultad. El pueblo le ha tomado cariño, y lo que el pueblo quiere, lo consagra con su bendición inmortal."

En el Perú, como cuentan Gamarra y otros cronistas, se le llamaba chilena, en algunos sectores, a nuestra zamacueca. Al respecto, he notado que hay gran confusión en algunas publicaciones que mencionan que la zamacueca regresó al Perú como chilena después de la guerra con Chile. Ello es un error muy grande ya que la zamacueca no regresó al Perú con el nombre de chilena después de, o durante, la guerra con Chile. El nombre de chilena tiene sus origenes a fines de la década de 1830 e inicios de la década de 1840. Los militares chilenos, junto a peruanos, que formaban las tropas de la Restauración, que derrocaron a Santa Cruz en la Batalla de Yungay de 1839, la trajeron de regreso a Lima, con ligeras variantes, así que la empezaron a llamar chilena en los ambientes militares. Pero, Abelardo Gamarra "El Tunante", a raíz de declararse la guerra con Chile, en 1879, logra hacer desaparecer aquel nombre bautizando a nuestro baile nacional con el nombre de "Marinera".

La zamacueca, del Perú pasó a Chile en 1824 a través de negros de la banda del batallón No. 4 del ejército chileno cuando éstos, que estuvieron en Perú, regresaron a Chile. Pero no llegaron solos sino que con ellos viajó el compositor de nuestro himno nacional José Bernardo Alcedo, quien fue contratado por el ejército chileno para que enseñe y dirija la banda militar chilena; siendo el músico y escritor chileno José Zapiola quien la popularizó en Chile. José Zapiola reconoce que fue en el período 1824-1825 en que la zamacueca entró a Chile, el tiempo en que Bernardo Alcedo estuvo allí, como lo relata en su libro "Recuerdos de treinta años" editado en Chile en 1872. A Argentina entraría posteriormente.

José Zapiola dice: "Al salir yo en mi segundo viaje a la República Argentina, en mayo de 1824, no se conocía este baile. A mi vuelta en 1825, ya me encontré con esta novedad. Desde entonces, Lima nos proveía de sus innumerables y variadas zamacuecas, notables o ingeniosas por la música que inútilmente tratan de imitarse entre nosotros. La especialidad de aquella música consiste particularmente en el ritmo y colocación de los acentos, propios de ella, cuyo carácter nos es desconocido, porque no puede escribirse en las figuras comunes de la música".

Como Zapiola mismo reconoció cuándo y cómo entró la zamacueca en Chile, ahora, hay una corriente en Chile que pretende desmentirlo diciendo que se equivocó con otros bailes. ¿Cómo se va a equivocar si fue Zapiola el que popularizó la zamacueca en Chile?... donde se quedaron con la cola y la llamaron cueca.

¿Porqué la zamacueca que trajeron de regreso los chilenos tenía ligeras variantes?.. . La respuesta nos la dio José Zapiola: los chilenos encontraron muy difícil el poder imitar la zamacueca que les llegó de Lima. Tampoco pudieron imitar, completamente, el baile que impuso una zambita limeña, a quien llamaban "La Monona", y tres beldades del Rímac ante quienes el pueblo chileno se rindió abriéndoles las puertas de los salones más elegantes y aristocráticos de Santiago.

Los historiadores chilenos Benjamín Vicuña Mackenna y Pablo Garrido reconocen que fue "La Monona" quien introdujo en Chile el revoloteo de pañuelo al bailar la zamacueca. Vicuña Mackenna cuenta que en 1830 "La Monona" hace las delicias del "Parral de Gómez", famosa "ramada" o "chingana" de Santiago. "La Monona" llegó a Chile como mucama de un diplomático peruano durante la década de los años 20 del siglo XIX. Según Barahona Vega, "La Monona" fue la gran maestra de la zamacueca en Chile y bailaba de una forma tal que hasta suscitó edictos excomulgatorios del obispo Don Manuel Vicuña.

Los diversos investigadores que han estudiado la zamacueca no se han puesto de acuerdo sobre el año en que realmente nació en el Perú y, algunos, hasta han mencionado que es confuso aquello por lo que no señalan una fecha exacta de nacimiento. Sin embargo, se debe señalar que nuestro tradicionista Ricardo Palma, en una de sus tradiciones, "Una moza de rompe y raja", afirma que la zamacueca ya era conocida en el año de 1780.

  

¿ZAMACUECA O MARINERA?

Por Paco Vallejos

Zamacueca se le denominaba antiguamente a lo que hoy conocemos con el nombre de Marinera Limeña y que, algunas personas la nombran erróneamente como “Canto de Jarana” (propuesto por Nicomedes Santa Cruz, aunque los viejos cantores jamás lo llamaron así), y que se desarrolló, principalmente, en la zona de Lima conocida como Malambo (hoy calle Francisco Pizarro) en el distrito del Rímac; luego se fue difundiendo al resto de barrios populares tradicionales limeños y después, traspasó las fronteras.

El pueblo la conocía con diversos nombres: Zamba, Zamba-Clueca, Zambacueca, Zamacueca, Zanguaraña, Baile de Tierra, Maicito, Mozamala, Chocolate, Miz Miz, Ecuador, Baile de Pañuelos, Polka de Cajón, etc. y, a una de las variantes, se le conoció como “Zamacueca Chilena” o “Chilena” a secas, a la forma en que los soldados chilenos cantaban la zamacueca peruana en Lima, esto es al finalizar la batalla de Yungay en 1839, durante el gobierno de Ramón Castilla.

Según el estudioso José Durand Flores, la primera información con el nombre de “Zamacueca” figura en el Archivo de Indias de Sevilla (España), aproximadamente 1780, con estrofas diversas y una pauta con una línea melódica de la misma (de entrevista de Guillermo Durand Allison, 1987).

Martínez de Compañón mandó pintar escenas costumbristas en el norte del Perú, en una de ellas se ve a una pareja de mestizo con indígena, bailando al ritmo de guitarra y otra persona haciendo palmas.  También dejó partituras impresas con esas canciones: tonada de “La Donosa”, “El Conejo”, “Lanchas para Bailar”, cuyos ritmos se acercan a la actual Marinera (“Trujillo del Perú”, Monseñor Jaime Baltazar Martínez de Compañón y Bujanda – Vol II, 1782).

Con este nombre, Zamacueca, viajó por las tres Américas y Europa durante el siglo XVIII y XIX, dando origen a otras expresiones, que hoy en día, son bailes folklóricos de otros países; Así, se dio lugar a la “Zamacueca en Chile”, la cual llegó a Santiago en el año 1825, y que después fue recortado a “Cueca” allá por 1862, como nos lo recuerda el historiador chileno José Zapiola en su libro editado en 1872 “Recuerdos de Treinta Años, 1810-1840”.  Zapiola fue muy amigo de José Bernado Alcedo, autor de la letra del Himno Nacional del Perú.  Con él visitó el barrio de Malambo en una de sus venidas a Lima.

El músico chileno Pablo Garrido, en su libro “Biografía de la Cueca” (1943), nos cuenta que: “Al salir de su pueblo natal las “Petorquinas” (que eran tres hermanas: Tránsito, Tadea y Carmela), eran ya famosas (bailando).. .Antes de debutar en la capital, recibieron lecciones provechosas de la afamada Monona y triunfaron ampliamente en el Parral de Gómez...” (Pablo Garrido pone como referencia de este dato a José Zapiola).

Otro historiador chileno, “Vicuña Mackenna”, refiere que: “La Monona, hermosa zambita limeña, empleada en la Legación Peruana de Santiago de Chile, huyó de sus patrones para instalarse cómodamente en el Parral de Gómez y luego, en los Baños de Huidobro, contratándose para bailar la Zamacueca ante los ávidos parroquianos de tales sitios públicos (1830)”.  La Monona creó escuela y tuvo discípulas aventajadas, entre ellas, las célebres Petorquinas (“Biografía de la Cueca” de Pablo Garrido).  Clemente Barahona Vega, chileno, también mantiene la tesis de que la Zamacueca les llegó de afuera, en su libro “La Zamacueca y la Rosa” de 1911.

Don Pedro Humberto Allende, compositor chileno, en su estudio sobre el origen de la Cueca, dice: “..., pudiendo afirmarse que hoy día en Chile existe una danza genuinamente popular: la Zamacueca” (del libro: “La Cueca” – Antonio Acevedo Hernández, 1953).

En Bolivia, las etnias negras de la zona del Beni le llaman “Cueca Negra”; el resto del país le llama “Cueca” simplemente; también se le llamó “Bailecito”.  En Argentina (Cuyo), le llaman “Cueca Cuyana”; en Jujuy y Salta le llaman “Bailecito”; en el resto del país le llaman “Zamba” al igual que en Uruguay.  En Chile, el pueblo de Tarapacá le llaman “Cachimbo” y la siguen bailando los descendientes de los peruanos que se quedaron después de la invasión chilena, en el resto de Chile le llaman “Cueca”, existiendo algunas otras variantes poco estudiadas.

A México llegó con uno de sus antiguos nombres, el de “Chilena”, y que hoy forma parte del folklore mexicano, en el pueblo de Oaxaca (Estado de Guerro).

En España, Jaume Ayats (Presidente de la Sociedad Española de Etnomusicologí a), sostiene que algunos bailes de Sudamérica habrían llegado a España en el siglo XVIII como el Fandango antiguo.  José Durán Flores, en el libro “Canción Criolla” (1987) en “Palmero sube a la Palma”, nos dice como “La Macarrona”, vieja “bailaora” española, se emocionó al encontrar un pareceido entre el Fandango antiguo y la Marinera Limeña (Zamacueca).  Incluso, Carlos Vega, investigador argentino que realizó trabajo de campo en Perú, Chile y Argentina, llega a la conclusión de que la Zamacueca, según máximas probabilidades, debió nacer con este nombre por 1810 en Lima, como un derivado del Fandango antiguo.  Recordemos que Lima era el centro de irradiación cultural durante el virreinato hacia todas las colonias, como nos lo describe en sus libros “Lima, Foco Peruanizador de Sudamérica” (1945) y “Los Bailes Criollos en el Teatro” (1946, pp. 95-99).  Según Vega, la Zamacueca dio origen a la “Cueca” chilena y la “Zamba” argentina; los escritos de los historiadores chilenos (al inicio mencionados) , le dan la razón.

Es durante la invasión chilena que el pueblo de Lima cantaba Zamacuecas con letras de protesta contra los invasores: Zamacueca: “Ciruelas de Chile”.  Autor: José  Alvarado “Alvaradito”.  Diario “El Nacional” –1879.

 

Si tus ciruelas tienen

miel hasta el hueso,

mis huesillos contienen

trampa con queso.

Trampa con queso, mi alma

ya te lo digo:

invasor codicioso

no es buen amigo.

Linche – con lonche –

en lancha,

cuidado con la revancha.

 

José Alvarado “Alvaradito”, fue un personaje de baja estatura que trabajaba como Archivero del Ministerio de Hacienda.  Él fue el autor de la música de la Zamacueca: “Concha de Perla” y que hoy la conocemos con el título de la “Concheperla”.  El autor de la letra fue del periodista Abelardo Gamarra Rondó.

 

“La Antofagasta” fue el nombre de la primera Zamacueca con el nombre cambiado por el de Marinera, letra de Abelardo Gamarra y música de Nicanor Núñez del Prado.  Esta primera Marinera es publicada el 8 de marzo de 1879 en el diario “El Nacional” en su sección “Rasgos de Pluma”, en el que firmaba con el seudónimo de “El Tunante”.  Gamarra es quien propone el cambio de nombre al inicio de la invasión chilena y no a raíz de las hazañas de Grau, como erróneamente leemos en algunos libros, revistas y en internet.  La heroicidad de Grau fue posterior a esta propuesta.  Ese año, nace Manuel Quintana, el “Canario Negro”, famoso cantante de Marineras Limeñas de los años 20.

En 1892, es pasada al pentagrama, la “Concha de Perla” por la niña de 12 años, Rosita Ayarza, a pedido de Don Abelardo Gamarra.  Siendo esta la primera Zamacueca reconocida “oficialmente” como Marinera.  Ella fue asesorada por su tía María Beingolea, quien le enseñaba a tocar el piano.  Para entonces, José Alvarado “Alvaradito”, autor de la música, había fallecido el año anterior.  Ese mismo año, nacía otra leyenda, Don Augusto Ascuez Villanueva, uno de los últimos grandes cantores de marineras limeñas de contrapunto.

“La Concheperla” se publicó con partitura en el libro “Rasgos de Pluma” en 1899, editado por Gamarra.  Es a partir de aquí, que el pueblo decidió comenzar a llamarle Marinera a todas las Zamacuecas, como un a forma de reinvindicació n patriótica a la inmolación del Almirante Don  Miguel Grau a bordo del Huáscar y de rechazo al invasor.  Tuvieron que pasar aproximadamente unos veinte años, a partir de la propuesta de Gamarra, para que el pueblo se olvidara del jombre de Zamacueca y adoptara para siempre el de Marinera; esto ocurrió a inicios de 1900.

En la actualidad, los grupos de danzas presentan una especie de ¿Landó? o ¿Zambalandó? coreografía creada por la Sra. Victoria Santa Cruz en 1968 y a la que puso el nombre “Zamacueca”.  La gente piensa, erróneamente, que es así como se bailaba la Zamacueca antiguamente, creando una confusión, como que Marinera y Zamacueca son dos géneros diferentes: Ambos son el mismo baile con el nombre cambiado.  Uno es el nombre antiguo, y el otro el actual.  Algunos estudiosos sostienen que existen algunas diferencias, pero no está lo suficientemente sustenteado con pruebas documentadas.

La Marinera, en la actualidad, es bailada en todo el Perú en sus tres formas: Marineras de la Costa, de la Sierra y de la Selva, sin distinción de clases sociales, siendo la variante norteña la que ha alcanzado mayor difusión gracias a los concursos que se realizan durante todo el año en una cantidad superior a los 130 concursos anuales en todo el territorio nacional e internacional (EE.UU., Canadá, España, Italia, Ecuador, etc.) Le sigue en difusión, la variante Limeña, Puneña, Ayacuchana, Cajamarquina y Cuzqueña.  El resto de variantes son totalmente desconocidos para la gran mayoría de “profesores” de Marinera.

En mi recorrido por el Perú, he recopilado Marineras de casi todo el país; el único sitio en donde no he encontrado ninguna información bibliográfica, ni registro sonoro es en Madre de Dios.

La Marinera, folclórica (la tradicional) , no es enseñada en las academias de Folclore, ni en las Escuelas de Folclore, ni en los Centros Universitarios de Folclor, sitios en los que se enseña la “Marinera de concurso” que dista mucho de las expresiones auténticas del pueblo (deberían eliminar la palabra “FOLCLORE” de sus nombres oficiales).  En los concursos, no se evalúan las variantes norteñas que deben ser preservadas en su inminente extinción.  Se engloba con la etiqueta de “Marinera Norteña” al estilo académico, estilizado, comercial, elementos todos, alejados de los sentimientos de pasión, sensibilidad artística, sencillez, creatividad, espontaneidad, naturalidad, etc. y principalmente, TRADICIONALIDAD, siendo este el elemento más importante, porque garantiza (generación tras generación), el mantenimiento de este producto cultural en su ambiente natural, evitando su pérdida y extinción como estilo representativo de cada pueblo que lo baila por tradición.

La gran mayoría de profesores de Marinera, no tienen sustento folclórico y todavía enseñan, discuten y evalúan cómo se debe bailar o vestir para ejecutar una Marinera que desconocen.  Así nacen las tergiversaciones que se reproducen en los cursos de los colegios y concursos a nivel nacional e internacional, convirtiéndose en “oficiales”.

Sólo nos queda el consuelo que, las nuevas generaciones estén mejor preparadas.  De hecho, podemos escuchar el clamor y la inquietud de los padres de familia y de la gente joven que baila Marinera, por conocer no sólo las variantes norteñas, sino también, las variantes serranas y selváticas.  Eso es muy reconfortante.  Démosle gracias a las generaciones que nos han precedido, por entregarnos este valioso y hermoso legado cultural llamado antes Zamacueca y hoy, Marinera; la recibimos con alegría, orgullo y responsabilidad, y la pondremos en manos de las generaciones que nos sucederán en el tiempo.  Porque decir Zamacueca o Marinera, es decir: ¡VIVA EL PERÚ!

 

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CALLEJONES FAMOSOS DE LOS BARRIOS ALTOS

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


Leyendo un artículo de César Hildebrandt del jueves 25 de enero de 2007, donde menciona, solamente de nombre, a Billinghurst, se me vino a la memoria la relación de Billinghurst con el barrio chino de Lima.

En 1911, siendo alcalde de Lima, con el pretexto de mejorar la ciudad y sus calles, el entonces alcalde de Lima, Guillermo Billinghurst, quien después fue Presidente del Perú de 1912 a 1914 no terminando su mandato ya que fue derrocado, mandó derribar el Callejón de Otayza, donde vivían una cantidad enorme de chinos, abriendo la calle que viene a ser la actual séptima cuadra del Jr. Andahuaylas. Dicha calle no existía antes de 1911 y se conoce con el nombre de él, Billinghurst. La Calle Capón quedó cortada con la construcción de la calle aquella. El famoso Callejón de Otayza quedaba en donde actualmente es la esquina del Jr. Andahuaylas con el Jr. Ucayali (en plena pista) y fue el centro de concentración de muchos chinos a quienes se pretendió sacarlos del centro de Lima al derribar el mencionado callejón. Pero los chinos ya se habían integrado a la ciudad y se quedaron por las inmediaciones creando el barrio chino de Lima, que perdura hasta nuestros días.
 

La ciudad de Lima tenía, o tiene todavía, dos callejones del Buque,  uno en los Barrios Altos y otro en La Victoria, siendo los dos muy famosos ya que fueron refugios del criollismo. Sabía que también habían dos callejones de las siete puñaladas en Lima, el que todavía sigue en pie en el Jr. Tayacaja y el que quedaba en los Barrios Altos por el cine Delicias, pero no estaba seguro de la ubicación exacta del que estaba por el cine Delicias ya que no lo llegué a conocer.

Hace poco, alguien que vivió hace años en los Barrios Altos, en  Carmen Bajo y posteriormente en la cuarta cuadra del Jr. Cangallo, a unos metros del cine Delicias, me confirmó que el Callejón de las Siete Puñaladas, de los Barrios Altos, quedaba en el Jr. Cangallo No. 475. Dicho callejón fue derrumbado hace muchos años y en su terreno se construyeron dos edificios. En uno de los edificios aquellos vivió quien me dio el dato de la ubicación exacta del famoso callejón, que debe su nombre a que allí ocurrió un crimen pasional, que como se imaginaran fue a puñaladas.


Barrios Altos ha tenido muchos callejones, sobre algunos de ellos he contado anteriormente ya que fueron refugio del criollismo, como el Callejón del Fondo de la calle Mercedarias, donde solía hacer música Felipe Pinglo, y el Callejón de La Confianza, donde solía cantar el dúo Vargas-Checa del barrio del Chirimoyo. Ambos callejones fueron derrumbados hace años, pero Barrios Altos aún conserva en pie algunos callejones que si sus paredes o piso de tierra hablaran, nos contarían muchas historias y jaranas de las que fueron testigos.

 

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DEL PUENTE A LA ALAMEDA

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia


No cabe la menor duda de que si Victoria Angulo siguiese viva, estaría de nuevo recorriendo a pie el camino del Puente a la Alameda como lo hizo muchas veces, cuando vivió Abajo el Puente (Rímac), estremeciendo las veredas al ritmo de sus caderas y que nuestra gran Chabuca Granda inmortalizara en "La Flor de la Canela".

Un amigo me mencionó que antiguamente, cuando llovía mucho en la Sierra, los camarones ingresaban a Lima por la acequia Huatica. Ello trajo a mi memoria de que muchos años atrás habían camarones en el río Rímac que hasta una calle del Rímac se llamaba "Camaroneros" , debido a que allí vivían muchos de los que se dedicaban a la pesca y venta de los camarones que cogían de nuestro río hablador. Años más tarde, la contaminación del río Rímac hizo que desaparecieran los camarones.

El amigo aquel también me mencionó que de niño solía ir, con sus padres y hermanas, al Rímac cruzando por el viejo Puende de Palo, que ya no existe. Lo que desconocía el amigo aquel es que dicho Puente de Palo es al que Chabuca Granda se refiere en "La Flor de la Canela", no el Puente de Piedra como muchos, equivocadamente, mencionan. Dicho puente quedaba en la curva del ferrocarril Lima-Ancón y comunicaba al Jirón Arica (actual Jr. Rufino Torrico) con Abajo el Puente. Victoria Angulo vivía en un corralón frente al mencionado Puente de Palo.

Cuando "La Flor de la Canela" se había vuelto ya popular en el pueblo peruano, y cruzado sus fronteras, la revista "Caretas" quiso entrevistar a Victoria Angulo ya que se enteraron que el personaje de la famosa canción de Chabuca Granda existía realmente. Chabuca aceptó llevar a los periodistas de Caretas a que conocieran a Victoria Angulo, pero les dijo que los llevaría a la casa de ella a través del viejo Puente de Palo que era por donde Victoria Angulo solía transitar diariamente. Así que Chabuca los hizo cruzar el viejo puente aquel para dirigirse a la casa de Victoria y Caretas, en su edición No. 97 del 5 de noviembre de 1955, pudo ser el primer medio de prensa que publicó una entrevista a la bella Flor de la Canela, de la cual Chabuca nos contó en su inmortal canción.

La importancia que tiene el Puente de Piedra para la ciudad de Lima es muy grande. Dicho puente incrementó el tránsito entre el Cercado de Lima y Abajo el Puente, cuando se construyó a inicios del siglo XVII. Especialmente, aumentaron los paseos a la Pampa de Amancaes que era una tradición antigua que perduró por más de 400 años y que lamentablemente ya no existe. Pero, unos años antes de que se construyera el Puente de Piedra aquel, existió otro Puente de Piedra que la fuerza del río Rímac trajo abajo en 1607. El que tenemos hasta nuestros días fue mandado a construir por el Virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros. Al construir, dicho virrey, la llamada Alameda Grande, hoy de los Descalzos, Abajo el Puente cobró más importancia creciendo el interés por dicha zona, que años más tarde se volvería en uno de los barrios más tradicionales de nuestra vieja Lima.

La Alameda de los Descalzos vio nacer, como cantante, al barrioaltino Eduardo Montes del dúo Montes y Manrique ya que allí, Eduardo Montes, solía reunirse con su maestro de canto, Alfredo Pastor, para ensayar ante la presencia de casi todo el Rímac, que concurría a deleitarse con las hermosas voces de ambos. Ante las bellas y románticas estatuas que tenía dicha Alameda, la voz de Montes se fue forjando tomando el suave fresco de las magnolias que adornaban la Alameda aquella.

Al igual que Eduardo Montes, muchos criollos de antaño solían visitar la Alameda de los Descalzos por su belleza y romanticismo que de ella emanaban. Nuestros criollos antiguos, poetas, románticos y trovadores, deben haberse inspirado o haberle cantado a algún amor en las bancas de la Alameda aquella. Lo mismo que muchos rimenses deben haberle robado su primer beso a alguna de las muchachas del barrio mientras ellas se sentían atraídas, encantadas y magnetizadas por dicha Alameda. Sin ser rimense, recuerdo haber ido muchas veces, de muchacho, por las noches a pasear y admirar la Alameda aquella. Es por ello que creo que parte de su romanticismo se impregnó dentro de mí, haciendo que también lleve al Rímac dentro de mi corazón.

Los callejones de Malambo, en el Rímac, también vieron nacer al vals peruano. En el piso de tierra del Callejón de La Cruz, de la calle de Malambo, la más grande bailarina de marinera que haya tenido el Perú, Bartola Sancho Dávila, empezó a dar sus primeros movimientos de cadera y revoloteo de pañuelo, tejiendo con los pies como si fuera una araña, como una vez lo señalaría Augusto Azcuez. Bartola nació en una casa al costado del mencionado callejón, el 24 de agosto de 1883.

En Malambo recibió sus primeras lecciones de canto Manuel Quintana Olivares "Canario Negro", de parte de Bartola e Isabel Sancho Dávila (prima de Bartola). Malambo fue también el barrio de Augusto y Elías Azcuez, Luciano Huambachano, Braulio Sancho Dávila y muchos criollos de renombre. En el Callejón de Santa Rosa, de Malambo, nació el ídolo de Alianza Lima y gran artista del fútbol alegre y pícaro, Alejandro Villanueva, a quien Felipe Pinglo le dedicara dos composiciones y Pedro Espinal una.

La historia del criollismo en Malambo recuerda también a un rimense que vivía en Portada de Guía a quien se le conocía como "Monumento", ya que medía dos metros. Se cuenta que nadie, a través de los años transcurridos, ha podido sobrepasar, ni siquiera igualar, el exquisito "Seco de gato" que solía preparar este personaje y que fue el plato fuerte en muchas noches de jarana que tuvieron los criollos de antaño del Rímac.

La flor y nata del criollismo estaba en Malambo, pero ello ha quedado solamente en el recuerdo y algunas crónicas que lo mencionan, con la finalidad de que las nuevas generaciones conozcan la historia de nuestra música criolla y como fue forjándose en sus callejones y calles.

El Rímac fue también el barrio de Alejandro Sáez, Néstor Chocobar, Filomeno Ormeño, "La Morena de Oro del Perú" Lucha Reyes y del chancayano Jorge Bravo de Rueda, cuando se mudó a Lima. Pedro Espinel, quien nació en la Calle de Los Naranjos de los Barrios Altos, vivió muchos años en el Rímac encariñándose tanto con el distrito aquel que llegó a ser hasta concejal del mismo.

El Rímac, bastión del criollismo, cumple un aniversario más de su creación política como distrito, el 2 de febrero. Es por ello que una vez más he querido contar sobre ese barrio tradicional e histórico al cual espero se le brinde la importancia y cuidado que se merece, porque forma parte de la historia de Lima y sus costumbres.

 

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SERENATA EN EL BARRIO

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

"Si a tus puertas he venido a entonar, / el placer que siente mi alma al saludarte / para que veas que de ti me sé acordar / he venido con el fin de abrazarte".. . del vals peruano de serenata "En tu día" de Emilio Herrera Medrano.

Una costumbre limeña de antaño era llevar serenata al ser amado, al amigo o persona que se estimaba mucho. Ello consistía en saludar con música a alguien por su cumpleaños, al inicio del día o medianoche, acompañado por guitarras y voces melodiosas.

Las serenatas solían abundar en los barrios populares y era normal escuchar el sonido de guitarras a la medianoche anunciando el inicio de una de esas bellas expresiones que se solía tener en Lima de mostrarle a alguien su aprecio y que se tenía muy presente la fecha de su cumpleaños... "Feliz te recibe el año, / las aves van sollozando / las aves van sollozando / levántate y ve el horario / que ya las doce han marcado / que ya las doce... han marcado".

En la víspera del cumpleaños de la persona a la cual se le llevaría la serenata, se solían reunir los amigos un par de horas antes de la medianoche para ensayar las canciones que se entonarían durante la serenata. Unos minutos antes de las doce enrumbaban todos hacia la puerta o ventana de la casa del homenajeado, en silencio para no despertar antes de tiempo a los de la casa, y a las doce en punto se rompía la quietud de la noche al ritmo de guitarras y voces de los participantes en la serenata. Los de la casa escuchaban la serenata a oscuras y cuando se terminaba la canción procedían a encender las luces y abrir la puerta para que los cantores entren a la casa. Luego del abrazo o beso de felicitación, dependiendo de a quien se llevaba la serenata, en la sala se armaba la jarana que, muchas veces, duraba hasta el amanecer.

La historia de la canción criolla está llena de grandes cantores de serenatas de entre los cuales destaca Pedro Bocanegra, a quien se le identifica como gran juglar de serenatas. Bocanegra compuso varios vals-serenatas como " La Alondra ", "La bóveda azulada" (conocido también como "En tu día") y "Gran serenata". Con Regino Guerrero estuvieron presentes en muchas serenatas, las cuales alegraban con sus canciones.

Las serenatas también servían para estrenar alguna nueva composición. Según contó Augusto Azcuez en una oportunidad, el 5 de enero de 1914, él y Manuel Quintana "Canario Negro" estrenaron el vals "Idolo" del compositor Braulio Sancho Dávila en una serenata en el Salitral, Abajo el Puente. La autoría de dicho vals es una polémica que ha durado muchos años y se le atribuye a Nicanor Casas.

El bardo inmortal Felipe Pinglo compuso y estrenó varias canciones en la serenata de algún amigo. Pinglo era buscado por los amigos cuando se trataba de dar serenata a alguien, y el bardo nunca se negó a ser partícipe de estas alegres y bellas formas de expresión de cariño y amistad que solían tener los criollos en la Lima de hace algunos años.

Por el cumpleaños de su suegra, la Sra. Eloísa Vda. de Rivera, Felipe Pinglo compone y estrena el vals "Serenata" el 31 de diciembre de 1934: "El firmamento inmenso / con sus mejores galas / parece que este instante / gozara de inmensa dicha. / El viento nos susurra / con suave diapasón / al recordar tu día / te traigo felicitación. .."

A su amigo el "gato" Juan Bulnes, Pinglo le dedicó el vals "Serenata acróstico": "(...) Juan es el nombre que hoy celebramos / uno y mil años vivas feliz / al recordar que es tu cumpleaños / nuestro alborozo no tiene fin...". Otros vals-serenatas de Felipe Pinglo son: "Con el alma en los labios" (24 de abril de 1930), "Noche de dichas", "Para el dulce nombre de mi madre" (26 de diciembre de 1931), "Serenata a una amiga", "Sueña tranquila" (23 de marzo de 1920), "Tranquila está la noche" (junio de 1923) y "El alma en los labios" (o "Radiante el corazón de gozo"). Debo hacer notar que la letra, en su inicio, del último de los nombrados se parece un poco con la letra de "Con el alma en los labios".

Otro gran cantor de serenatas, al cual las nuevas generaciones desconocen, fue el tenor-barítono Pancho Ferreyros, de la Guardia Vieja , quien con su voz alegraba las noches de Abajo el Puente (Rímac). Pancho Ferreyros ha sido muy nombrado por los criollos de antaño, como Augusto Azcuez y Aurelio Collantes, siendo su nombre inmortalizado en el vals "Amancaes de ayer" de Amador Rivera, en cuya última estrofa dice: "Carlos Saco, Pancho Ferreyros, / también Pedro Bocanegra, / nos dejaron el recuerdo / del Amancaes de ayer...". Casualmente, hace unas semanas me escribió un peruano que viene dejando muy en alto el nombre del Perú en Montpellier, Francia, y me comentaba que Pancho Ferreyros fue su tío abuelo, recordando también que alguna vez vio una placa de homenaje a Pancho Ferreyros en el Rímac.

El grupo criollo norteño "Los Mochicas" hizo popular el vals de serenata "Feliz cumpleaños" de J. Arbulú y E. Enríquez. En la época de oro de la canción criolla, "Los Romanceros Criollos" convirtieron en éxito el vals "Mi serenata" de Lucas Borja. "Los Dávalos" también harían una magistral interpretació n de dicho vals: "Vengo a cantarte mi serenata, / como acostumbro todas las noches / a tu ventana...".

Otro tema de antología es el vals "Serenata" de los Hnos. Díaz Barraza que el "Trío Continental" convirtió en gran éxito: "Levántate y escucha con emoción sincera, / las notas que te canto con todo el corazón, / pues todos recordamos la hora placentera, / nos trae regocijos y llena de emoción...".

La serenata empezó a formar parte de la tradición del pueblo limeño y se extendió a otras celebraciones como la serenata a la ciudad de Lima que suele celebrarse en la víspera del aniversario de la ciudad capital. En la noche del 15 de julio, víspera de la "Procesión de la Santísima Virgen del Carmen de Lima", los criollos suelen celebrar una serenata y verbena criolla para quien es considerada la Patrona del Criollismo. Ello es una tradición de muchos años que el pueblo limeño le debe a Luciano Huambachano ya que fue esta gran figura de nuestro criollismo quien tuvo la idea, y la hizo realidad, de brindarle serenata a la Virgen , cumpliendo con una promesa que le hizo por gracias recibidas.

En la actualidad, ya no se ve o escucha serenatas en Lima con la frecuencia que solía hacerse años atrás. El ritmo de vida que se lleva actualmente ha hecho que se vayan perdiendo ciertas costumbres que se solían tener, pero en la mente de quienes hemos podido gozar y vivir dichas serenatas, los recuerdos de esa bella tradición siempre estarán presentes.

 
La bóveda azulada (En tu día) (*)
(Vals-serenata)
Pedro Bocanegra
 
La bóveda azulada
se baña de ambrosía
y un iris mensajero
de gran ostentación,
anuncia placentero
la fecha de tu día
que es toda galanura
y toda floración.
 
Que flores primorosas
de místicas edades
bañando los senderos
de la felicidad,
sobre alfombrado paso
respiran tus beldades
el día de ventura,
de paz y de amistad.
 
Que vuelvan con la lira
de mis idealidades,
en el vagar incierto
por esa inmensidad.
La brisa rumorea
arpegios de alegría,
las aves en su nido
te entonan su canción.
 
Allá por el espacio
satura el alma mía
de goces inefables
de paz y adoración.
 

(*) La letra ha variado con el correr de los años. Los intérpretes cambiaron algunas de las palabras que aparecieron en la versión original publicada en "El Cancionero de Lima", con la finalidad de darle mayor sentido a los versos. La versión presente es una de las que más se sigue cantando en la actualidad y ha estado presente en muchas serenatas.

 

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CIUDAD DE COMPADRES

 

Autor:      Darío Mejía               
Melbourne, Australia

 

Hasta hace unos años atrás, la ciudad de Lima conservaba  algunas costumbres y tradiciones que venían desde la colonia. La modernidad, el avance tecnológico y los cambios sociales fueron alterando la forma de vida de los limeños y sus costumbres no pudieron evadir, del todo, el cambio que los tiempos modernos trajeron consigo.

 

Durante muchos años, "La tres veces coronada villa", otrora "Ciudad de los Reyes", estuvo llena de compadres y comadres, habiéndose ido perdiendo esa costumbre de nombrar compadre, o comadre, por cualquier motivo que aparecía.

 

Durante el siglo XX, el compadrazgo se extendió bastante en los callejones y quintas que abundaban por todo Lima. La gente del pueblo solía bautizar hasta la compra de un mueble o artefacto nuevo, ya sea radio, refrigeradora o televisor, y elegía a algún vecino o amigo como padrino del nuevo bien que mejoraba el hogar. Como esa mejora representaba todo un sacrificio para los de condición humilde, es por ello que solían bendecir y festejar la nueva adquisición, muchas veces, con jaranas que duraban hasta el amanecer, donde el padrino se aportaba con el licor y los demás vecinos colaboraban con la comida para la celebración. Después de todo, toda la vecindad iba a poder gozar de esa nueva adquisición ya que la radio se prestaba a los demás vecinos cuando tenían alguna fiesta, la refrigeradora estaba llena con la carne y otros alimentos de las vecinas y los programas de televisión eran vistos por todos, ya sea dentro de la casa o desde la ventana y puertas que se dejaban abiertas.

 

El compadrazgo nacía también en las celebraciones de la Bajada de Reyes, porque todos los invitados a la casa donde se hacía dicha celebración eran padrinos de alguna figura del nacimiento, así que, quiéranlo o no, uno se hacía de compadres. Es por ello que en los callejones y quintas abundaban los compadres y comadres, tratándose de esa manera entre ellos: "¿Cómo se encuentra comadrita?", "Buenos días compadrito", "¡Comadrita, Ud. está que da la hora!"; eran algunas de las expresiones que se solían escuchar.

 

Si muy bien, esa costumbre de nombrar compadres se popularizó entre los habitantes de los callejones y quintas, ello no nació en dichos lugares sino que se originó entre la gente aristocrática o de clase social alta durante la colonia, prolongándose hasta parte del siglo XIX en dicho sector de la población limeña.

 

Todos, o casi todos, de la alta clase social, gozaban del título aquel de "compadre" y es que antiguamente era una costumbre tener o sacar compadre, haya o no motivo aparente. Se tenía hasta una fecha establecida para tal efecto, que eran los dos jueves anteriores al domingo de carnaval, y las damas limeñas, para las cuales tener compadres era una especie de hobby o colección, lanzaban sus invitaciones a los futuros compadres.

 

En el primer jueves, las damas limeñas enviaban la invitación, la cual mayormente iba acompañada de un pañuelo de seda de la dama, perfumado, siendo por medio de una décima que se solía hacer dicha invitación:

 

Compadrito de mi vida,
tú eres mi bien, mi tesoro,
la prenda que más adoro,
la persona más querida.
Si fuese bien recibida
esta mi corta oblación,
quedará mi corazón
rebozando de alegría,
al saber que en este día
conquisto tu estimación.
 

Por todo Lima había un movimiento grande de las invitaciones aquellas. El agraciado, para ser compadre, tenía que responder al jueves siguiente y con suerte sólo respondía una invitación, porque muchas veces se solía recibir varias a la vez. La aceptación iba acompañada de un regalo para la dama, una joya mayormente, y se hacía por medio de una décima también:

 
Si de tu pecho nació
el sacarme de compadre,
también por ser mi comadre
he de retornarte yo;
y si tu afecto me dio
unas señales constantes
de inclinaciones bastantes,
con pureza y con decoro,
quisiera colmarte de oro,
de perlas y de brillantes.
 

De esa manera la ciudad de Lima fue llenándose de compadres, comenzando a extinguirse dicha costumbre, de la aristocracia limeña, durante el siglo XIX. Pero, la clase media y la inferior la adoptaron de otra manera perdurando hasta hace algunos años y teniendo, la gran mayoría, algún compadre o comadre en algún rincón de la ciudad.

Dicha costumbre también dio origen a otra, la de llamar compadre o compadrito a todo aquel que se estime mucho. Donde vivo actualmente, varios de mis amigos me llaman de esa manera, "Compadrito o comparito Darío". La verdad que no sé cómo ni en que momento se originó ello en un país que está a miles de kilómetros de distancia de Lima. Tal vez mi subconsciente empezó a llamarlos así a mis amigos, compadrito o comparito, y ellos me devolvieron esa manera tan limeña que se tenía de llamar a un amigo o alguien que se estimaba mucho.

 

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